Pablo Iglesias tiene un plan: matar al diablo, acabar con el Ibex

Es una cuasi unidad de inteligencia, un equipo ad hoc adscrito a la secretaría general que se encarga no solo de la estrategia y el discurso sino también de auditar a las compañías del Ibex

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“Hay tres maneras de ganarse la vida en este negocio:

ser el primero, ser más inteligente o hacer trampa”

John Tuld (Jeremy Irons) en Margin Call

Podemos ha montado una cuasi unidad de inteligencia para desarticular eso que han venido a denominar la trama. No es baladí. Lo tienen perfectamente estructurado. Se trata de un equipo ad hoc adscrito a la secretaría general que se encarga no solo de la estrategia y los discursos sino también de auditar a las compañías del Ibex. Peinan los registros mercantiles, contratan servicios de pago de agencias y elaboran informes como si fueran una ‘Big Four’. Igual que Ernst & Young pero en morado y con olfato vulpino para la conspiración.

Para implementar esta estrategia, Iglesias se reunió el pasado sábado en la Universidad Complutense con una veintena de miembros del partido que forman el grupo de trabajo Rumbo 2020 (o gobierno en la sombra). Se ponen el dvd de ‘Inside Job’, luego ‘Margin Call’, se leen de un tirón el libro del ‘Ibex 35’ y salen de esas reuniones como Obélix después de caerse en la marmita. Aunque donde el galo arremetía contra los romanos, los de Podemos señalan a Botín (Santander), Fainé (Caixa) y Pallete (Telefónica).

Ya han anunciado una gran manifestación para el próximo 25 de marzo que esperan sirva de antesala para una huelga general. ¿Su lema? “Nadie sin derechos”. ¿Su argumentario? “Nuestros derechos se encuentran en manos de una minoría privilegiada: la trama”.

Peinan los registros y elaboran informes como si fueran una ‘Big Four’. Igual que Ernst & Young pero en morado y con olfato vulpino para la conspiración

En eso consiste la nueva estrategia de la formación: desarticular la trama, esto es, poner nombre y apellidos a esa tupida red de intereses y pelotazos que controla el país. El núcleo duro de esta unidad de análisis dependiente de Pablo Iglesias lo conforman dos hombres de perfil bajo: Pablo Fernández Alarcón, que se encargará de la maquinaria burocrática y de las alianzas electorales con la vista puesta en 2019, y Pedro Antonio Honrubia, responsable del discurso de la ‘new age’ pablista. Honrubia, que forma parte del portal antisistema Kaos en la Red y ha sido integrante del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), sustituye en esta responsabilidad al errejonista Jorge Moruno, desplazado a otros quehaceres tras Vistalegre II.

Pablo Iglesias tiene un plan: matar al diablo, acabar con el Ibex

El hecho cierto es que el viento sopla a favor de sus intereses. Desde la recientemente aprobada comisión de investigación para bucear en los orígenes de la crisis bancaria -año 2000 hasta nuestros días-, que contó con el sumiso visto bueno de PP y PSOE, existe la impresión de que los principales gerifaltes del Ibex van a desfilar por los pasillos del Congreso como lo hicieron los presidentes de Goldman Sachs (Lloyd Blankfein), JP Morgan (Jamie Dimon), Morgan Stanley (John Mack) y Bank of America (Brian Moynihan) en la comisión sobre la crisis financiera de los EEUU. Los cuatro jurando sobre la Biblia y casi con los dedos cruzados.

No solo es el sector bancario. También están el energético, el de servicios, telecomunicaciones, constructoras, medios de comunicación... Todos están en el punto de mira. La atmósfera no puede ser más propicia. Causas judiciales como la del 3% en Cataluña o la Púnica en Madrid arrojan torrentes de dudas sobre la relación entre empresas y partidos políticos, un contubernio que muestran prácticas corruptas y atávicas que se extienden como una mancha de aceite por todo el país. Nadie es inocente.

La trama lo explica todo. Es una teoría efectiva y lo suficientemente simple que llega al ciudadano. Respuestas sencillas para problemas complejos

La trama no es sino la teoría de la conspiración 3.0. La portavoz de Podemos, Irene Montero, la define como “una red de altos cargos del Estado, destacados políticos, algunos expresidentes o exministros, y también de destacados empresarios, que mandan en este país en lugar del Parlamento”. La trama lo explica todo. Es una teoría efectiva y lo suficientemente simple para que permee en los ciudadanos. Respuestas sencillas para problemas complejos.

Como deponía Neerzan Zimmerman, especialista en tráfico rápido del extinto portal ‘Gawker’, “hoy día no es importante que la historia sea real. Lo único importante es que la gente haga clic sobre ella. Los hechos están superados”. La trama tiene mucho de posverdad. Los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión que los comentarios que apelan a la emoción. Los hechos no importan. Pueden ser verdad o pueden no serlo. Lo que importa es que el discurso se adapte a las creencias personales.

Pablo Iglesias tiene un plan: matar al diablo, acabar con el Ibex

En el discurso de Podemos, las grandes empresas aumentan sus beneficios mientras no paran “de devaluarse las condiciones de vida de la población y sus posibilidades de desarrollo e incluso su salud se degradan”, explica Rubén Juste en la introducción de ‘Ibex 35, una historia herética del poder en España’, el nuevo libro de cabecera de Iglesias. “Esto ha despertado el recelo, y este recelo ha desplazado al hábito, y hoy muchos son los que cuestionan y exponen los hilos y conexiones que vinculan a todo un país con treinta y cinco empresas y sus máximos dirigentes”.

Ibex 35, un historia herética del poder en España. Por Rubén Juste.
Ibex 35, un historia herética del poder en España. Por Rubén Juste.

Juste (Toledo, 1985) es doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, articulista y ahora, a tenor de lo visto el pasado sábado con su participación en el cónclave, nuevo gurú de Podemos. Su manual de instrucciones es ‘Ibex, una historia herética”, donde con datos y tono cáustico disecciona las relaciones incestuosas entre empresa y poder, así como la instauración del nuevo régimen surgido tras la dictadura y cimentado en la Transición.

El libro es un pandemónium en el que se entremezcla sin rubor la economía real con la financiera, un experimento imposible del que se extraen conclusiones a la carta. En uno de los capítulos, fabula con la película de Álex de la Iglesia: “Si [las torres KIO] eran el símbolo del Anticristo era porque representaban todo un cúmulo de malas prácticas capaces de hacer sucumbir a todo el poder político y económico en su conjunto. El poder en España cabía en esas torres, y podía caer con ellas”. Palabras que suenan a música celestial en Princesa 2, sede de Podemos. La consigna es clara: hay que acabar con el Ibex. Es el diablo.

Caza Mayor

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