Meter la pasta de dientes dentro del tubo, próximo reto secesionista

Artur Mas se enfrenta a un reto a la altura del desvarío secesionista. Recoger los restos de la crema dentífrica con los que ha embadurnado medios, sociedad

Artur Mas se enfrenta a un reto a la altura del desvarío secesionista. Recoger los restos de la crema dentífrica con los que ha embadurnado medios, sociedad e instituciones, e introducirla meticulosamente en el tubito de la legalidad. Toca devolver al tubo promesas solemnes, conquistas inaplazables y derechos irrenunciables. Ahora que Cataluña ha dejado atrás la recesión, tras incumplir los objetivos de déficit de los últimos años y pasar 2013 sin presupuestos, incomprensiblemente la prioridad es la gestión.

La actitud de Duran i Lleida, que ha dejado claro que se irá antes de CiU que de España, y las ambiciones de Junqueras amenazan con bajar a Mas del carro. El carro, el Audi oficial de alta gama donde ya sólo viaja Thelma Mas junto a Louise Homs dirigiéndose a velocidad de vértigo hacia el barranco y del que ya ha saltado hasta el chófer antes de despeñarse por el abismo. Un trompazo que anticipan las encuestas que amenazan, salvo corrección urgente de rumbo, con sustituir a la pareja de instintos suicidas como arrendatarios de la Generalitat.

El monoteísmo nacionalista debe encontrar en el santoral nuevos profetas a los que encomendarse sin abandonar la fe. Es el momento estelar de Duran i Lleida, galán maduro e histórico actor secundario especialista en los castings para el papel de poli buenoEn eso estamos. Los editoriales de la prensa catalana vuelven a coincidir, como en aquel mítico coro uniformado de 13 opiniones calcadas en defensa del Nou Estatut, pero ahora ponderando el valor del diálogo. Las amenazas del honorable president no han provocado grandes reacciones en Moncloa y el farol del referéndum de 2014, cada día que pasa menos creíble, amenaza con llegar a la fecha prometida del 31 de diciembre sin haber podido ponerle ni fecha ni pregunta. Artur Mas es ágil y audaz en la técnica del golpeo y repliegue (shock & awe), pero se ha revelado como un estratega mediocre en la larga distancia. Ha medido mal sus fuerzas, le ha faltado pegada, continuidad...y suerte con alguna buena mano de cartas. Así, agradeciendo las profusas y voluntariosas explicaciones ofrecidas, la comunidad internacional ha oscilado entre ignorar y desaconsejar el conflicto secesionista; la hacienda catalana sigue necesitando a fin de mes al tesoro español, su único y leal banquero; Europa y el euro no están asegurados y requieren más pedagogía, y los empresarios se van manifestando en los cenáculos privados aunque no abran la boca en los foros públicos. En lugar de deslocalizaciones masivas, prefieren reclamar la parte alícuota que corresponde a Cataluña de las inversiones que están entrando en España.

Además, la gente está cansada. CiU representa a la burguesía acomodada y pactista, no a kaleborrokistas profesionales, a ciudadanos que además de problemas figurados tienen problemas reales. Ha tardado, pero al fin se ha abierto una grieta en la monolítica y silente sociedad civil.

Todo lo anterior se traduce en la demanda de moderación y diálogo. Es el momento de ensanchar el campo y buscar soluciones por las bandas. El monoteísmo nacionalista debe encontrar en el santoral nuevos profetas a los que encomendarse sin abandonar la fe. Es el momento estelar de Duran i Lleida, galán maduro e histórico actor secundario especialista en los casting para el papel de poli bueno. Un rol donde Duran se adueña de la pantalla para sacar petróleo del minuto de oro que le regala el guion. Conocemos la escena de memoria. Duran debe relevar a su compañero impetuoso y bravucón que con métodos dudosos ha conseguido minar la resistencia del antipático antagonista, secuestrado al borde de la legalidad. Es el momento en que el mosso d'esquadra bueno, con calculada empatía, ofrece al Gobierno español el mal menor, colaborar, llevar un micro, explorar una tercera vía.

Ahora que todos queremos dialogar, sólo falta saber sobre qué. Como sucedía al hombre que susurraba a los caballos, lo importante no son las palabras, sino eliminar la tensión con el tono de voz. A eso se ha puesto también a jugar el Gobierno, que evita marcar una agenda para que su mero enunciado aborte la aproximación. Claro que el artículo 92 de la Constitución permite realizar un referéndum (ojo, en el conjunto del Estado) como el de la OTAN, vinculante sólo si sale lo que quiere quien lo promueve, pero ni el Gobierno lo va a permitir ni CiU puede volver a sacar a la calle a la gente para pedirlo.

Ahora que todos queremos dialogar sólo falta saber sobre qué. Como sucedía al hombre que susurraba a los caballos, lo importante no son las palabras, sino eliminar la tensión con el tono de vozAsí las cosas, es más que probable que los objetivos independentistas se rebajen a corto. En 2014 podemos conmemorar los 300 años de una derrota con otra o celebrar que el sistema de financiación autonómico debe ser renovado para darle un poquito más de transparencia, lógica y recursos, claro. Los mismos que pide la CCAA de Madrid, aunque en Cataluña se vista la exigencia en clave nacional. Será que no era tarde para hablar de financiación. Entre inyecciones de FLA (Fondo de Liquidez Autonómico), volverán a la mesa conceptos como solidaridad finalista, ordinalidad (o ranking de renta de las CCAA tras pagar impuestos), garantía del cumplimiento de la legislación estatutaria sobre inversiones, e incluso excepciones al cumplimiento de la ley de educación. Hasta es posible que al Govern se le den facilidades para bajarse del tigre republicano, a cuyos lomos ha cabalgado durante la primera parte de la legislatura en Cataluña. Podía parecer imposible hace unos meses, pero el PP es muy capaz de garantizar a CiU su apoyo (o al menos la abstención) para sacar los Presupuestos catalanes de 2014 adelante si este año el Sr. Mas Colell se decide a presentarlos.

El rock es un búmeran, cantaba Miguel Ríos. Algo parecido a la tradicional negociación del peix al cove (guardar en la butxaca las concesiones arrancadas en Madrid sin renunciar a las grandes reivindicaciones) que nunca le fue mal a CiU y que, por eso, siempre volverá. Ganar un poquito de tranquilidad en el flanco nordeste también puede significar un objetivo razonable para Rajoy, aunque para ello deba fijarse una vez más la posición del Partido Popular catalán en Madrid. Algo que los dirigentes populares catalanes nombrados desde allí siempre han aceptado, cuando no celebrado, y que en buena parte explica la precaria situación del PPC en los sondeos. 

Álvaro Robles Cartes es economista y consultor político y de comunicación

Ángulo Inverso
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