Las cartas de Úrsula

Todas las misivas contienen una parte común en la que su nueva Jefa les marca grandes líneas y les pide cosas aplicables a todos como, por ejemplo, que se esfuercen en hablarse

Foto: Ursula von der Leyen en Bélgica. (Reuters)
Ursula von der Leyen en Bélgica. (Reuters)

“Querido Frans, me gustaría encargarte …”. “Querida Mariya, quiero confiarte el papel de Comisaria de… “.“Querida Helena…”.

Con este formato entrañable, la flamante Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o VDL para quienes trabajan en la llamada “burbuja europea” de Bruselas, ha comunicado formalmente esta semana a cada nuevo Comisaria y Comisario qué tareas les confía y qué espera de ellos. En el sistema de la Unión Europea, aunque cada Estado miembro es libre de proponer los candidatos a ocupar despacho en el acristalado edificio Berlaymont de la capital belga, es la Presidenta quien debe seleccionar de entre los propuestos por cada país, y goza de absoluta libertad para asignar carteras, organizar su trabajo y establecer jerarquías entre de la forma que estime más oportuna. VDL ha ejercido ese poder con autoridad y buen sentido. La única sombra ha sido una curiosa creatividad en los nombres de las distintas áreas, que en algún caso ha levantado serias críticas y sonrojo y que deberá corregir pronto. La ex ministra alemana ha logrado componer la primera Comisión paritaria de la historia de la UE, y ha impuesto una estructura de mando que incluye alguna sorpresa. Es el caso de esa tercera Vicepresidencia Ejecutiva en materia económica para el lituano Dombrovskis, que nadie le había pedido pero que corrige así lo que era un serio desequilibrio geográfico en el reparto del poder.

La lectura atenta de esas veintiséis peculiares 'Cartas de Misión' permite construir con cierto detalle una maqueta de lo que quiere ser la Comisión Europea (y con ella toda la UE) en el quinquenio que ahora comienza. Leídas juntas producen algo así como esos render que le enseñan a uno cuando se va a comprar un piso en construcción y permiten visualizar bien cómo quedará la cocina o qué espacio ocupará la cama en el cuarto del niño. Ya sabemos que luego, terminadas las obras, algún muro será distinto y el presupuesto no habrá permitido aquella encimera o el mismo parqué que se anunciaba. Pero empecemos con ilusión, como se debe.

Todas las misivas contienen una amplia parte común en la que su nueva Jefa les marca grandes líneas y les pide cosas aplicables a todos, como por ejemplo que hagan el favor de esforzarse en hablarse y escucharse más entre ellos. Les recuerda también que toda su acción política deberá estar impregnada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la famosa Agenda 2030; o les anuncia que pretende aplicar el nuevo principio de 'One in – One out': por cada nueva norma que imponga cargas ciudadanos o empresas deberá retirarse otra carga legal en el mismo sector. Pero luego cada carta es un tú a tú particular de la Presidenta y “su” Comisario o Comisaria, donde va detallando sus instrucciones precisas y -a veces- novedosas, según corresponda en función de la tarea asignada. Así, en el ámbito social, llama a Nicolas [Schmit] a ocuparse de la protección laboral de los trabajadores de plataformas digitales); en lo económico susurra orientaciones a Paolo [Gentilone]; en cohesión pide a Dubravka [Suica] que se ocupe de esa Europa rural y despoblada, (la Europa vacía); o indica a Sylvie [Goulard] hasta qué punto confía en ella para relanzar la política industrial, espacial y de la defensa.

Cada carta y cada política merece comentarios exhaustivos que ya habrá ocasión de hacer. Pero querría destacar aquí la imagen virtual que resulta del conjunto en lo que se refiere al papel de Europa en el mundo.

A Margrethe [Vestager], la súper Vicepresidenta de políticas digitales y Comisaria de Competencia entre otras cosas le dice: “Como parte de la estrategia industrial, deberías desarrollar herramientas para poder enfrentarnos mejor a la distorsión que producen en el mercado interior la propiedad estatal y los subsidios extranjeros”. Traducción: ocúpate de China y mira a fondo qué podemos hacer ahí porque esto se está poniendo insoportable.

Ursula Von der Leyen (en el centro) junto a Vera Jourova (izq.) y Margrethe Vestager (dcha.). (Reuters)
Ursula Von der Leyen (en el centro) junto a Vera Jourova (izq.) y Margrethe Vestager (dcha.). (Reuters)

Al citado Valdis [Dombrovskis] le pasa dos mensajes que habrán llegado ya a la Casa Blanca: “Deberás dirigir el trabajo para reforzar el papel del euro como activo estratégico de la UE, incluyendo el aumento de su uso global en pagos y como moneda de reserva”; y “para apoyar nuestra soberanía económica, quiero que desarrolles propuestas que aseguren que Europa aumente su resiliencia frente a las sanciones extraterritoriales de terceros países”. Traducción: queremos reducir el peso del dólar en el mundo y poder desarrollar nuestra política en Irán y en Cuba sin que los americanos nos castiguen por ello.

Dirigiéndose a Phil [Hogan], el excelente negociador irlandés que defenderá ahora nuestros intereses comerciales, le escribe VDL: “Quiero que revises cómo podemos reforzar nuestra caja de herramientas en materia comercial, para que podamos usar sanciones cuando otros impongan medidas ilegales y al mismo tiempo bloqueen el sistema de arreglo de diferencias de la OMC”. Traducción: se nos ha terminado la paciencia, y no estamos aquí para que nos tomen el pelo ni para aceptar el 'bullying' de nadie, tampoco de nuestro mayor aliado transatlántico.

Finalmente, claro, también hay una carta que comienza con “Querido Josep”. Borrell es, también, Vicepresidente de la Comisión de Úrsula, y coordinador de la acción de varios de sus Comisarios. Al nuevo Jefe de la diplomacia europea le dice: “Deberás promover el uso de las cláusulas de los Tratados que permiten decidir con mayoría cualificada en algunos asuntos de política exterior y de seguridad”. Traducción: ahora que se marcha el Reino Unido ya va siendo hora de superar esa parálisis tantas veces provocada por la unanimidad.

La imagen resultante es la de una Europa fuerte que quiere hacerse valer y rechaza resignarse a un incómodo papel entre Washington y Pekín. Buenas aspiraciones. Aunque realmente el auténtico peso de la UE en el mundo no vendrá de ninguna de estas medidas, sino de su éxito de puertas adentro. De su capacidad en garantizar la libertad, seguridad, justicia, bienestar y crecimiento económico. O dicho de otro modo, del éxito en cumplir los mandatos de todas las demás cartas.

Atando cabos
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