Alarma sanitaria, confusión política
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Antonio Casado

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Alarma sanitaria, confusión política

No hagamos trampas en el rastreo de las causas y los causantes. Eso es pasto fresco para la voracidad de los tertulianos

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Lo sorprendente es que no haya cola en los aeropuertos para salir de un país en estado de alarma sanitaria y confusión política. En vísperas de un doble proceso de recuperación (vacunas y fondos de ayuda de la UE), nada tan irresponsable como patear el avispero. Es lo que hay.

No hagamos trampas en el rastreo de las causas y los causantes. Eso es pasto fresco para la voracidad de los tertulianos. No deroga el generalizado diagnóstico respecto a la banalización de la clase dirigente, la fragilidad de los liderazgos, la falta de coherencia interna de los principales partidos, el abuso del contubernio como método y el antidemocrático reinado de los “spin doctor” sobre los órganos de dirección de las organizaciones.

Sorprende el desinterés mediático ante un hecho tan relevante, a mi juicio. Ni la moción de censura de Murcia, a instancias del sobrevenido complot PSOE-Cs, ni la posterior convocatoria electoral de Madrid, a instancias del PP, desencadenantes de esta inoportuna tormenta de genios asintomáticos, fueron precedidas de consultas a los respectivos órganos colegiados de dirección en los partidos mencionados.

Sánchez, Casado y Arrimadas son tres formas de hacer el ridículo en lucha por el poder en una región (Murcia) de escaso peso en la política nacional

Nadie puede extrañarse ahora de que tres diputados de Cs se declaren en rebeldía y hagan fracasar la moción de censura que había sido concertada por arriba por un propio de Sánchez (del Gobierno, no del partido, otra irregularidad) y otro de Arrimadas. Ni de que en las propias filas del PP cunda el desconcierto por el nuevo volantazo de Casado hacia una apuesta personal de Ayuso cosida a la ineludible complicidad de Vox.

En resumen: Sánchez, Casado y Arrimadas son tres formas de hacer el ridículo a partir de una lucha menor por el poder en una región (Murcia) de escaso peso en la política nacional ¿A nadie se le ocurrió que eso iba a dar a Díaz Ayuso la excusa perfecta para hacer en la Comunidad de Madrid lo que venía planeando desde hace un año? Y en este caso sí que hablamos de la política nacional con palabras mayores.

Foto: El líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado. (EFE)

Es la otra pandemia. La baja calidad de nuestra clase política. Casado se desmiente a sí mismo. Ayuso le rompe la cintura, de camino al centro, pero la apoya en nombre del reagrupamiento de la derecha, después de haber renegado solemnemente de Vox. Por falta de información Sánchez patina en su idilio murciano con Cs sin dejar de hacer pandilla con los enemigos de la Constitución que jura defender por tierra, mar y aire.

Los dos bloques (derecha e izquierda) llevan dentro el germen de la implosión. Y en todos y cada uno de los partidos hay vuelo de puñales

Y Arrimadas, en fin, confunde versatilidad y esquizofrenia. Con el PSOE en Murcia, con el PP en Andalucía, Castilla y León y ayuntamientos principales como Madrid, Zaragoza, Murcia, Santander, etc. Lo último son sus ritos de apareamiento con tres diputados de Vox que reemplacen a los tres diputados díscolos de Cs en el culebrón murciano.

Todos llevan dentro el germen de la implosión. No solo en cada uno de los bloques. También en cada uno de los partidos hay vuelo de puñales. Estos días toca hablar de las debilidades en el bloque de la derecha (foto de Colón), desde Abascal hasta Arrimadas. Como si el bloque de las izquierdas que nos gobierna fuera una balsa de aceite.

Falso de toda falsedad. Lo saben hasta los acicalados setos de la Moncloa: la tensión permanente entre el PSOE y Podemos es un explosivo atado a la cintura de Pedro Sánchez.

Lo sorprendente es que no haya cola en los aeropuertos para salir de un país en estado de alarma sanitaria y confusión política. En vísperas de un doble proceso de recuperación (vacunas y fondos de ayuda de la UE), nada tan irresponsable como patear el avispero. Es lo que hay.

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