Rudy Valner, testaferro del ático de González, en la final de Milán invitado por Cerezo

Estaba detrás de Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid y uno de los promotores de la comisión de investigación contra la corrupción

Foto: Rudy Valner, testaferro del ático de González, en la final de Milán invitado por Cerezo.
Rudy Valner, testaferro del ático de González, en la final de Milán invitado por Cerezo.

Rudy Valner, presunto testaferro de Ignacio González, estuvo en la final de Champions que disputaron Real Madrid y Atlético de Madrid invitado por Enrique Cerezo. Si bien no participó de la comitiva -vuelo, almuerzo en el Westin Palace y entrada en San Siro- desplegada por el club colchonero con motivo del encuentro, sí contó con un asiento en la tribuna naranja reservada a los aficionados del Atlético. Valner es una de las piezas clave en la causa sobre el ático de lujo de Marbella del expresidente de la Comunidad de Madrid en la que están imputados tanto Cerezo como el propio González.

[Vea a todos los invitados en las gradas de San Siro]

Aunque la organización lo ubicó en uno de los extremos de la grada para pasar inadvertido, el azar quiso situar a Valner justo detrás de Ignacio Aguado, portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid. Tal y como se aprecia en la fotografía, Aguado, uno de los promotores de la comisión de investigación sobre corrupción política puesta en marcha en la Asamblea, tenía a un palmo de su espalda al personaje clave del escándalo que obligó a Ignacio González a renunciar a su carrera política. El portavoz de Ciudadanos acudió a San Siro ‘gratis total’, invitado por el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.

Rudy Valner.
Rudy Valner.

El nombre de Valner se hizo popular a raíz de la investigación de los juzgados de Estepona sobre el patrimonio del expresidente de la Comunidad y su mujer por el caso del ático. González comenzó a disfrutar del controvertido inmueble allá por la primavera de 2008. Lo hizo como arrendatario, aunque la Policía siempre ha sospechado que el contrato de alquiler era una coartada para ocultar que era de su propiedad. Sobre el papel, la titularidad de la casa estaba a nombre de Coast Investors LLC, una mercantil con sede en la estadounidense Delaware, un cuasi paraíso fiscal. Rudy Valner figuraba como gerente de dicha sociedad.

El juzgado de Estepona tuvo entonces problemas para localizar a Valner por el hecho de que se trataba de un abogado estadounidense de origen mexicano con residencia en Beverly Hills, California. Se envió entonces una comisión rogatoria a los Estados Unidos para poder interrogarlo. De haber sucedido hoy, no hubiera hecho falta. Bastaría con haberse dirigido al estadio de San Siro. Grada del Atlético. Justo encima de Aguado.

El fútbol es algo más que un deporte y lo de Milán, algo más que una final. También hubo política y negocios. En los partidos ‘premium’, especialmente los que enfrentan a los equipos madrileños, se antepone el ‘postureo’ y uno se olvida de la separación de poderes como el que no encuentra las llaves después de tres copas un sábado noche. Un combinado que mezcla un poco de Gobierno, otro poquito de oposición, una pizca de Audiencia Nacional, dos terceras partes de Ibex 35, algún imputado a modo de corteza de lima y mucho hielo.

En las gradas colchoneras había de todo y por su orden, aunque llamaban la atención los nombres procedentes del ámbito judicial, máxime cuando el anfitrión está imputado en una causa que se dirime en los tribunales. Además del ministro de Justicia, Rafael Catalá, también figuraban en la lista de invitados de Cerezo el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, y el magistrado de este mismo tribunal, Alfonso Guevara.

“Solo faltan la UCO y el juez Velasco”, comentaban en las gradas. El presidente atlético se rodea de una nutrida cohorte judicial fuera y dentro del Calderón, que pica de los más variopintos tribunales, ora en la Audiencia, ora en el Supremo.

Entre los extraños ‘compañeros de cama’ que se dieron cita en Milán había mucho político. El presidente castellano-manchego, Emiliano García Page, y su vicepresidente ocupaban asientos en la tribuna naranja del Atlético, y justo dos filas más arriba estaba Ignacio López del Hierro, empresario y marido de María Dolores de Cospedal, desplazada precisamente hace un año del Palacio de Fuensalida por el socialista. Codo con codo con López del Hierro, el inseparable Blas Herrero, propietario de Kiss FM. Participaban en la bancada colchonera, los concejales del Ayuntamiento de Madrid Antonio Miguel Carmona, del PSOE, y Begoña Villacís, Ciudadanos.

Final de la Champions en Milán. (Cordon Press)
Final de la Champions en Milán. (Cordon Press)

Había igualmente representantes de Wanda, empresarios chinos y jeques árabes, en puridad los nuevos propietarios del tejido empresarial de España. De alguna forma, los palcos de la Champions reflejaban la transmutación institucional, política y económica experimentada en los últimos años. Donde antes presidían don Juan Carlos, Aguirre y Botella, ahora lo hacen Felipe VI, Cifuentes y Carmena. Bastaría con analizar las fotografías de los eventos futbolísticos de un lustro a esta parte para entender la catarsis vivida en el país.

Esta dicotomía entre la ‘old school’ y esa nueva generación que se abre paso a codazos resultaba perceptible en la tribuna reservada a los invitados del Real Madrid. Para que no ocurriera lo mismo que en la final de Lisboa, cuando toda una pléyade de vips patrios quedó inmortalizada en un inusual álbum fotográfico que no fue del gusto de todos, el director de gabinete de Presidencia del Real Madrid, Manuel Redondo, se esmeró en esta ocasión, sin mucho éxito, en distribuir a sus invitados por el estadio para que resultara complicado encontrarlos.

Uno de los rostros merengues era el de José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica desde hace apenas dos meses. No pudo aguantar la presión del partido y cuando llegó el momento de la prórroga se levantó del asiento para luego volver eufórico en la tanda de penaltis. Pallete, valor en alza al que persigue sin querer la sombra de Alierta, está intentando amoldar la operadora a una nueva realidad. Tal vez por eso haya fichado al ‘hacker’ Chema Alonso, más conocido como el ‘Rasputín de Las Tablas’. Una fila más abajo del de Telefónica, otro empresario que pisa fuerte, Gerardo Sánchez Cámara, del grupo Sanher.

Representantes del mundo del dinero invitados por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, había muchos. No obstante, los casos más llamativos de esa ‘vieja escuela’ antes mencionada eran los de Borja Prado, número uno de Endesa, y Rodrigo Echenique, el dos de Banco Santander.

Precisamente, la final de Milán tuvo lugar una semana antes de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil asaltara el hasta ahora inexpugnable Fort Knox de Boadilla, sede central de Santander. El todo Madrid anda conmocionado tras ser testigo de semejante ejercicio pirotécnico. Dicen que “esto con don Emilio no hubiera pasado”, dicen que este es otro síntoma de que “los tiempos están cambiando”, de que el poder empresarial está perdiendo referentes. Para los viejos del lugar, ya solo quedan Fainé y Florentino, "sobre todo este último, después de haberse llevado la undécima Copa de Europa".

Caza Mayor
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