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Momento Feijóo: vista a la derecha en el Congreso
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Antonio Casado

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Momento Feijóo: vista a la derecha en el Congreso

Los socorristas de Sánchez no disparan contra la ambulancia. Solo le piden que lave más blanco contra la corrupción, pero sin renunciar al caballo regalado y a la moqueta

Foto: El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz en el Congreso Ester Muñoz. (EFE/J.P. Gandul)
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz en el Congreso Ester Muñoz. (EFE/J.P. Gandul)
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Con el corazón "tocado", a la espera del perezoso capitán verano y sus vientos analgésicos, Sánchez comparece hoy en un enésimo debate sobre el calamitoso estado de la nación en una de las legislaturas más accidentadas de nuestra reciente historia, si no la más. El Congreso se ocupa de dos profundas grietas del pedestal sobre el que reina el todavía presidente del Gobierno: corrupción de cercanías y debilidad parlamentaria.

Ya no es el momento de Sánchez, que ha perdido la autoridad y el decoro. Es el de sus costaleros, por un lado. Y el del aspirante y sus futuros aliados, por otro. El propio Gobierno lo sabe. Por eso encara esta jornada a la defensiva. En la Moncloa se nos advierte frente a Núñez Feijóo, al que ven "dispuesto a blanquear los delirios racistas y xenófobos de Vox con tal de gobernar" (ministra portavoz, Pilar Alegría).

A los socios y aliados del Gobierno no les pide el cuerpo disparar a una ambulancia. Por tanto, se limitarán a pedir a Sánchez que lave más blanco contra la inmoralidad en la vida pública, pero sin renunciar a la moqueta ni al caballo regalado ("no le mires el diente", dice el refrán).

Más incierta aparece la posición de Vox, como complemento directo de un futuro Gobierno del PP. Dentro o fuera. Y ahí se centra el interés en la doble sesión de mañana y tarde hoy en Congreso. Vista a la derecha, que acaba de tomar impulso en el Ifema.

Atención, pregunta:

¿Cómo reaccionará Abascal al no es no de Feijóo a un Gobierno de coalición PP-Vox suavizado con el sí es sí a eventuales pactos programáticos, puntuales o de legislatura, incluido el sí o la abstención en la sesión de investidura si, como cantan todas las encuestas, el PP consigue en las urnas el número suficiente de escaños para encargar a su líder la tarea de formar Gobierno en las próximas elecciones generales?

Hoy por hoy, el PP habla mejor de Vox que al revés. Guante blanco en la mano tendida de Feijóo: "No es nuestro enemigo", "tiene sentido de Estado "(más que Bildu, Junts o Podemos) y "merece respeto como tercera fuerza parlamentaria".

Según Feijóo, Vox tiene sentido de Estado y merece respeto. Pero Abascal ve al PP como "el salvavidas de Sánchez"

Para Abascal, sin embargo, están vigentes las razones de la ruptura de hace un año en los Gobiernos de cinco comunidades autónomas (no en un centenar de ayuntamientos) por cuenta de la política migratoria. Según él, Feijóo es "el salvavidas de Sánchez" y "trabaja para que el PSOE gane las elecciones".

Conviene recordar que el líder de Vox es cabeza visible de la ultraderecha europea como presidente del grupo "Patriots" (junto a los neonazis alemanes) y milita contra la línea de Manfred Weber (presidente del PPE), jefe político de Feijóo, al que invita a confrontar con la ultraderecha y rolar hacia el centro.

Esas son las mimbres del cesto. Feijóo juega fuerte. La apuesta está hecha: sin gobierno monocolor del PP, sería mejor volver a las urnas. Si ese recado cala entre los votantes, se invertirá la carga del llamado "malmenorismo". O sea, que Sánchez dejaría de ser el mal menor (por evitar a Feijóo) para regalar esa ventaja al líder del PP (por evitar a Sánchez). Las cuentas de los expertos cifran en unos 500.000 los votos que migrarían desde las franjas moderadas con sed de centralidad en el decepcionado voto socialista. Ya veremos.

Foto: feijoo-vox-coalicion-pp-1hms Opinión
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"O yo o Sánchez", dice un Feijóo crecido no se sabe qué tanto por su capacidad de generar esperanza o qué tanto por el hundimiento de su adversario. Eso también se va a escenificar hoy en el Congreso.

Con el corazón "tocado", a la espera del perezoso capitán verano y sus vientos analgésicos, Sánchez comparece hoy en un enésimo debate sobre el calamitoso estado de la nación en una de las legislaturas más accidentadas de nuestra reciente historia, si no la más. El Congreso se ocupa de dos profundas grietas del pedestal sobre el que reina el todavía presidente del Gobierno: corrupción de cercanías y debilidad parlamentaria.

Alberto Núñez Feijóo
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