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Sánchez y Feijóo enseñan sus cartas
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Antonio Casado

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Sánchez y Feijóo enseñan sus cartas

En carta personal al presidente del Gobierno, el nuevo líder de los populares apuesta por el entendimiento y no por la gresca

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Palacio de la Moncloa. (EFE/Chema Moya)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Palacio de la Moncloa. (EFE/Chema Moya)
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Entre el viaje del presidente del Gobierno a Ucrania, el culebrón de los comisionistas, el fin de las mascarillas obligatorias o la escandalera del expediente Pegasus, la ausencia de Núñez Feijóo en la toma de posesión de Mañueco fue un suceso menor. Pero se convirtió en noticia política de la semana. Y eso nos pone en la pista no solo de lo banalizado que está el patio. También nos ayuda a entrever las pautas de las batallas venideras entre el que gobierna y el que aspira a gobernar.

El sentido común y no la mala conciencia inspiró la fuga del nuevo líder del PP junto al reenganchado presidente de Castilla y León en coalición con Vox. También estaba presente Santiago Abascal. Por tanto, fue una ausencia en defensa propia. Muy lógico en alguien que conoce bien el poder de la imagen desde que apareció fotografiado con un conocido contrabandista gallego hace casi 20 años. Hacerlo ahora junto al líder nacional de Vox habría alimentado la estrategia de su adversario, Pedro Sánchez, que consiste en presentar al PP como un caballo de Troya de la ultraderecha.

Una foto de Feijóo con el líder de Vox habría alimentado la estrategia de Sánchez, que habla del PP como caballo de Troya de la ultraderecha

Puestos a retratarse ante la opinión pública, Núñez Feijóo prefirió hacerlo junto a los líderes sindicales, con un pie de foto alusivo a las cosas de comer y las dificultades de los españoles para llegar a fin de mes. Es evidente que, a efectos de imagen, salió ganando. Mucho mejor con Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO) que con Santiago Abascal, dónde va a parar.

Estos cruces preliminares, tras la cita presencial del pasado 7 de abril, nos dejan una primera declaración de intenciones en la carrera por la Moncloa. Los dos aspirantes han enseñado sus cartas. La del presidente es provocadora: colgar en la imagen del PP el doble sambenito de corrupción y encamamiento con la ultraderecha. La de Feijóo es propositiva: un pacto fiscal contra el empobrecimiento de la población; bajada de impuestos no generalizada, sino "selectiva" y "temporal".

La propuesta ha sido bautizada como 'Plan en defensa de las familias y la economía de España'. Se entregó este viernes en el Palacio de la Moncloa junto a una carta personal de Feijóo a Sánchez, en la que aquel apuesta por el entendimiento y no por la gresca. "No es frecuente que el Ejecutivo y la alternativa trabajen juntos en asuntos relevantes, pero mi voluntad es cambiar esa política", escribe al presidente.

"No es frecuente que el Ejecutivo y la alternativa trabajen juntos, pero mi voluntad es cambiar esa política" (Feijóo a Sánchez)

Se preguntan en Génova si eso será suficiente para desactivar la ofensiva contra el PP por abrir las puertas del poder autonómico a un partido (Vox) que quiere disolver el Estado de las autonomías, aunque quien airea esa acusación comparta el poder con quienes quieren implantar la España de las naciones, disolver el régimen del 78 y echar al Rey.

En esas estamos. Moncloa rechaza la bajada de impuestos porque "no es un proyecto de país", y, además, ha encontrado una buena excusa en el FMI, partidario de las ayudas directas y no de reducir la recaudación en un país agobiado por el déficit y la deuda públicos. No piensa revisar su plan de choque contra los efectos de la guerra de Ucrania (en vísperas del paso por el Congreso para su convalidación). Y, por supuesto, seguirá insistiendo en la alerta antifascista como cemento del llamado bloque de investidura, ahora tambaleante por el expediente Pegasus.

Por cierto, escucho en distancia corta a la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, que su partido se pone al lado del Gobierno y abraza la tesis de que "España es un Estado de derecho". Cierto. Y no deja de serlo cuando la Fiscalía, la Policía Nacional, la Guardia Civil o el CNI funcionan sometidos al mismo control judicial, incluso mayor, que la Dirección General de Tráfico, el Defensor del Pueblo o el Instituto Nacional de Estadística.

Entre el viaje del presidente del Gobierno a Ucrania, el culebrón de los comisionistas, el fin de las mascarillas obligatorias o la escandalera del expediente Pegasus, la ausencia de Núñez Feijóo en la toma de posesión de Mañueco fue un suceso menor. Pero se convirtió en noticia política de la semana. Y eso nos pone en la pista no solo de lo banalizado que está el patio. También nos ayuda a entrever las pautas de las batallas venideras entre el que gobierna y el que aspira a gobernar.

Alberto Núñez Feijóo Pedro Sánchez