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Fernando Matres

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¿Honrar la Constitución o tamayazo?

El burdo intento del PSOE de erosionar a Juanma Moreno acusándole de incitar al transfuguismo evidencia el pujante rol nacional que ha adquirido

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE)
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"Mis padres me enseñaron que lo más importante es sostener la palabra", dijo Pedro Sánchez hace siete años, cuando dimitió como secretario general del PSOE, después de que sus propios compañeros le torcieran el brazo en sus intenciones de llevar su no es no a Mariano Rajoy hasta las últimas consecuencias. El no al final fue un disfrazado de abstención y provocó un enorme cisma en el partido. Vista con perspectiva, la frase se presta a un comentario de texto que podría convertirse en un tratado de psicología. Cualquiera diría después de lo vivido entre entonces y ahora que el presidente del Gobierno es más de sostenerse, a secas, que de sostener la palabra.

Me vino a la cabeza esta controvertida frase al comprobar el revuelo creado por unas declaraciones de Juanma Moreno en la extraordinaria entrevista de los compañeros Fran M. Galbarro y José Luis Losa. Su "apelación a la conciencia de Estado" fue rápida y torticeramente aprovechada por el PSOE para convertirla en una invitación a reeditar el tamayazo. Los voceros socialistas se afanaron en llamarle de todo, desde hooligan a defensor del transfuguismo. Estuvieron a un cuarto de hora de decirle golpista como a José María Aznar.

Foto: Juan Manuel Moreno posa para El Confidencial. (J. Z.)
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Fran M. Galbarro José Luis Losa Fotografía: Javier Zapata

El presidente andaluz tuvo que esforzarse en repetir sus argumentos para que no quedara ninguna duda de lo que había dicho, que no se parecía en nada a lo que algunos quisieron interpretar. Desgraciados los tiempos en que hay que explicar lo obvio. Lo más grave es que hasta quienes se hacían los indignados por sus palabras, al estilo del capitán Renault en Casablanca, ya lo sabían. Pero recurrieron a aquello de no dejes que la verdad te arruine un buen argumentario.

El objetivo de erosionar a uno de los referentes populares no fue más de allá de un par de días de titulares llamativos, porque la debilidad del argumento se apreciaba al primer vistazo. "El diputado tiene un acta personal, se presenta a través de una formación política, pero el acta es suya y él toma las decisiones", razonaba Moreno en su conversación con El Confidencial. Una afirmación tan incuestionable como el hecho de que en el PSOE ha habido ejemplos de esa práctica, tanto por activa como por pasiva, sin que entonces pensaran que suponía atentar contra los cimientos de la democracia.

Foto: El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, en la grada de invitados. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

"Os pedimos que os abstengáis para que España tenga un Gobierno. No os pedimos que hagáis nada que no hayamos hecho antes nosotros. Si lo hacéis así, entre todos habremos recuperado parte de la cultura política que hizo posible la Transición y que inspiró nuestra Constitución. En política es tan importante lo que se dice como quien lo dice". Este es un fragmento de una carta, firmada por 66 diputados socialistas, que fue enviada en julio de 2019 a parlamentarios populares para solicitarles que se abstuvieran y permitieran la investidura de Pedro Sánchez. Resulta muy curioso comprobar que lo que esta semana es una flagrante incitación al transfuguismo hace cuatro era un sano ejercicio para honrar a la Constitución.

Moreno se encarga de recordar cada vez que tiene ocasión que su sitio "está en Andalucía"

Pero hay más. En 2016, quince diputados socialistas, entre ellos la Ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, o la presidenta del Congreso hasta hace algo más de un mes, Meritxell Batet, votaron no a la investidura de Rajoy, en contra de la consigna de abstenerse para desbloquear la situación. Una decisión que provocó la sentida declaración que encabeza este artículo. Para los leales a Pedro Sánchez, desobedecer y romper la disciplina de partido en aquel momento fue un acto de responsabilidad y conciencia, y no otra cosa. Exactamente lo mismo que pedía ahora el presidente de la Junta de Andalucía.

Foto: El presidente de la Junta, Juanma Moreno. (EFE/Pepe Torres)

Estos ejemplos tan solo demuestran la ya conocida volubilidad de las opiniones en el mundo de la política, incluidas las que afectan a los valores, que suelen citarse en mayúsculas, pero ejercerse en minúsculas. Bueno, y también que las enseñanzas de sus padres no debieron calar demasiado en Sánchez.

Pero, al margen de ello, la sobreactuada reacción socialista a las palabras de Juanma Moreno también evidencia el nuevo rol nacional que ha adquirido. Porque había una doble intención, y por eso se emplearon a fondo tanto los portavoces andaluces como nacionales: desacreditar la supuesta estrategia del PP de buscar diputados díscolos por el rechazo a las contraprestaciones a los independentistas y manchar la imagen de Juanma Moreno, con un perfil conciliador y sensato, muy alejado de discursos altisonantes.

Su hegemonía en Andalucía, su perfil marcadamente institucional y su papel de contrapeso interno al liderazgo tronante de Isabel Díaz Ayuso le han concedido un lugar privilegiado en el debate político nacional. Hasta tal punto que él mismo se encarga de recordar lo contrario cada vez que tiene la ocasión: "Mi sitio está en Andalucía". Porque como decía la carta de los diputados socialistas, en política, como en la vida, es tan importante lo que se dice como quien lo dice.

"Mis padres me enseñaron que lo más importante es sostener la palabra", dijo Pedro Sánchez hace siete años, cuando dimitió como secretario general del PSOE, después de que sus propios compañeros le torcieran el brazo en sus intenciones de llevar su no es no a Mariano Rajoy hasta las últimas consecuencias. El no al final fue un disfrazado de abstención y provocó un enorme cisma en el partido. Vista con perspectiva, la frase se presta a un comentario de texto que podría convertirse en un tratado de psicología. Cualquiera diría después de lo vivido entre entonces y ahora que el presidente del Gobierno es más de sostenerse, a secas, que de sostener la palabra.

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