El barómetro del CIS que otorga casi diez puntos de ventaja del PSOE sobre el PP se basa en el "modelo bidimensional inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos" que nadie entiende
El presidente del CIS, José Tezanos. (Europa Press/Diego Radamés)
El último barómetro del CISacaricia los sueños de Sánchez. Si ahora hubiera elecciones generales, el PSOE (32,6%) barrería al PP (22,9%) por casi 10 puntos de diferencia. Con su sindicato de socorristas (extrema izquierda más nacionalistas periféricos), rozaría una impresionante facturación del 46%, más que sobrado para renovar su pedestal de poder.
¿A qué espera, entonces, para convocar elecciones?
Espera a que la realidad colabore con el CIS. Hasta entonces, los sueños, sueños son. Y los despertares del todavía presidente del Gobierno no son negociables en el mercado político, porque el resto de los sondeos da ganador al PP por 4 o 5 puntos de diferencia, con una suma PP-Vox por encima del 50%, capaz de otorgar al bloque de la derecha una sobradísima mayoría absoluta (más de 200 escaños en el Congreso).
Llueve sobre mojado. José Félix Tezanos se ha convertido en el friki de la autopista (todos menos él conduciendo en sentido contrario). Sus encuestas ya no movilizan a nadie. Se han vuelto irrelevantes. No ya como predictoras de tendencias electorales. Ni siquiera como creadoras de estados de opinión favorables a la causa del sanchismo.
Esa pérdida de credibilidad nace en la falta de sinceridad de los encuestados (4.027 en este barómetro), sobre todo de la derecha, al recibir la llamada telefónica de los encuestadores de un CIS desprestigiado. Pero, sobre todo, según los expertos, viene de un método prospectivo basado, ojo, en el "modelo bidimensional inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos" que refleja la ficha técnica y que nadie entiende. Genera perplejidad, a veces chanzas, entre los sociólogos españoles. Por detalles que no quede: "Se utiliza como referencia de medición de apoyo electoral estructural (coyuntural) a partidos políticos", según se lee textualmente en la ficha técnica del barómetro de febrero.
Trato de valorar la hondura científica de esta doctrina con ayuda del sociólogo Héctor Cebolla, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). De entrada, lamenta el "deterioro institucional" del CIS durante el mandato de Tezanos, quien, por otra parte, no oculta su militancia socialista y su simpatía por la gestión de Sánchez.
El sociólogo Héctor Cebolla, investigador del CSIC, dice que lo de Tezanos "está más cerca de la magia que de la ciencia"
No he resistido la tentación de remitirme a los alquimistas, que no han dejado de figurar en la historia de las ciencias. Discrepa el profesor Cebolla. Sostiene que, tanto en la muestra que sale la intención directa de voto ("ya viene sesgada", dice) como en la llamada "cocina", "lo de Tezanos tiene más que ver con la magia que con la ciencia".
Pero no le niega la "transparencia" pregonada por el titular del organismo dependiente del Ministerio de la Presidencia. Es verdad. Páginas y páginas dedicadas a explicar un método cuya lógica ni sus colegas entienden (repito: "modelo bifactorial inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos"), aunque Tezanos habla y no para de dar detalles sobre el mismo mientras jura: "Jamás he falsificado un dato".
También es verdad que los sondeos del CIS están a disposición de los expertos y de cualquier ciudadano. Cada uno puede hacer las ponderaciones que estime convenientes y "cocinar" el trabajo de campo como le venga en gana. De hecho, con los mismos datos del CIS en bruto, otros sociólogos ponen al PP por encima del PSOE en expectativas de voto.
El último barómetro del CISacaricia los sueños de Sánchez. Si ahora hubiera elecciones generales, el PSOE (32,6%) barrería al PP (22,9%) por casi 10 puntos de diferencia. Con su sindicato de socorristas (extrema izquierda más nacionalistas periféricos), rozaría una impresionante facturación del 46%, más que sobrado para renovar su pedestal de poder.