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Antonio Casado

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Radiografía política del aspirante a la Moncloa

Los retos de Feijóo: normalizar el acercamiento a Vox, capitalizar el antisanchismo de la izquierda, que Ayuso le reconozca como candidato indiscutido y que no se demore la caída de Sánchez

Foto: El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. (Europa Press/Eduardo Parra)
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. (Europa Press/Eduardo Parra)
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Feijóo lo pregonó en su comparecencia del lunes. La consigna del PP para el año 2026 es normalizar el acercamiento a Vox como paso irremediable en la gobernabilidad del país. De ahí su anuncio de vetar a Bildu ("cordón sanitario"), nunca a Vox, pues pactar con enemigos del Estado es de peor condición.

Salvo cataclismo imprevisto o recurso actualizado al teatral deus ex machina de la Grecia clásica, nos acercamos al escenario difundido en todas las encuestas. El PP ganador en las próximas elecciones generales (¿primavera-verano del año entrante?) sumará una sobrada mayoría absoluta con Vox con un Gobierno estable a la derecha del tablero político.

Ahora los de Abascal rechazan, o amenazan con hacerlo, su entrada en Gobiernos autonómicos del PP (Extremadura, Aragón, Castilla y León, Andalucía) antes de las elecciones generales. Se puede entender a escala autonómica por aversión al bisagrismo. Quieren ganar al PP en las urnas, no ser sus costaleros, ignorando la quimera que destruyó a Ciudadanos por la derecha, a Podemos por la izquierda. Pero sus votantes no lo entenderían en clave nacional si el precio fuese la repetición de elecciones o la suma y sigue del desbarajuste sanchista.

Feijóo tiene fácil justificar que cuenta con Vox en el Congreso o en coalición de Gobierno (eso dependerá de los números). Y si ha de explicar el porqué de un pacto con el extremismo, comprará las muletas argumentales de Sánchez: gobernabilidad, así lo quieren los votantes y "somos más".

En boca del líder del PP, ese relato choca con un componente surrealista del análisis. Vox es la pedrada favorita de Sánchez contra Feijóo. Y aunque Vox es abominable según el PSOE, los de Abascal lo celebran. No se dan por aludidos. Nunca se defienden de quienes atacan al PP por parecerse a Vox. Es más, ponen la otra mejilla y solo les falta agradecer a Sánchez que le haga el trabajo de erosionar a su competidor por la derecha.

De cara al año amortizado y al que ya viene, es palmaria la desproporción de posiciones en la particular carrera de sacos entre Sánchez, que todavía gobierna, y Feijóo, que está llamado a gobernar. El problema de Feijóo es el crecimiento de Vox, que podría complicar la gobernabilidad. Pero el de Sánchez es el de despedirse sin gloria, marcado por la corrupción y una dramática pérdida de credibilidad. No hay color.

El problema de Feijóo es el crecimiento de Vox. El de Sánchez, irse sin gloria, marcado por la corrupción y la desvergüenza

En estas circunstancias es lógico que Feijóo se explaye sobre los "diez fracasos de Sánchez". Pero también puede ser que, por pura apelación al principio de realidad, puedan fallar las predicciones sobre una inminente caída de Sánchez. Jugarán a favor del líder del PP si este afronta con éxito cuatro retos concretos de su inmediato futuro. Aparte del ya comentado acercamiento a Vox, son tres las vallas que ha de saltar Feijóo para acreditarse como aspirante creíble:

Uno es el de capitalizar en las urnas el antisanchismo de la izquierda. Otro, que Díaz Ayuso le proclame como indiscutido candidato a la Moncloa y líder indiscutible del PP. Y que el mantra de la cuenta atrás de Sánchez (¿será realmente 2026 "el año del colapso integral del sanchismo") no acabe rompiéndose de tanto usarlo, como el amor de Rocío Jurado.

Dice el aspirante que 2026 será el año del cambio porque España ya ha roto con Sánchez y "nuestro deber es construir la España del día después". Con el permiso de Sánchez, habría que añadir, conscientes de que sus costaleros todavía lo ven como el mal menor. Por eso sostiene que agotará la legislatura y se toma unas largas vacaciones como si no pasara nada.

Feijóo lo pregonó en su comparecencia del lunes. La consigna del PP para el año 2026 es normalizar el acercamiento a Vox como paso irremediable en la gobernabilidad del país. De ahí su anuncio de vetar a Bildu ("cordón sanitario"), nunca a Vox, pues pactar con enemigos del Estado es de peor condición.

Partido Popular (PP) Alberto Núñez Feijóo Vox
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