Duran salta del tren en la vía tercera

Blair y Mandelson popularizaron esta formulación centrista para hacer política de derechas con votos laboristas, pero la tercera vía catalana es otra cosa. Una vía de

Foto: Josep Antoni Duran Lleida tras anunciar su dimisión como secretario general de la CiU. (EFE)
Josep Antoni Duran Lleida tras anunciar su dimisión como secretario general de la CiU. (EFE)

Blair y Mandelson popularizaron esta formulación centrista para hacer política de derechas con votos laboristas, pero la tercera vía catalana es otra cosa. Una vía de único sentido ascendente, la principal desde el siglo XIX. Menos escarpada que una declaración unilateral de independencia pero más segura. Apta para mujeres, niños e incluso empresarios, preocupados por sufrir menoscabos en sus ventas o dudas sobre su patriotismo. Una vía jalonada de logros que incluso ha dejado vislumbrar la cima soberana, pero que no es practicable en los últimos metros. No es posible desgajarse del estado con buenos modales, consenso y facilidades. We are sorry, gentlemen.

Desde el final de este camino se observan, pendiente abajo, empequeñecidos por la distancia, los hitos rebasados en la diáspora de la ascensión colectiva. El retorno del gobierno propio, su estatuto, los Mossos, la inmersión lingüística, la sanidad, la justicia, el emporio mediático… Juguetes viejos que colmaron los sueños de generaciones pasadas, arrastradas hoy por la audacia reivindicativa de los hijos legítimos del sistema.

No, la tercera vía no podrá alcanzar la penúltima meta volante con una ruta pactada por ninguna de sus cuatro caras.

  1.  Aceptación del estatus de Cataluña como nación, inofensiva competencialmente. Un certificado de nación huérfana de estado daría carta de naturaleza  a infinitas demandas adicionales.
  1. Competencias plenas en lengua, cultura y educación. Los problemas para educarse en castellano o para encontrar formularios en esta lengua en la administración pública, las  campañas en las que se anima al ciudadano a responder en catalán cuando es interpelado en castellano o las multas lingüísticas se hicieron sin competencias plenas. Mejor no sentir curiosidad por ver los límites de la acción política con ellas.
  1. Competencias plenas en infraestructuras. Cataluña tiene el mejor puerto del estado, el mejor aeropuerto de Europa, un AVE tardío pero envidiable, unas lamentables cercanías gestionadas por la Generalitat…y  unas autopistas que deberían haber revertido al uso público hace años si sus accionistas catalanes  no hubiesen alcanzado una ventajosa extensión de la concesión.
  1. Limitación de la solidaridad fiscal. Una petición razonable ante el agravio vasco. La sangría  que sufren las comunidades menos pobres debería controlarse a través de auditorías de las cuentas de las CCAA receptoras, de fijación de objetivos  y de plazos de revisión. Sin ello, la sensación de que algunas comunidades pagan fiestas ajenas es inevitable. Pero la financiación autonómica es un juego de suma nula. Ni PP ni PSOE van a jugar con el granero de votos andaluz. Habrá nuevo sistema (con retraso) con más recursos para Madrid y Cataluña solo si hay crecimiento económico y la hacienda pública puede poner más dinero encima de la mesa.
El Gobierno no tiene margen para satisfacer nuevas demandas y Duran, que lo sabe, ha dado un inteligente paso atrás. De la inminente reunión Rajoy-Mas no saldrá nada. Choque de trenes o embestida violenta  a quien ha ignorado todas las señales, lo veremos pronto. Mientras, el desafío continúa. Rajoy deberá tragarse una marea independentista sin precedentes el once de septiembre y Mas, secuestrado por ERC, aguantar la pantomima sin resultados ni grandes adhesiones pero –de momento– gestionando sin agobios la crítica en Cataluña.
Ángulo Inverso
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