Ya es público el manifiesto "Socialdemocracia 21" apadrinado por Jordi Sevilla. El exministro confía en el efecto "bola de nieve" del llamamiento a la movilización
El exministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla. (EFE/Javier Zorrila)
Don Miguel de Unamuno dejó escrito que una de las dos muletas turnistas (conservadores y liberales) era un "palo carcomido" a la altura de 1917. Le cuadra a la España de 2026. El PSOE, pilar izquierdo del régimen de 1978, es un partido "desangrado", como solía decir el ya fallecido José Enrique Serrano (RIP junio 2025), socialista curtido en la sala de máquinas de la organización desde los años noventa del siglo pasado.
La necesidad de recuperar las esencias del partido personalizado por Sánchez, con un gravísimo problema de credibilidad, solo se manifiesta en los esporádicos desahogos del castellano-manchego García Page, y en el movimiento "Socialdemocracia 21" que hoy se presenta en sociedad (10:00 h) apadrinado por el ex ministro Sevilla ("La etapa de Sánchez toca a su fin, hay que empezar a pasar página", declaró a finales del año pasado).
A través de los perfiles del exministro en las redes sociales, un vídeo con testimonios de otras figuras del PSOE y el texto del manifiesto propiamente dicho reclaman la inmediata apertura a de un debate interno sobre un "cambio de rumbo en nuestro partido". El objetivo está muy claro: rescatar del sanchismo al PSOE y devolvérselo a la socialdemocracia.
Estamos ante una bandera alzada para evitar males mayores en un partido que cotiza a la baja. Una hoguera más en las que arde Sánchez (personalismo, corrupción, debilidad parlamentaria, malestar social, confiscación de las instituciones, sometimiento a las exigencias de los nacionalistas, etc).
Al clarinazo regenerador no le faltan adhesiones, aunque no tantas ni tan decisivas para tumbar el sanchismo desde dentro del PSOE
Muy justificada, a la luz de la fe en el socialismo democrático y su vocación mayoritaria. Pero, a falta de masa crítica, insuficiente para desestabilizar al personaje y sus pretorianos, mientras estos sigan cabalgando sobre el ventajismo de los nacionalismos y el ejército de profesionales de la política, propios y extraños, que saldrían perdiendo con su arrinconamiento en unas elecciones generales anticipadas.
De hecho, el manifiesto antisanchista ni siquiera lleva anexa la consabida relación de "abajofirmantes". Me explica el exministro que es deliberado para que la atención se centre en los contenidos del manifiesto, no en los nombres de quienes apoyan el clarinazo regenerador. Y no es que falten. Algunos se expresan de viva voz en el vídeo hecho público esta mañana. Pero el antisanchismo no acaba de salir del armario. Lo que pasa es que las voces no son tantas ni tan decisivas para tumbar el sanchismo desde dentro del PSOE porque la profesionalización (la política como medio de vida), el llamado patriotismo de partido o la simple resistencia a significarse, todavía permiten al número uno insistir en su archi-proclamado propósito de agotar la legislatura "con el Parlamento o sin el Parlamento".
En todo caso, habrá que estar atentos a la capacidad movilizadora del llamamiento, cuyo propósito es generar un efecto "bola de nieve" -en palabras de Jordi Sevilla- a medida que se vayan sumando nombres de los que, de una u otra forma, constatan el declive de un presidente del Gobierno y secretario general del PSOE que bracea para ganarse de nuevo a quienes apoyaron su investidura en noviembre de 2023.
Algunos ya son objetores del Gobierno o están peleados entre sí, cuando no las dos cosas a la vez. Incluidos los de casa, donde algunos barones recelan del modelo de financiación autonómica singularizada para Cataluña y donde se le pide que deje respirar al partido, como el mencionado llamamiento que hoy encabeza el exministro Jordi Sevilla.
Don Miguel de Unamuno dejó escrito que una de las dos muletas turnistas (conservadores y liberales) era un "palo carcomido" a la altura de 1917. Le cuadra a la España de 2026. El PSOE, pilar izquierdo del régimen de 1978, es un partido "desangrado", como solía decir el ya fallecido José Enrique Serrano (RIP junio 2025), socialista curtido en la sala de máquinas de la organización desde los años noventa del siglo pasado.