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Lo que es Sánchez nos distrae de lo que dice
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Antonio Casado

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Lo que es Sánchez nos distrae de lo que dice

Son trampas en el solitario. Ya no cuela eso de que las cosas van bien, pero irían mejor "si el PP no buscase en los bulos lo que no puede conseguir con los votos"

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros del año. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros del año. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
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Por muy distintas razones a las del gran Pedro Salinas (1891-1951), me zumbó en los oídos el encabezamiento de uno de sus poemas: “Lo que eres me distrae de lo que dices”. He ahí el hándicap del tocayo, que este lunes tuvo a bien hacer un alto para atajar las tentaciones escapistas de sus aliados (Sánchez cumple) y convencer a los españoles de que viven en el mejor de los mundos gracias al Gobierno de coalición “progresista”.

“Cumpliendo” fue el lema de la comparecencia, telonera de la de anoche del Rey. Justo ahora que los principales socorristas del presidente (ERC, Junts, Podemos e incluso Sumar) amagan con quitarle los flotadores porque no lo ven fiable. En la Moncloa han sonado las alarmas. De ahí su apresurada intención (deprisa, deprisa) de regalar a Puigdemont la foto del reencuentro donde diga el fugitivo. Olvidemos el pasado y volvamos al amor plurinacional. Y así es como, de paso, colabora Sánchez con la Justicia española, que tiene dictada una orden de detención del líder de Junts.

Esa clase de rasgos tan perturbadores en el quehacer de Sánchez nos distraen de lo que dice sobre la buena marcha de la economía que “mejora la vida de la gente” y es la envidia de Europa, el volquete de millones sobre las zonas devastadas por la DANA, los avances en cohesión social y territorial, la influencia de España en el mundo, la mejora del Estado del bienestar o las políticas verdes contra los efectos del cambio climático.

Por eso los “datos”, que “otros se empeñan en tapar”, no le lucen al hacer su arrogante recuento de méritos por lo conseguido en cifras y letras durante el último ejercicio y los siete años transcurridos desde la moción de censura a Rajoy en 2018: “España es ahora un país mejor”, dijo como motivante de una ciudadanía que, aunque no lo sabe, le ha tocado el gordo gracias a un Gobierno que todo lo ha hecho bien, hasta el punto de flagelarse para no caer en la autocomplacencia.

Si quiso distraer a los periodistas de la corrupción de cercanías y las grietas en su pedestal de poder, el esfuerzo resultó inútil

Si trataba Sánchez de distraer a los periodistas del 2024 marcado por la corrupción de cercanías y las grietas en su pedestal de poder, el esfuerzo resultó inútil. Las preguntas no se referían a la España convertida en ese paraíso de los inversores que crece más que Alemania e Italia juntas. Ni a la brillante gestión del Gobierno. Se centraron más en los problemas judiciales de personas cercanas al presidente del Gobierno, la inestabilidad parlamentaria o la falta de autocrítica.

¿Autocrítica?

Son otros los que tienen que revisar sus estrategias destructivas”, respondió con dedicatorias especiales a Feijóo y Ayuso. O sea, que se las arregló Sánchez para quedarse en el mantra de que “el tiempo pondrá las cosas en su sitio” (renueva su respaldo incondicional al fiscal general cuestionado por un supuesto “borrado” de pruebas) y desviar hacia el PP la carga de las preguntas.

Foto: exito-pedro-sanchez-balance-ano Opinión
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Una vez más, las trampas en el solitario durante su arrogante comparecencia del lunes pasado. Pero ya no cuela el argumento de que, aunque las cosas van bien, irían mucho mejor si el partido que ejerce la oposición no constituyese en sí mismo “un tornado de crispación política” que pretende la destrucción del adversario y busca en los bulos “lo que no puede conseguir con los votos”. Ignora que los españoles saben contar y conocen las cifras de votos obtenidas por el PP (8.091.450) y por el PSOE (7.760.454) en las últimas elecciones generales.

Hubiera resultado más creíble de haber vuelto al somos más” (mayoría parlamentaria). Si bien entonces hubiera tenido que equiparar con el PP a otras fuerzas claramente desestabilizadoras, pero, eso sí, determinantes en su continuidad al frente del Ejecutivo.

Por muy distintas razones a las del gran Pedro Salinas (1891-1951), me zumbó en los oídos el encabezamiento de uno de sus poemas: “Lo que eres me distrae de lo que dices”. He ahí el hándicap del tocayo, que este lunes tuvo a bien hacer un alto para atajar las tentaciones escapistas de sus aliados (Sánchez cumple) y convencer a los españoles de que viven en el mejor de los mundos gracias al Gobierno de coalición “progresista”.

Pedro Sánchez
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