'Checking out' del Hotel California. Alexis, ¿T'piras?

Un tipo que escucha a los Eagles no puede amedrentar a una señora que ha llegado a presidir el país más rico de Europa desde el otro lado del muro

Foto: El primer ministro griego y líder de Syriza, Alexis Tsipras. (EFE)
El primer ministro griego y líder de Syriza, Alexis Tsipras. (EFE)

El presidente griego, Alexis Tsipras, y su ministro Varufakis están poniendo de moda el look casual descorbatado –estilo MTV– en las reuniones y consejos europeos. Por cuánto tiempo, no se sabe aún, pero es la manera de demostrar a su electorado que son diferentes. Por primera vez la Europa de las instituciones escucha el lenguaje fresco del rock´n´roll.  Grecia, ha dicho Varufakis, está en la situación de la última estrofa de "El Hotel California" (Eagles, 1976 ) "…you can always check out but you can never leave" (algo así como "puedes salir, pero jamás podrás irte").

La última vez que se puso de moda vestir sin corbata como etiqueta para los negocios nos costó un pico. Miles de empresas divertidas, pero inviables, cerraron los lofts y sus dueños, genios veinteañeros, volvieron a casa de sus padres dejando en la oficina los futbolines.

Fue hace casi quince años. Los banqueros volvieron a ajustarse la corbata. La pasta, decían, se escapaba por el gañote. Aunque el dinero volvió a evaporarse pese a las corbatas reventonas de los banqueros de inversión (Madoff) o de los atildados consejos de administración de la banca pública española.

 Ir a negociar con Europa tras subir sueldos, contratar funcionarios y atiborrar a la banca de papelitos canjeables por euros en el BCE es reírse del acreedor Cuarenta mil millones después, el rescate y saneamiento bancario español han resultado un éxito. Particularmente para los beneficiarios de prebendas y préstamos de las entidades quebradas y también para quien les prestó irresponsablemente el dinero y ahora lo recuperará de nuestros impuestos. Un 4% de nuestra deuda pública está en sus bolsillos.  

En el caso griego, donde nos jugamos otros 26.000 millones, una auditoría de su deuda podría arrojar cantidades moralmente discutibles superiores al 4% español. A ello se aferran los negociadores. Las vacaciones fiscales griegas y su corrupción, las compensaciones de la guerra o el Acuerdo de Londres que reestructuraba la deuda alemana, constituyen para unos afrentas y, para otros, excusas. Lo que es cierto es que ir a negociar con Europa después de subir sueldos, contratar funcionarios y atiborrar a la banca de papelitos canjeables por euros en el BCE es reírse del acreedor al tiempo que se le pide más dinero.

La risa y la provocación son ingredientes básicos del rock. Pero el subconsciente de Varufakis le ha delatado al poner como ejemplo de su situación  la última línea de la letra del "Hotel California". Porque es el tema entero el que da las verdaderas pistas sobre lo que significa Europa para Grecia. Una buena suite en la que cobran por alojarse.

Las estrofas del himno de los Eagles, un poco flipadas como corresponde a la época, van al pelo a Grecia, más allá de la última frase con la que Varufakis ha seducido a la prensa. Los exégetas de la banda (la de rock, no la de negociadores) dicen, para empezar, que la canción trata sobre un duro divorcio. Bien.

Cantan los Eagles cómo se empieza a vivir por encima de sus posibilidades  ("her mind is tiffany-twisted, she got Mercedes Benz" y la vida de autoindulgencia en el lujoso Hotel europeo ("mirrors on the ceiling, the pink champagne on ice"), donde por cierto invita a alojarse a sus huéspedes, como a Grecia, junto a sus excusas ("bring your alibis") para reconocer sus propios excesos ("We are all prisoners here of our own device").

 Un tipo que escucha a los Eagles no puede amedrentar a una señora que ha llegado a presidir el país más rico de Europa desde el otro lado del muroEuropa –such a lovely place– es un lugar encantador. Pero lo mejor es la declaración final. ¿Saben con qué riman los Eagles el "leave" (irse) de la última estrofa en la canción citada por Varufakis? Lo juro: con "receive". Es peor aún: Varufakis encuentra en los Eagles el mejor enemigo de la austeridad para tararear a Merkel, a Draghi la verdad con una sonrisa:

"Relax. We are programmed to receive".

Con semejante programación en el subconsciente entenderán que el check out de Varufakis del hotel se posponga, por más que le hayan fastidiado la corbata en el servicio de lavandería.  

A pesar de todo, el rock´n´roll es actitud. Varufakis no es tan duro como parece.  La cita a los Eagles, un grupo de soft rock, es reveladora. Un tipo que escucha a los Eagles no puede amedrentar a una señora que ha llegado a presidir el país más rico de Europa desde el otro lado del muro. Si, como dicen, Merkel es la dueña del euro, tardará poco en meterlo en la jukebox para cambiar de melodía. Europa necesita superar el relajado hedonismo de los Eagles –que detestaba el Notas en el Gran Lebowski– y obligar a Varufakis a reflexionar al enérgico ritmo de The Clashshould I stay or should I go? …Now! 

Varufakis (canto yo con los Clash): más allá de los mil pavos que calculo que me debes, tu indessission me molessta. O pagas, o T´piras.

Ángulo Inverso
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