Un tramposo plan de paz para la monetización de Gaza
Ni media palabra sobre la soberanía nacional del pueblo palestino. Llegado el caso -o sea, ya si eso-, "es posible que se den las condiciones para la creación de un Estado palestino"
El presidente de EEUU, Donald Trump (d), y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. (Europa Press/DPA/ Avi Ohayon)
El cansancio de las cancillerías y el sufrimiento del pueblo palestino pueden ser razones suficientes para que, una vez más, los vencedores fijen el precio de la paz. Por injusto que sea. El precio será la humillación del débil si, como dicen algunas fuentes, Hamás se inclina por aceptar el plan tal y como se lo han hecho llegar los mediadores egipcios y cataríes. Aunque no creo que sea un "sí" nítido e incondicional.
Se trata de un plan tramposo cuyos elementos recuerdan más a un chantaje que a un verdadero afán pacificador. Manufacturado al gusto de Donald Trump con retoques de Netanyahu, aunque no enteramente elaborado por Israel. De hecho, en sus puntos tercero y cuarto queda abierta la puerta a que Israel acepte o no el acuerdo en todos sus términos.
Netanyahu reitera su oposición a reconocer un Estado palestino
Tramposo hasta su presunto objetivo de acabar con la "guerra" en Gaza. Nunca entenderé por qué las rabietas terminológicas sobre la palabra "genocidio" y no sobre la palabra "guerra" ¿De qué "guerra" hablamos cuando la desigualdad es escandalosa en el supuesto campo de batalla con flagrante violación de todas y cada una de las leyes de la guerra?
Es evidente que la propuesta de los 20 puntos se inspira en la ley del más fuerte. Y eso pasa por la rendición del más débil, so pena de que el fuerte prosiga su ofensiva a sangre y fuego sobre una población civil hambrienta y desarmada. Y ese elemento conminatorio del texto es el chantaje camuflado en el plan de "paz eterna" según el cabestro de la Casa Blanca.
Artículo primero: no habrá paz si Netanyahu entiende que Gaza sigue siendo una amenazapara la seguridad de Israel incluso tras una eventual rendición de Hamás. Artículo segundo: en caso de duda, se aplicará el artículo primero.
Lo demás es el cuento de la lechera: intercambio de rehenes, entrada de ayuda internacional, escolta israelí para los gazatíes que acepten la salida del territorio, amnistía para los terroristas que depongan las armas, gobierno transitorio (palestinos "tecnócratas" y expertos internacionales) con mando a distancia de Trump y, en fin, reconstrucción de la tierra quemada antes de monetizarla en un "milagroso" negocio inmobiliario.
Ni media palabra sobre la soberanía nacional del pueblo palestino. Llegado el caso, ya veremos, es probable, pudiera ser, ya si eso, "es posible que se den las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino" (el controvertido punto 19), respecto al que no ha cambiado la posición oficial de Tel Aviv.
¿Qué plan de paz desactivará el odio con el que van a crecer los niños del martirio en la Gaza aplastada por la bota de Israel?
Ni un paso atrás en la doctrina del Estado palestino equivalente a suicidio de Israel, mientras todos los expertos coinciden en señalar que sin Estado palestino nunca habrá paz en la zona ¿Qué plan de paz va a desactivar el odio con el que crecerán los niños del martirio en la Gaza aplastada por la bota de Israel?
No creo que sean Trump y Netanyahu los llamados a hacer ese trabajo.
Si el plan sigue adelante, cuando se declare cautivo y desarmado el grupo de Hamás, "Israel no ocupará ni se anexionará Gaza", pero seguirá poniendo su bota en el perímetro de la franja, hasta que Netanyahu (él mismo en su mismidad, no un comité de hombres buenos, no una comisión de la ONU, no un poder neutral) decida que Gaza ya es un territorio libre de terroristas y su amigo ya puede monetizar las ruinas del enclave.
El cansancio de las cancillerías y el sufrimiento del pueblo palestino pueden ser razones suficientes para que, una vez más, los vencedores fijen el precio de la paz. Por injusto que sea. El precio será la humillación del débil si, como dicen algunas fuentes, Hamás se inclina por aceptar el plan tal y como se lo han hecho llegar los mediadores egipcios y cataríes. Aunque no creo que sea un "sí" nítido e incondicional.