La quiniela política oculta el desánimo de los extremeños
Sobre las urnas extremeñas se proyectan por primera vez los efectos colaterales de la desvergüenza sanchista: ladrones, puteros, acosadores y mentirosos
La presidenta de la Junta de Extremadura y candidata del PP a la reelección, María Guardiola. (EFE/Eduardo Palomo)
Si ustedes se toman la molestia de cruzar las quinielas electorales sobre el 21-D extremeño con el informe "Facttory" (radiografía de la opinión pública en una región que se ve a sí misma como la cenicienta de España) se les caerá el alma a los pies. A los pies de los caballos de una clase política desconectada de los problemas reales del ciudadano.
Esa radiografía social elaborada por la consultora BeConfluence (612.000 consultas, 30 millones de datos rastreados en internet), habla del generalizado desánimo social de los extremeños (paro, falta de infraestructuras, olvido del campo, juventud sin futuro, miedo al cierre de la central nuclear de Almaraz), mientras el ecosistema político-mediático hurga en el choque del PP con Vox (María Guardiola, que quiere ser como Ayuso, califica de "machista" a Santiago Abascal) y especula sobre el desenlace en las urnas del 21 de diciembre.
El llanto de los extremeños lo taponan con cuentos. No entra en la campaña electoral que 120.000 jóvenes se retraten abocados a irse de Extremadura por falta de oportunidades. La lucha por la Moncloa oculta esa y otras causas del desánimo. El sanchismo y sus medios afines prefieren centrarse en el hermanamiento nacional PP-VOX (el mismo perro con distinto collar) y no hurgar en los motivos por los que los extremeños se sienten ninguneados frente a otros territorios.
El propio presidente del Gobierno marcó tendencia en su mitin del jueves en Plasencia. Aprovechando el escándalo del día (monetización del paciente en un hospital madrileño) arremetió contra el PP en clave nacional. Sostiene que el modelo de sanidad pública del PP convierte la enfermedad en un negocio.
Es un ejemplo de cómo su braceo por seguir en el poder utiliza las urnas de una región sumida en el desánimo, sin entrar en las causas de esa depresión social. A Sánchez le importa más impedir que la candidata del PP, María Guardiola, gobierne en solitario y que no se hable de las razones por las que el candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, está al borde del banquillo.
Al acusar al PP de convertir la enfermedad en un negocio, sin entrar en matizaciones, Sánchez tira de la lengua al líder del PP para que entre al trapo de generalizaciones absurdas. ¿Quién va a frenar ahora a Feijóo en su igualmente absurda generalización de que el PSOE es una organización criminal?
Los medios afines al sanchismo pregonan que el PP se la juega en Extremadura porque llevan los grilletes de Vox en los tobillos. Ya, pero gobernará. Más se la juega el PSOE, puesto que el principio del fin del sanchismo está a punto de confirmarse.
Me explico:
Sobre estas urnas autonómicas (no coinciden con otros procesos) se proyectan por primera vez los efectos colaterales de la escalada de la desvergüenza en el PSOE. A saber: ladrones, mentirosos, puteros, acosadores. Con dos figuras de proximidad. La del hermano del presidente y la del candidato socialista, que en su día propició el acceso de David Sánchez Castejón, por ser quien era, a un puesto de trabajo en la Diputación de Badajoz.
"Sánchez tiene muchas papeletas de convertir el reto extremeño en el principio de la subida a un Gólgota electoral"
Sánchez tiene muchas papeletas de convertir el reto extremeño en el principio de subida a un Gólgota electoral con posteriores caídas sucesivas en Andalucía, Castilla y León, Aragón, y tal vez generales. Un final de la cuenta atrás donde a Sánchez solo le quedará el "perdónalos porque no saben lo que hacen".
Y mientras tanto, insisto, ni media palabra sobre el malestar social que atraviesa la región y que se refleja en todos los aspectos estudiados por el mentado informe.
Si ustedes se toman la molestia de cruzar las quinielas electorales sobre el 21-D extremeño con el informe "Facttory" (radiografía de la opinión pública en una región que se ve a sí misma como la cenicienta de España) se les caerá el alma a los pies. A los pies de los caballos de una clase política desconectada de los problemas reales del ciudadano.