¿Qué hacía Ada Colau rebajándose en Sálvame?

En el programa, la alcaldesa les estaba diciendo que el trabajador precario no se parece a los murales de Diego Rivera ni las películas de Einsestein, sino a Belén Esteban. Lo cual es cierto

Foto: Ada Colau en 'Sábado Deluxe'.
Ada Colau en 'Sábado Deluxe'.

¿Qué hace Colau ahí plantada con Jorge Javier? Se lo preguntaban en Twitter izquierdistas escandalizados y me parece una pregunta pertinente. La alcaldesa de Barcelona es una mujer culta y feminista, ¿qué hacía en Sálvame? Una licenciada en Filosofía famosa por su activismo contra los desahucios, ¿qué se le había perdido ahí? Para colmo hablando de su vida privada. Contando intimidades. Aireándolas. ¿Cómo se atreve? Aquí van algunas ideas.

No es ningún secreto que las clases populares tienen la manía de buscar la seguridad y que, en consecuencia, terminan votando a los partidos conservadores. Al obrero le seduce más Rajoy comiendo torreznos que Pablo Iglesias citando a Gramsci. Tenemos a nuestra disposición estudios de resultados electorales sectorializados que demuestran que los partidos de izquierda radical convencen a personas de un nivel adquisitivo alto, mientras que los parias de la tierra prefieren al PSOE y al PP.

Los ricos votando a la izquierda y los pobres a la derecha. La tendencia parece recia y duradera. Al izquierdista-culto-de-clase-media-alta, es decir, al izquierdista que reparte los carnés de cuñado, esta deriva lo pone a echar espuma verde por la boca. Elección tras elección, pese a los rigores de la austeridad, la corrupción de la derecha y el aumento de la desigualdad, el pobre les vuelve a votar y la izquierda auténtica se desmorona.

Al izquierdista que reparte los carnés de cuñado, esta deriva lo pone a echar espuma verde por la boca

Consecuencia automática (rara vez verbalizada): el izquierdista culto detesta al votante natural de las izquierdas: al pobre/zafio, al precario/inculto. Pero atención: lo odia mediante una rebuscada forma de adoración. ¿Y cómo se logra el milagro? Intelectualizándolo. Liberándolo de todos sus atributos reales, de todas sus preferencias, reduciéndolo a una carcasa vacía, a un test de Rorschach.

Es decir: el izquierdista culto limpia al cateto, como al pescado, de toda su vulgaridad. Le arranca la ristra de tripas hediondas (su gusto por la mierda, la comida grasienta, las películas de Vin Diesel, los centros comerciales y las tetas gordas de silicona) y entonces vuelve a entronizarlo. Idealizado y vacío, el trabajador es eso que cabe en una canción de Reincidentes. Figura de bronce de los discursos del PCE. Ese que, cuando lo llaman a la revolución, te dice que el domingo tiene una paella.

La forma más elemental que tiene todo político de ocultarse ante la opinión pública es hablar de su vida privada


Lo que nos lleva a la máxima de la izquierda culta española: "Todo Por La Purria Pero Sin La Purria". Todo por las clases populares pero sin su música sexista, sus películas violentas, su fútbol brutalizante, su motor de inyección contaminador, sus pollos hormonados, sus centros comerciales, sus etílicas fiestas, su ruido, sus agresiones de discoteca y, sobre todo, por encima de todo, sin su telebasura.

Portada de 'El Jueves'.
Portada de 'El Jueves'.

Así que: ¿qué hacía Ada Colau en Sálvame? Desandar el camino que la izquierda culta lleva décadas recorriendo. Exactamente lo contrario que hizo la revista “El Jueves' cuando llamó gilipollas a ocho millones de votantes del PP. ¡Un arrebato inaudito de sinceridad'

Colau le dijo a Jorge Javier que se había enamorado de otra mujer, que le gustaría tener más tiempo para criar a sus hijos, lloró un poquito, intimó, es decir: hizo todo lo contrario a ser transparente. La forma más elemental que tiene todo político de ocultarse ante la opinión pública es hablar de su vida privada. Cuanto más íntimo, menos transparente. Porque en esencia, a todos nos importa lo mismo.

¿Dónde está, entonces, la Colau transparente? Yo diría que la vi unos días antes en Barcelona, cuando se citó con Naomi Klein en un acto donde abordaron juntas las complejidades del capitalismo posindustrial. Ahí, en esa clase de actos, muestra las cosas que le importan y las que le interesan. Cosas que no tienen lugar en el programa de Jorge Javier.

Allí estaba enviando, creo, un mensaje a la izquierda culta. Les estaba diciendo que el trabajador precario no se parece a los murales de Diego Rivera ni las películas de Einsestein, sino a Belén Esteban. Lo cual es cierto.

Crónicas desde la República cuántica
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
99 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios