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Oficio de cloacas: de Villarejo a Leire Díez
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Antonio Casado

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Oficio de cloacas: de Villarejo a Leire Díez

El juego sucio no es exclusivo del sanchismo. Pedro J. Ramírez, Iglesias Turrión, Xavier Trias y otros dirigentes nacionalistas, sufrieron en otro tiempo abominables campañas de desprestigio

Foto: Leire Díez comparece en la comisión de investigación. (EFE/J. J. Guillén)
Leire Díez comparece en la comisión de investigación. (EFE/J. J. Guillén)
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De vez en cuando mi amigo, Nathan Shachar, periodista y escritor sueco, me hace tan atinadas preguntas sobre la política española que mis respuestas, llamadas a ilustrar sus artículos en el "Dagens Nyheter" de Estocolmo se convierten en uno propio. Ha sido el caso cuando, impactado por el culebrón de Leire Díez ("fontanera del PSOE"), y el juego sucio contra jueces, fiscales, policías y periodistas que no se acompasan al sanchismo, quiso saber si estas cosas ocurrían también con otros Gobiernos.

Por desgracia, sí. Uno se consuela endosando el pecado a la propia naturaleza del poder. Pero no hay consuelo en reconocerse alojados en un "sistema" que los comete "por sistema" bajo la línea de flotación de lo políticamente correcto. La lista está bien nutrida. Y no hace distingos entre personas, ideas e instituciones. Hago memoria de algunos episodios:

Además del saneamiento económico, asentar las instituciones e impulsar la reinserción internacional, el Gobierno de Felipe González respondió al terrorismo (ETA) con el terrorismo (GAL) y en sus cloacas se fraguó un abominable plan para destruir la imagen personal del periodista Pedro J. Ramírez, que abanderó las denuncias contra la guerra sucia y contra la corrupción dentro del "felipismo".

En el caso del PP, son bien conocidas las campañas de bulos para desprestigiar a conocidos líderes del nacionalismo catalán, como Xavier Trías, por cuenta de la llamada "policía patriótica". Pero también contra fiscales que, durante el mandato de Mariano Rajoy (2012-2018), se ocuparon de asuntos de corrupción en la estructura del PP (caso Gürtel y otros), incluso contra su propio extesorero, Luis Bárcenas, con el fin de desactivarle como conocedor de secretos inconfesables en materia de financiación y favores económicos a líderes del partido.

Del último mandato del Partido Popular es el salto a la fama del excomisario Villarejo, que intentó chantajear al rey Juan Carlos

Del último mandato del PP también son las maniobras sucias de los servicios de inteligencia (CNI) contra Iglesias Turrión y los fundadores de Podemos, así como el salto a la fama de un nombre clave en el uso de las cloacas del Estado, a caballo entre los Gobiernos de Rajoy y Zapatero (etapa 2004-2018). Hablo del excomisario, José Manuel Villarejo, un oscuro policía del tardofranquismo, virtuoso de la fontanería, que intentó chantajear al rey Juan Carlos con las conversaciones robadas a Corinna zu Sayn Wittgenstein. En su mochila, un turbulento historial como difamador por cuenta ajena. Prolífico traficante de dossiers de diversas y cambiantes complicidades policiales y políticas. En fin, un excelente hilo conductor de una eventual novela negra del régimen de 1978.

Sus andanzas no se ciñeron a las demandas de unos u otros gobiernos. Basta recordar que después de abandonar oficialmente el Cuerpo de Policía en 1983, el ministro Corcuera (PSOE) lo rescató en 1993 como agente "encubierto". Y acabó claudicando ante el saludable afán depurador del CNI, dirigido por Félix Roldán, que se declaró incompatible con el falso "servidor del Estado" que por aquel entonces vendía favores al Gobierno de Rajoy, hasta su detención en noviembre de 2017.

Foto: psoe-sanchez-gobierno-leire-diez-saunas-destapamos

Por cierto, que además de guardar odio eterno a Félix Sanz, Villarejo enredó lo indecible contra el fiscal, José Grinda, a quien la "fontanera" habría tratado de sobornar a cambio de información comprometida contra el fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón. Lo cual actualiza la curiosidad de mi amigo, Nathan, en estado de conmoción al saber que Leire Díez era una recadera de Sánchez en el juego sucio contra los jueces, fiscales y policías que le están amargando la vida política.

De vez en cuando mi amigo, Nathan Shachar, periodista y escritor sueco, me hace tan atinadas preguntas sobre la política española que mis respuestas, llamadas a ilustrar sus artículos en el "Dagens Nyheter" de Estocolmo se convierten en uno propio. Ha sido el caso cuando, impactado por el culebrón de Leire Díez ("fontanera del PSOE"), y el juego sucio contra jueces, fiscales, policías y periodistas que no se acompasan al sanchismo, quiso saber si estas cosas ocurrían también con otros Gobiernos.

Mariano Rajoy Felipe González Luis Bárcenas
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