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Los rugidos de la guerra se oyen cada vez más cerca
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Antonio Casado

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Los rugidos de la guerra se oyen cada vez más cerca

La autoridad moral y religiosa del desaparecido Ali Jamenei, o de quien pueda sustituirle, se proyecta sobre más de 200 millones de chiitas en la agitada región de Oriente Medio

Foto: Fotografía del que fue líder supremo de Irán, Alí Jamenei. (EFE/Wael Hamzeh)
Fotografía del que fue líder supremo de Irán, Alí Jamenei. (EFE/Wael Hamzeh)
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Una guerra distinta y distante. Pero somos decimales en la dramática carrera de sacos entre matones del barrio global donde los rugidos del planeta gobernado de nuevo por la ley de la selva se escuchan cada vez más cerca. Irán ataca bases británicas en Chipre buscando la implicación de Europa. Y un vistazo a la hemeroteca reciente nos remite a la advertencia de Putin sobre el precio de apoyar militarmente a Ucrania. Le bastó aludir a su capacidad de ataque a cualquier ciudad europea.

¿Quién no ha sentido en estos últimos tiempos el miedo a que algún depredador en disputa por la hegemonía global practique el tiro al blanco contra las bases militares de Trump en España, como el Ejército iraní está haciendo contra las bases USA en Oriente Medio?

En el intercambio de golpes no hay gallo rojo-gallo negro, como en la parábola musical de Sánchez Ferlosio sobre nuestra guerra civil. La reseña no es de buenos y malos. Solo da cuenta de un zarpazo más al programa nuclear y el arsenal bélico de Irán desde la guerra de junio. Y lo que persiste sobre la tierra quemada de los valores olvidados a escala internacional es el drama de un pueblo machacado desde dentro y desde fuera, que pone los muertos civiles y la vaga esperanza de vivir en libertad.

El resultado visible de los ataques del fin de semana no ha sido el alistamiento en defensa del régimen sino el caos, la desbandada de una población civil que huye de la quema, así como la noticia de la muerte del teócrata Ali Jamenei, que era el caudillo político- religioso. Pero los avalistas del rescate del pueblo iraní, que puede ser el único brote verde entre los escombros de la guerra son el cabestro de la Casa Blanca y ese exterminador de gazatíes que planeó sobre la gala de los Goya en Barcelona.

Irán no es Venezuela. El odio a Israel y USA está muy arraigado, también entre quienes se juegan la vida por las libertades

Miren ustedes por dónde el tándem arrogante Trump-Netanyahu puede estar siendo, a modo de mal menor, la apuesta de una declinante UE que se limita a pedir desescalada y respeto al derecho internacional porque, como dicen los teólogos de la Moncloa, "la violencia nunca trae la paz".

O sea, nada de nada respecto a la marcha del conflicto abierto por los ataques del fin de semana a objetivos "militares" y "políticos" previamente seleccionados. Como el bombardeo de una escuela de niñas y un gimnasio, con más de cien muertos al sur del país. Muchos menos, dirán ustedes, que los caídos en la masacre perpetrada por la abominable dictadura iraní durante las protestas populares a finales de 2025 y principios de 2026. Unos 30.000 muertos por la represión, que se dice pronto.

Foto: trump-iran-guerra-israel-nuclear-1hms

Las cancillerías occidentales y los analistas diplomáticos cuidan el brote verde de un venidero sistema democrático a partir de la decapitación del régimen. Pero, atención, porque Irán no es Venezuela. El odio a Israel y EE. UU. está muy arraigado entre los iraníes, también entre quienes se juegan la vida en la calle reclamando las libertades negadas por el régimen.

Además, al menos sobre el papel, el carisma y la autoridad moral del desaparecido Jamenei, o de quien pueda sustituirle, se proyecta sobre más de 200 millones de chiitas en la agitada región de Oriente Medio. ¿Y si entienden que USA e Israel les han declarado la guerra y deciden obrar en consecuencia? Mejor no, pero la pregunta viene a cuento.

En todo caso, nada que ver con la Venezuela de ese Nicolás Maduro que sestea en una prisión de Nueva York sin que los venezolanos vayan a quemar la embajada norteamericana en Caracas.

Una guerra distinta y distante. Pero somos decimales en la dramática carrera de sacos entre matones del barrio global donde los rugidos del planeta gobernado de nuevo por la ley de la selva se escuchan cada vez más cerca. Irán ataca bases británicas en Chipre buscando la implicación de Europa. Y un vistazo a la hemeroteca reciente nos remite a la advertencia de Putin sobre el precio de apoyar militarmente a Ucrania. Le bastó aludir a su capacidad de ataque a cualquier ciudad europea.

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