Marchena: “Esto también se ha dicho ya”

“Esto desborda el objeto del proceso y estamos perdiendo el tiempo […] Esto es un insulto para los miembros del tribunal”

Foto: Manuel Marchena. (Ilustración: Raúl Arias)
Manuel Marchena. (Ilustración: Raúl Arias)

En realidad ninguna de estas conversaciones ha tenido lugar. Algunos de los personajes escogidos son protagonistas, voluntaria o involuntariamente, de esta campaña electoral. Otras están, simplemente, a gusto de la que escribe, sabiendo que nunca podrá charlar con ninguna de ellas.

—Buenos días, Manuel. Aunque me sale llamarle ilustrísima, excelencia, señor juez, señoría, su santidad, qué sé yo… Con las jerarquías, tiendo a bloquearme.

—Qué cosas dice, mujer. Con que nos tratemos de usted es suficiente. O Manuel, como prefiera.

—Me quedo con el usted, si le parece. ¿Qué, más relajado después de tanta plancha?

—“Mire usted, vamos a ver… No empezamos bien”.

El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena. (EFE)
El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena. (EFE)

—Qué mala pinta tiene esta entrevista. Si me permite, un consejo de amiga: cambie de latiguillo, que está muy visto. Y debería usted pasar a la Historia por otros motivos más allá de un 'meme' o frase de camiseta. Acláreme una duda, por favor, ¿es usted podemita?

—“Vamos a evitar la ironía introductoria”.

—Se lo digo completamente en serio. Hace unos días, en un acto organizado por Vox en la plaza de Colón, uno de los asistentes le llamó a usted podemita, para gran jolgorio del resto de público.

—La gente, ya sabe, dice unas cosas…

—Todo sea por la unidad de España. ¿Está usted contento con la sentencia? Porque ha tenido la habilidad de decepcionar a un montón de gente. El movimiento independentista no quiere verle ni en pintura, y Jiménez Losantos está a punto de solicitar en antena batirse en duelo con usted.

—“Esto desborda el objeto del proceso y estamos perdiendo el tiempo […] Esto es un insulto para los miembros del tribunal”.

—Tampoco se ponga así. Lo imaginaba algo menos tenso tras estos meses. ¿Qué es lo que destaca de este larguísimo proceso judicial? ¿Lo hilarante de alguno de los testimonios, lo animado del público o lo astuto y brillante que es Xavier Melero?

—“Esto también se ha dicho ya”.

El juez Manuel Marchena, en el Palacio Real de Madrid. (EFE)
El juez Manuel Marchena, en el Palacio Real de Madrid. (EFE)

—Me lo está poniendo muy difícil con esta austeridad oratoria, así que hablaré yo. Me tocó acudir a varias jornadas del juicio. El primer día me llamó la atención esa mezcla curiosa en la sala de vistas. Los familiares de los acusados, unos cuantos folloneros con ganas de insultar a todo aquello que portara el color amarillo en la solapa y a grandes nombres del periodismo sentados en esos bancos de terciopelo rojizo. A alguno, por cierto, se le escapó una cabezada.

—A ver si se cree que yo no tenía sueño. Pero no podía perder ningún detalle. Y qué manía con las valoraciones, por cierto…

—Cierto, aunque mi favorito es el Marchena repleto de sarcasmo. El de “usted sabe, porque es un acreditado penalista” o, sobre todo, cuando le dijo al actual líder de ERC: “Mire, señor Rufián, sé que se pueden decir un montón de cosas, muchísimas cosas, pero usted no ha venido aquí a decir muchísimas cosas”. Le veo a usted con pocas ganas de seguir con este asunto, y parece que me estoy resfriando. Creo que tengo algunas décimas.

—“La fiebre no tiene trascendencia jurídica”.

—Pues nada, Manuel, es usted el 'Frozen' de los entrevistados. Puro hielo.

—“La generosidad tiene un límite”.

—Ya pago yo el café.

** Los entrecomillados son frases textuales pronunciadas por el señor Manuel Marchena durante el juicio celebrado en el Tribunal Supremo.

Basado en hechos no reales
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