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Patología del caso "Sánchez" y su eventual evolución
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Patología del caso "Sánchez" y su eventual evolución

¿Y así hasta cuándo? Hasta que alguien salga del sindicato de socorristas del presidente, por higiene democrática o porque le convenga para mejorar en el ranking político

Foto: Pedro Sánchez en el Congreso del PSN. (Europa Press)
Pedro Sánchez en el Congreso del PSN. (Europa Press)
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Uno. El prestigioso The Times ha repicado la comparación de Pedro Sánchez con Franco —no explícita, pero suficientemente clara— aireada por el presidente del diario amigo, El País, sobre la obsesiva tendencia de aquellos a colonizar el poder de la prensa en dos momentos de la historia de España.

Dos. En la Moncloa creen que la Sexta —cadena amiga, también— le tendió una encerrona al ministro, Óscar López, por preguntarle sin aviso previo por su viaje a París para intentar un golpe accionarial destinado a impedir que lo de Oughourlian vuelva a repetirse (comparación de Franco con Sánchez).

Tres. El expresidente de Aragón, Javier Lambán, verbaliza la enésima denuncia de los dirigentes del PSOE clásico y alguno con mando en plaza (García Page abiertamente y otros sin decirlo a las claras por un “malentendido sentido de la lealtad”) contra el estado de subordinación del Gobierno a fuerzas disgregadoras y, concretamente, a un grupo político “independentista y xenófobo”, en clara alusión a Junts, el partido de Puigdemont.

Cuatro. La hemeroteca vuelve a poner en ridículo a Sánchez por su contundencia argumental cuando apremiaba a Mariano Rajoy a convocar elecciones como salida a la situación de un Gobierno sin Presupuestos por falta de apoyo parlamentario. Idéntica patología a la que se da en estos momentos, con el agravante de un Consejo de Ministros dividido.

Aquí los árboles sí dejan ver el bosque. A saber: debilidad parlamentaria, corrupción de cercanías y desprestigio personal

Son apuntes recientes, incidentes en el recorrido de Sánchez hacia el control absoluto del poder, unos cuantos árboles que, al revés del viejo dicho, si nos dejan ver el bosque. A saber: debilidad parlamentaria, corrupción de cercanías y desprestigio personal. Tres pesadas bolas de acero en los tobillos del todavía presidente del Gobierno y líder de un PSOE anémico que solo respira para decir amén a los guionistas de la Moncloa.

Sin embargo, aquí nadie está seguro de que la desvergüenza, el incumplimiento o los cambios de opinión generen bajadas sensibles en la cotización demoscópica del PSOE o de que vayan a castigarle en las urnas. Pero si el fango de una riada puede derribar el puente romano de Talavera de la Reina, el fango de la política también puede derribar un Gobierno con apenas siete años de muy accidentada vida.

Foto: dilema-sanchez-parlamento-elecciones Opinión

¿Y así hasta cuándo?

Pues hasta que se descuelgue alguna de las fuerzas adheridas al sindicato de socorristas de Sánchez (“incumplidor” a los ojos de unos, “señor de la guerra” a los de otros). Por razones de higiene democrática, más que nada. O porque la emancipación convenga para mejorar en el ranking electoral, compitiendo con ventaja en las tres carreras de sacos que libran entre sí los aliados. Una, por el extremo izquierdo, entre Sumar y Podemos. Las otras dos, en el campo del independentismo: Junts frente a ERC en Cataluña y PNV frente a Bildu en Euskadi.

Foto: sanchez-burladero-frases-enlatadas Opinión
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Antonio Casado

Bastaría que uno o más de uno de los seis partidos mencionados llegasen a la conclusión de que contra Feijóo les iría mejor en la vida, por razones ideológicas en unos casos o identitarias en otros. A partir de ahí, solo contemplaríamos dos salidas: una depende de Feijóo (moción de censura apoyada por Vox con abstención de algún aliado del Gobierno) y otra de Sánchez (convocatoria de elecciones por colapso de la legislatura).

En un contexto marcado por la inestabilidad, imprevisible y volátil, puede darse uno de esos dos escenarios en cualquier momento. Pero me abstengo de hacer quinielas (elecciones, moción de censura o agotamiento de la legislatura) antes de que Ignacio Varela vuelva a regañarme por confundir los deseos con la realidad. Prefiero que ustedes asuman estos planteamientos como discutibles elementos de juicio para la mejor formación de un criterio propio.

Uno. El prestigioso The Times ha repicado la comparación de Pedro Sánchez con Franco —no explícita, pero suficientemente clara— aireada por el presidente del diario amigo, El País, sobre la obsesiva tendencia de aquellos a colonizar el poder de la prensa en dos momentos de la historia de España.

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