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El luto aplaza el fango de la política nacional
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Antonio Casado

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El luto aplaza el fango de la política nacional

En la tragedia de Adamuz no hemos visto el intercambio de pedradas que vimos en la dana. Lo previsible es que esta especie de alto el fuego se limite al luto que termina mañana

Foto: La vicepresidente primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Pedro Pascual)
La vicepresidente primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Pedro Pascual)
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La Administración Central no estuvo a la altura del desafío de la dana. La Administración autonómica, tampoco. Entonces fue el poder de la Naturaleza, mientras que en la tragedia de Adamuz está la firma del hombre (mecánico, albañil, artesano, soldador, ingeniero…). Sin embargo, en la segunda no hemos visto el intercambio de pedradas políticas de la primera. Hasta los partidos son capaces de aprender de sus errores. Aunque esta especie de alto el fuego, dizque pactado entre Sánchez y Moreno Bonilla, se limite al luto que termina mañana.

Si exceptuamos la vomitona de Santiago Abascal, que endosó la tragedia al hecho de que nos gobierne "el crimen, la traición y la mentira", esta vez vemos institucionalidad y coordinación entre las administraciones. Lo de Vox no tiene mayor importancia, por ser un partido sin responsabilidades y sin más preocupación que la de mejorar en las encuestas.

Me remito a la visita de los Reyes a la zona cero del accidente del domingo con los representantes de las tres administraciones (ministro Puente, presidente Moreno Bonilla, y alcalde Rafael Moreno), veinticuatro horas después de la visita de Pedro Sánchez, asimismo flanqueado por el presidente autonómico y el alcalde de Adamuz. Años luz respecto a aquel 3 de noviembre de 2024, el de la vergonzante imagen de un presidente del Gobierno escapando del abucheo y los insultos televisados, mientras don Felipe y doña Letizia aguantaban el chaparrón.

Nada de eso hemos visto ahora. Ayer y anteayer solo ha habido sitio para la condolencia, la ayuda a las víctimas y el reconocimiento a la solidaria actitud de los vecinos del pueblo cercano al lugar del siniestro. Nada comparable a las acusaciones de "deslealtad institucional de Sánchez", de derecha a izquierda, o la de "indolencia intolerable de Mazón", de izquierda a derecha, cruzadas tras la dana asesina del 31 de octubre.

Foto: respeto-victimas-acerca-gobierno-pp-tragedia

Eso no impide la apertura del consiguiente proceso indagatorio sobre las causas de la tragedia ferroviaria:

Un raíl desmochado por fallo en la soldadura. O varios, lo cual nos orientaría hacia la consecuencia y no hacia la causa de la tragedia. Primera entrega mediática del acercamiento al origen del desastre. Nada definitivo. Ni siquiera ha arrancado la tarea encomendada a la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, de teórica independencia funcional pero adscrita al Ministerio de Transportes), cuestionada por la Unión Europea por presunta falta de independencia y pendiente de reforma legislativa aprobada en agosto de 2024.

La investigación de los accidentes ferroviarios, adscrita al Ministerio de Transportes, está cuestionada por la Unión Europea

"No especulemos", pide el ministro Puente. Demasiado pronto para elevar a definitiva la causa del accidente por una rotura de la vía. Vale. Pero también sería demasiado ingenuo olvidar la reiteración de incidentes ferroviarios (más de 100 en 2024) y los continuos señalamientos por falta de inversión en mantenimiento de la red de alta velocidad.

Sin embargo, bien fresco está el pregón parlamentario del citado ministro del ramo sobre "el mejor momento del ferrocarril en la historia de España". Nos pone a huevo la analogía con el pregón de Sánchez, también en sede parlamentaria, sobre "el Gobierno más eficaz y limpio de la historia de España". Puede ser que se vayan a dormir convencidos de que tanto el Gobierno, en general, como los trenes, en particular, son la envidia de Europa, pero me temo que los españoles ya perciben la distancia entre la realidad y las declaraciones del presidente y de su ministro de Transportes en prestación de servicios al ciudadano.

Dicho sea todo lo cual sin perjuicio de reconocer que, al menos por una vez, hemos de celebrar el clima político e institucional creado para que gobernantes y gobernados contribuyamos a superar el trauma por lo ocurrido cerca de Adamuz. Mañana se acaba el luto y el viernes comienza una nueva campaña electoral (la de Aragón). Seguramente volveremos a las andadas, pero esperamos al menos que se suavice el chapoteo en el fango partidista.

La Administración Central no estuvo a la altura del desafío de la dana. La Administración autonómica, tampoco. Entonces fue el poder de la Naturaleza, mientras que en la tragedia de Adamuz está la firma del hombre (mecánico, albañil, artesano, soldador, ingeniero…). Sin embargo, en la segunda no hemos visto el intercambio de pedradas políticas de la primera. Hasta los partidos son capaces de aprender de sus errores. Aunque esta especie de alto el fuego, dizque pactado entre Sánchez y Moreno Bonilla, se limite al luto que termina mañana.

Accidente tren Adamuz
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