El temible interrogatorio a Mariano Rajoy

En definitiva, la gran cuestión —que es política, pero también operativa— es cómo se dejó que la situación llegase adonde llegó y haya terminado ante un tribunal de justicia penal

Foto: Mariano Rajoy. (EFE)
Mariano Rajoy. (EFE)

Mañana, en la sesión de tarde, comparecerá como testigo en la sala de pleno del Tribunal Supremo Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno. Será uno de los momentos más críticos del juicio a los encausados por los hechos de septiembre y octubre de 2017 en Cataluña. El que fuera líder del PP está obligado a decir la verdad y a contestar a todas las partes que deseen interrogarle. Han pedido su declaración las defensas de los encausados y Vox, que ejerce la acusación popular.

El interrogatorio de los letrados defensores se va a producir a balón parado y tratará de acreditar que Mariano Rajoy no intervino durante el proceso soberanista catalán —salvo con recursos ante el Tribunal Constitucional— porque en ningún momento percibió una situación calificable de “alzamiento público y violento” (rebelión), ni de “alzamiento público y tumultuario” (sedición).

Las preguntas bien podrían estar formuladas —y no escribo a humo de pajas— de la siguiente manera, siempre y cuando el presidente del tribunal, Manuel Marchena, no las declare impertinentes, hipótesis que es muy verosímil y que introduciría en la marcha del juicio oral la primera controversia seria entre el presidente, las defensas y la acusación popular:

—Sr. Rajoy. El 9 de noviembre de 2014 se celebró en Cataluña una 'proceso participativo' sobre la independencia de Cataluña convocado por el presidente Mas y suspendido por el Tribunal Constitucional. El señor Homs, el señor Mas y las señoras Rigau y Ortega fueron condenados por desobediencia. ¿Por qué entonces no aplicó el artículo 155 de la Constitución?

—Sr. Rajoy. Los días 6 y 7 de septiembre de 2017 el Parlamento catalán aprobó la ley del referéndum y la ley de transitoriedad de la república, derogando de hecho la Constitución y el Estatuto, ambas suspendidas de inmediato y declaradas inconstitucionales. ¿Por qué no aplicó entonces el artículo 155 de la Constitución?

Sr. Rajoy, ¿por qué no aplicó otros preceptos de la Carta Magna como el 116, que regula los estados de alarma, excepción y sitio?

—Sr. Rajoy. El día 20 de septiembre de 2017 una multitud rodeó el edificio de la Consejería de Economía y Hacienda de la Generalitat mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cumpliendo una comisión judicial, registraban las oficinas. El asedio duró horas y quedaron destrozados vehículos policiales. ¿Por qué no aplicó el artículo 155 de la Constitución? Incluso, Sr. Rajoy, ¿por qué no aplicó otros preceptos de la Carta Magna como el 116, que regula los estados de alarma, excepción y sitio?

—Sr. Rajoy. El día 1 de octubre se celebró un referéndum ilegal al amparo de la ley aprobada por el Parlamento catalán, suspendida y luego declarada inconstitucional por el TC. ¿Por qué no aplicó inmediatamente después, y pese a los graves disturbios que se produjeron, el artículo 155 de la Constitución o declaró alguno de los estados excepcionales que al Consejo de Ministros autoriza el artículo 116 de ese texto?

—Sr. Rajoy. Usted requirió al expresidente Puigdemont el 11 de octubre de 2017 para que aclarase si alguna autoridad de la Generalitat había declarado la independencia de Cataluña. El día 16 de octubre le remitió usted una carta en la que le decía que “no solo el Gobierno de España, sino todos los catalanes, tienen derecho a saber con certeza si su declaración del 10 de octubre de 2017 ante el pleno del Parlamento o la firma posterior de un documento redactado en términos inequívocos implican la declaración o no de la independencia, al margen de que se encuentre en vigor o no”. Pese a estas palabras, usted, Sr. Rajoy, le dio al expresidente de la Generalitat un segundo plazo para que contestase sobre la cuestión que le planteaba. ¿No estaba usted seguro, Sr. Rajoy, de que el Parlamento de Cataluña hubiese declarado la independencia? ¿Es por esa razón que no aplicó entonces tampoco el artículo 155 y esperó al día 27 de octubre para hacerlo?

Las anteriores pueden ser, perfectamente, algunas de las preguntas que planteen las defensas de los procesados al expresidente del Gobierno. Que, a su vez, podría ser verbalmente asediado por la acusación popular de Vox, que le reprochará —en un sentido contrario pero que convergería en el mismo resultado— una larga inacción e, incluso, un manifiesto desconcierto entre el 10 y el 27 de octubre, cuando Mariano Rajoy preguntó si alguna autoridad de la Generalitat había declarado o no unilateralmente la independencia de Cataluña.

Se comprenderá bien que la testifical del expresidente del Gobierno resulte crítica para el desenlace del proceso penal y, en particular, para las acusaciones formuladas por la Fiscalía de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. En definitiva, la gran cuestión —que es política, pero que también es operativa— es cómo se dejó que la situación llegase adonde llegó y haya terminado —de momento— ante un tribunal de justicia penal. Las respuestas —es de suponer que inteligentes y razonadas— de Mariano Rajoy dispondrán de un extraordinario valor a efectos jurídicos y políticos.

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