El terror de ETA: todo por la patria
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Antonio Casado

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El terror de ETA: todo por la patria

En su reconocimiento al dolor causado, Otegi nos recuerda su motivación política: la identidad nacional de Euskal Herria. “Somos una nación que debe ser respetada y reconocida”, dice el comunicado

Foto: El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.(EFE)
El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.(EFE)
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Tal día como hoy, 10 años atrás, tres encapuchados de ETA anunciaron el cese definitivo de su actividad armada. O sea, el fin del terror en nombre de la patria vasca.

Diez años después, la izquierda 'abertzale' quiere hacernos olvidar el significado político de 'aquello'. A Otegi le cuesta nombrar lo que la Justicia ya considera “crímenes contra la humanidad”. En el Código Penal desde octubre de 2004, se aplicó por primera vez en abril de 2018 contra Josu Ternera y tres más. Pero no deja de referirse a la causa última del conflicto en su acto de contrición pública, como ahora veremos.

En los análisis del comunicado, sorprende el desdén argumental sobre los males del nacionalismo y su lógica totalitaria

En su reconocimiento de medias palabras al dolor causado, Arnaldo Otegi (coalición electoral Bildu) y Arkaitz Rodríguez (Sortu, partido heredero de la ilegalizada Batasuna), dirigentes de fuerzas que con otros nombres arroparon a la banda terrorista, nos recuerdan la motivación de los crímenes de ETA que, según ellos, sigue siendo una asignatura pendiente: la identidad nacional de Euskal Herria.

Otegi lamenta el dolor de las víctimas de ETA y dice que nunca debió producirse

El arrepentimiento y la condena del terrorismo etarra no son explícitos. Por eso, hasta el Gobierno se distancia del PSOE y de Podemos (a ver quién ata esa mosca por el rabo) y considera “insuficiente” el paso adelante de la izquierda nacionalista vasca. La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, le exige que pida perdón y deje de recibir como héroes a los que vuelven de la guerra. Y a diferencia de un clamor generalizado en la opinión pública, le faltó exigir que colaboren con la Justicia en los 197 crímenes sin esclarecer (cifras del Gobierno vasco).

Sorprende el desdén argumental sobre los males del nacionalismo en los análisis del comunicado. Su último párrafo es una dosis de recuerdo sobre su utilización como combustible en los motores del terror y su lógica totalitaria: “Somos un pueblo, una nación que como tal debe ser respetada y reconocida”, se dice. Y, por si lo hemos olvidado, procede recordar que ETA es el acrónimo de 'Euskadi ta Askatasuna' (patria y libertad).

En febrero de 2020, el Parlamento navarro aprobó una moción contra la "limpieza nacional" perpetrada por ETA. Nadie ha ido tan lejos

La memoria desborda las lamentaciones de Otegi por algo que “no debió producirse” y nos remite inexorablemente al discurso de Mitterrand ante el Parlamento Europeo (17 de enero de 1995) y su famosa soflama: “¡El nacionalismo es la guerra!”. Lo fue a escala europea en el pasado siglo XX y lo fue a escala española hasta bien entrado el siglo XXI.

Foto: Marcelo Azcárraga. (AVT)

Aquí nadie ha ido tan lejos como el Parlamento de Navarra. El 27 de febrero de 2020, con la abstención del PSN-PSOE y el voto en contra de Podemos y los nacionalistas vascos (Geroa Bai y Bildu), aprobó una moción de Navarra Suma condenando la “limpieza nacional” y los crímenes contra la Humanidad perpetrados por la izquierda 'abertzale' violenta.

No hay noticia de que se haya avanzado en un segundo punto de la resolución, que reclamaba del Gobierno navarro la inclusión en los contenidos didácticos de ese relato, en cumplimiento de una resolución de la asamblea general de la ONU (16 de diciembre de 2005) sobre la debida protección a las víctimas de violaciones de derechos humanos.

Tal día como hoy, 10 años atrás, tres encapuchados de ETA anunciaron el cese definitivo de su actividad armada. O sea, el fin del terror en nombre de la patria vasca.

Arnaldo Otegi
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