BMN, Lehman… la banca desempolva los cajones contra Guindos
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Nacho Cardero

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BMN, Lehman… la banca desempolva los cajones contra Guindos

Luis de Guindos va camino de convertirse en la mosca cojonera del PP. Ni Montoro con su presión fiscal, ni Wert con su ley de la

Luis de Guindos va camino de convertirse en la mosca cojonera del PP. Ni Montoro con su presión fiscal, ni Wert con su ley de la educación: quien se alza en estos momentos como el mayor quebradero de cabeza para Moncloa es el ministro de Economía. El inesperado perfil populista de Guindos está levantando ronchas entre los poderes fácticos. Llega hasta tal punto su buenismo que hay quien lo interpreta como un signo de que por fin se ha afiliado al partido, pero no al de la calle Génova, sino al del 15-M.

Lo inaudito del caso es que los rapapolvos al ministro le vienen por hacer algo que cualquier persona con una pizca de sentido común y decoro haría, esto es, oponerse al nombramiento del exdirector de regulación del Banco de España, José María Roldán (Teruel, 1964), como próximo presidente de la patronal AEB. Argüir como hacen los banqueros que su caso no entra dentro del régimen de incompatibilidades o que Roldán no es responsable del crimen perpetrado en el sistema financiero después de doce años en el BdE, primero con Caruana, luego con MAFO y finalmente con Luis María Linde, recuerda a las excusas zapateriles de la legislatura pasada. Al final, nadie va a tener la culpa de la crisis. Acaso el empedrado.

“Las presiones que estamos recibiendo ahora son muy parecidas a las que recibimos en su día por el tema de Alfredo Sáenz”, se defienden en Economía, “pero el veto a Roldán no es una decisión nuestra, sino de la troika. La troika no lo quiere. Lo señalan como uno de los responsables de la mala supervisión de bancos y cajas”. El ministro ha pasado la patata caliente a Bruselas. Tal y como informa hoy El Confidencial, la Comisión Europea va a aprobar una norma en la que instará a España a prohibir el paso de los miembros de los órganos supervisores a los supervisados. Más leña al fuego.

El nombramiento de Roldán fue a sugerencia del actual subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, quien dirigió sus pasos a la Ciudad Financiera de Boadilla para proponer su nombre a Emilio Botín. El Banco Santander no dudó en otorgar su plácet. El resto de miembros de la AEB, que no lo tenían como primera opción, tampoco se opusieron. El BBVA habría preferido otro presidente pero, una vez desencadenadas las hostilidades, no le quedó más remedio que defender a Roldán en lo que consideraba una intromisión torticera de Economía. La patronal asegura que De Guindos fue informado del fichaje y no puso objeciones; este último, en cambio, niega la mayor. Lo jura y requetejura a todo aquel que quiere oírle. Entretanto, la AEB lo intenta puentear a través de terceros buscando la interlocución de Moncloa.

La patronal bancaria está decidida a llevar su pulso con Guindos hasta las últimas consecuencias, lo cual no puede por menos sorprender a propios y extraños. No sólo por el descaro de la AEB, capaz de encararse con el ministro del ramo, sino porque esta asociación se encuadra en el paraguas de la CEOE -subvencionada por el Estado- como miembro asociado.

La banca no se anda con remilgos. Tampoco parece muy preocupada por el "qué dirán”, tal y como se ha podido constatar en el affaire que afecta al exdirector general de regulación. En este sentido, hay quien recuerda estos días la reacción al nombramiento de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, alias MAFO, alias Miguel el Rojo, hermano de Francisco Fernández Ordóñez, como gobernador del Banco de España allá por 2006. Todos esperaban que la AEB pusiera pies en pared con la llegada de un izquierdista confeso, pero, muy al contrario, se postraron de hinojos ante su llegada. “Estamos contentísimos con Miguel Ángel”, reconocían. Y MAFO también estaba contento con los banqueros. Pronto se olvidó de ideologías y zarandajas. Luego vinieron las CAM, las Bankias, las preferentes.

Aquí, en España, cuando arruinas un sector como el financiero, en vez de llevarte a la cárcel te ponen en la AEB o te nombran doctor honoris causa, como en el caso de Rodrigo Rato (Bankia) y José Luis Méndez (Caixa Galicia). Rato lo es por la Universidad Rey Juan Carlos. Su imputación no parece haber sido óbice para seguir luciendo birrete ni para que tanto Telefónica como Santander le hayan recuperado como asesor. Está más activo que nunca. No hay boato en este país que no cuente con la presencia de Rato. Por su lado, Méndez fue investido honoris causa por la Universidad de La Coruña, aunque tuvo que rechazarlo tras el escándalo del pensionazo. De lo que no ha renegado es de su hagiografía, José Luis Méndez, la fuerza del líder, libro del que guarda cajas llenas y que entregaba a sus trabajadores.

Parece nítido que aquí cada uno reescribe su historia como le viene en gana. En estos tiempos tan dados a las memorias –ahí están las de Aznar, Zapatero y Bono–, no es de extrañar que el gremio esté glosando las andanzas de Roldán con un libro redactado a su medida tal que El hombre que susurraba a los banqueros. Mientras tanto, a Guindos le están tomando las medidas. Hay quien empieza a desempolvar los cajones para recordar sus borrosos periplos en Lehman y BMN. Le tienen ganas. No hay nada peor, le recuerdan, que pisar los callos a quien no tiene pies.

NdR: La AEB quiere aclarar que "no recibe subvención pública alguna, ni directamente ni a través de la CEOE y contribuye con sus cuotas al sostenimiento y financiación" de esta última. La CEOE, en cambio, ingresó 7,66 millones por subvenciones en 2012, un 23,9% más.

Luis de Guindos Asociación Española de Banca (AEB) José María Roldán