Dar una oportunidad al no Brexit

Estoy sorprendida de que no se hable más de la capacidad que tiene la política, la británica y la europea, de parar el proceso del Brexit. Un trayecto que parece interminable

Foto: Foto: EFE.
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Quedarse. Dar una oportunidad a que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea. Escribo queriendo dar luz a esta posibilidad, sé que es pequeña, pero todavía existe. A esta oportunidad. Estoy sorprendida de que no se hable más de la capacidad que tiene la política, la británica y la europea, de parar el proceso del Brexit. Un trayecto que parece interminable.

Este martes, el Parlamento británico volvió a votar. Aunque Boris Johnson ha dado un paso adelante consiguiendo la tramitación del acuerdo de salida, solicitando la prórroga a la UE, e incluso podría convocar elecciones generales, los escenarios siguen abiertos. Y, la pregunta es: si es un camino tan sinuoso que vuelve a desembocar una y otra vez en más Brexit, ¿no será que nunca debería haber comenzado?

Dar una oportunidad al no Brexit

El referéndum de junio de 2016, más de tres años 'brexiteando' (perdonen que utilice una palabra así en algo tan serio), no debería haberse convocado. David Cameron lanzó su órdago pensando que la opción 'remain' sería la ganadora y él un primer ministro muy democrático que zanjaba la disputa en su propio partido conservador entre los europeos y los euroescépticos y antieuropeos. Y entonces, llegó la respuesta. Una respuesta sin conocimiento por parte de los ciudadanos, incluso de los diputados, de lo que conllevaría a todos los niveles socioeconómicos irse de la UE. Y la maniobra 'técnica' del Brexit: la negociación, el dejarse por el camino a dos primeros ministros, David Cameron y Theresa May, la llegada del estridente Boris Johnson, la reapertura, de nuevo, del acuerdo de salida negociado con la UE, las votaciones en el Parlamento británico, la enmienda Letwin, la nueva votación. Y sigue.

Mientras, a veces parece que en una realidad fuerte y con continuidad pero paralela, los ciudadanos británicos que quieren quedarse, manifestándose por las calles. El movimiento People’s Vote debería ser escuchado en todas las mesas decisivas de la negociación. Tendría que estar más presente en la Cámara de los Comunes. Es democracia representativa. De dos maneras: primero, en la voz permanente de los diputados y, segundo, con los líderes de People’s Vote exponiendo a sus propios diputados sus razones para dar un volantazo al Brexit. Corregir el derrape. Parar el Brexit. La lucha de People`s Vote también debería estar más presente en las voces de los líderes de la UE. Porque, la votación en el referéndum estuvo inundada de noticias falsas, desinformación. Aun así, el resultado, 48,1%-51,9%, fue muy ajustado. No hay proporción entre lo que se decidía, un sí o un no, un 'remain' o un 'leave', error histórico, y los números.

Pienso que en un referéndum debería existir una “corrección política basada en las cifras”, me refiero a que, si la distancia entre los porcentajes no es mayor a un número decidido por ley, también por ley, existiese la opción de volver a votar. Y siempre con una comunicación veraz, con los datos por ejemplo del 'Yellowhammer' y con la Unión Europea mostrando lo que es, su buen trabajo, su unidad, su solidez.

Un camino plagado de vericuetos legislativos y de enmiendas que emergen desde el siglo del Rey Arturo. Hace un mes, estuve en Oxford. Cada calle, cada College, iglesia, librería, piedra, chimenea, biblioteca, jardín que paseaba, me provocaban emoción, admiración y un pequeño escalofrío. Se van. Y son nosotros. Y somos ellos.

Estamos inmersos en un Brexit que no para. El martes, en el debate en la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Jean-Claude Juncker, con un discurso real y emotivo que todos los eurodiputados, o casi todos, aplaudieron, la mayoría sonriendo en pie, habló de la pérdida de energía y de tiempo que está suponiendo el Brexit. Tiene razón. La gran mayoría de los ciudadanos pensamos lo mismo.

El panorama del Brexit sigue mostrando debates en Westminster, prórroga, posición de los 27 Estados miembros de la UE, la respuesta necesaria del Parlamento Europeo, de nosotros los ciudadanos.

Quiero escribir aquí, desde el título hasta el final, la gran oportunidad de escuchar a los protagonistas más coherentes del Brexit: los ciudadanos de People’s Vote; ciudadanos de a pie, políticos que votaron irse y ahora votarían quedarse. Y jóvenes, muchos jóvenes, que no fueron a votar pensando que no era importante y ese no ir a votar se ha convertido en una forma de vida futura en todos los planos: ser o no ser ciudadano europeo.

Un segundo referéndum, el verdadero referéndum, quizá repetiría el mismo resultado, irse, o quizá no. Estaría bien descubrirlo. Es cierto que son especiales, que tienen la libra, lo que nos obliga a cambiar de moneda, algo a lo que ya no estamos acostumbrados con el euro, nuestra moneda europea. Es cierto que son peculiares, algo muy visual es que conducen por el otro lado. El martes se dio un paso importante, la aprobación en el Parlamento británico de la tramitación del acuerdo antes que el abismo. Es pequeña, pero la posibilidad de que se queden la tenemos todavía. Hay que dar una oportunidad al no Brexit. Volvamos a la Historia británica europea.

*Susana del Río Villar, doctora en Ciencias Políticas, miembro del Consejo Académico de Fide.

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