La UCO, la Fiscalía Anticorrupción y los jueces hacen su trabajo perfectamente reglado a la luz del día. La oscuridad es de quienes tienen algo que esconder
Pedro Sánchez en la Conferencia de Presidentes. (Europa Press)
Pedro Sánchez calla porque está en el lado oscuro del culebrón. Y porque la presidenta del Congreso da largas, hasta después del verano, a la reclamada comparecencia del presidente del Gobierno sobre el insólito caso de Leire Díez Castro.
No hay chubasquero que valga para la lluvia persistente. El factor sorpresa juega a favor el sindicato de "pícaros reunidos", clientes habituales de la tienda del espía. Esa es la fuente del volquete digital puesto a disposición del PSOE por su enviada especial a las cloacas. Según ella, fruto de su trabajo de investigación para la publicación de un libro.
¿Y entonces por qué lo entrega en la Secretaría de Organización del PSOE y no en la editora del libro?
La lógica de la pregunta se rinde ante el estupor de la respuesta oficial. Dicen en Ferraz haberse limitado a trasladar el regalo a la Fiscalía sin interesarse por conocer su contenido.
¿Por qué insisten en tomarnos por idiotas? Subestiman al pueblo soberano y lo ponen al borde un ataque de nervios ante próximas entregas ¿O alguien se cree que la dosis ha sido suficiente para curarse de espanto?
Pues, no. Queda mucho margen en el tráfico de basura. De ahí el silencio de Sánchez, torpemente cubierto por las alusiones de su estado mayor a una campaña de acoso del PP y la deslealtad de "cuatro resentidos" del PSOE.
A falta de alternativa en un PSOE absolutamente "sanchificado", el rearme político y moral del partido pasa por su derrota en las urnas
Esa reacción es una prueba más de que el insulto a la inteligencia de los españoles, voten a quien voten, se ha convertido en el último recurso de un Gobierno y un partido en fase terminal. Lo cual no significa la renuncia de Sánchez a bracear por dos años más en la Moncloa con la ayuda de sus socorristas. La teoría del mal menor (Sánchez como freno de la derecha) tiende a invertirse en el electorado (Feijóo como alternativa irremediable para echar a Sánchez), pero persiste entre socios del Gobierno y costaleros parlamentarios.
A falta de alternativa dentro de una organización absolutamente "sanchificada", el rearme político y moral del PSOE pasa por su derrota en las urnas. Mejor para la marca que sea cuanto antes, en línea con la reclamación de García Page y otros socialistas de luz, para no perjudicar más todavía las candidaturas del partido a escala municipal y autonómica.
Entretanto, al deprimido votante del PSOE le agobia la necesidad de distinguir entre sombras y luces de un poder legítimamente constituido en origen que no da ejemplo en el ejercicio de su mandato al cargar contra los brazos de la sociedad y del Estado que tienen encomendadas labores de contrapeso.
En la luz está la UCO, la Fiscalía Anticorrupción y los jueces. Hacen un trabajo perfectamente reglado. Si hace falta, también contra la inmoralidad en los entornos del poder. La oscuridad es de quienes tienen algo que esconder. El inmundo hábitat de las ratas que se mueven esperando la ocasión de subir a la ciudad iluminada, pero en permanente riesgo de apagón.
Los Villarejo, Aldama, Dolset, Hamlyn, fabrican montajes y filtraciones interesadas, casi siempre en torno a las mil maneras de redimir el saqueo de lo público. A la caza de esa fétida materia prima iba la tal Leire, una mezcla de pequeño Nicolás y comisario Villarejo. La "fontanera" que fue reina por un día en un hotel de Madrid y en los platós de televisión que convierten el bulo, la maledicencia y el falso testimonio en carne picada de difícil digestión entre gente de buena fe, que es la inmensa mayoría de españoles unidos por la coincidente exigencia del respeto a los principios de legalidad y moralidad.
Pedro Sánchez calla porque está en el lado oscuro del culebrón. Y porque la presidenta del Congreso da largas, hasta después del verano, a la reclamada comparecencia del presidente del Gobierno sobre el insólito caso de Leire Díez Castro.