Los popes del dinero se reúnen en secreto con Casado

El equipo económico de Casado, con un sesgo marcadamente liberal, está todavía a medio hacer. Al frente de la Secretaría de Economía y Empleo del comité ejecutivo, ha colocado a Alberto Nadal

Foto: El presidente del PP y diputado por Ávila, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP y diputado por Ávila, Pablo Casado. (EFE)

El Ibex vuelve al Partido Popular. Ha emprendido su particular conversión camino de Damasco. Después de las desafecciones y reproches mutuos que se vertieron con Rajoy en La Moncloa, regresan los días de vino y rosas. Atrás quedan los tiempos en que los empresarios acusaban al anterior partido en el Gobierno de traicionar a su electorado con políticas socialdemócratas, cuando no confiscatorias, y el Ejecutivo los señalaba a su vez con el índice por insolidarios en los momentos duros de la crisis.

Pablo Casado es buen cartel para el PP. No se trata tanto de que estés de acuerdo o no con su discurso sino de dar voz a aquellos votantes de la formación que se querían salir de lo políticamente correcto. Puede que peque de excesivo… Bueno, pues ya irá modulando su discurso. Somos muchos los que estamos hartos de lo políticamente correcto”, alababa el presidente de una compañía del Ibex 35 al actual líder de los populares.

El núcleo duro de la Empresa Familiar, con Francisco Riberas y Juan Roig a la cabeza, se reunió discretamente con Casado el pasado miércoles

La CEOE se ha reunido con Pablo Casado tras su victoria en las primarias. También la patronal madrileña CEIM y la catalana Foment, así como los autónomos. El pasado miércoles fue la junta directiva del Instituto de la Empresa Familiar, comandado por Francisco Riberas (Gestamp), José Manuel Entrecanales (Acciona), Juan Roig (Mercadona) y Simón Pedro Barceló (Grupo Barceló), la que mantuvo un discreto encuentro en el hotel Hospes, en la madrileña plaza de la Independencia, con el líder de los populares.

“Casado no es uno de esos liberales de fábrica a los que estamos tan acostumbrados en este país, que dicen una cosa y luego hacen la contraria”, enfatiza uno de los participantes en estos encuentros, visiblemente satisfecho con las promesas del presidente del PP. A los empresarios les pasa lo que a los personajes de Pirandello, que están huérfanos de autor.

El exministro de Economía Pedro Solbes (i) conversa con Manuel Pizarro. (EFE)
El exministro de Economía Pedro Solbes (i) conversa con Manuel Pizarro. (EFE)

El equipo económico de Casado, con un sesgo marcadamente liberal, está todavía a medio hacer. Al frente de la Secretaría de Economía y Empleo del comité ejecutivo, ha colocado a Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Presupuestos. Como asesores externos figuran también el economista y comisario de la Comunidad de Madrid en Londres, Daniel Lacalle; el abogado del Estado y consejero de El Corte Inglés, Manuel Pizarro, y el economista y autor del libro ‘Por una derecha liberal’, Lorenzo Bernaldo de Quirós. Un equipo que solo por el perfil de sus miembros supone una declaración de intenciones.

Otros satélites de pedigrí que orbitan en torno a la figura de Casado, pero que no participan en la toma de decisiones por sus responsabilidades institucionales, son Luis de Guindos (BCE), Emma Navarro (BEI), Miguel Arias Cañete (Comisión Europea), Jaime Caruana (BBVA), Román Escolano (exministro) y Fernando Navarrete (ex del Tesoro), entre otros.

En su entorno, no obstante, reconocen que son demasiadas estrellas y pocos fontaneros: “Necesita personas en el día a día que le preparen mejores discursos con los que contrarrestar la ofensiva que desde la derecha está realizando Rivera. El último lo dio en las primarias. Luego se desinfló”.

El líder popular considera un dislate el impuesto a las tecnológicas en un momento en que la mayoría de estas empresas se están deslocalizando

A falta de trenzar mejor este discurso, acaso embarrado por el ‘affaire’ del máster y otros quilombos universitarios, se muestra liberal sin camuflajes ni anestesia, centrado en atraer inversiones para el país y mejorar la fiscalidad. “No se trata de convertir España en un paraíso fiscal sino de evitar que se convierta en un infierno fiscal para empresas y ciudadanos por culpa de las concesiones que el Gobierno del PSOE tiene que hacer a Pablo Iglesias”, señala un alto cargo del Partido Popular.

Consideran un dislate un hipotético impuesto a las actividades productivas o el ya más avanzado a las tecnológicas, como reconoció ayer Pedro Sánchez en La Sexta, “en un momento en el que muchas de estas empresas se están deslocalizando”; están contra el nuevo modelo de tributación para autónomos y el gravamen al diésel; proponen la supresión del impuesto de sucesiones, donaciones y patrimonio, y creen que hay margen para una rebaja del IRPF, lo que supone una enmienda a la totalidad a las medidas anunciadas por el Ejecutivo socialista. “No se trata ya de un tema económico o fiscal sino de una cuestión moral”, añaden en el PP.

La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)
La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)

Los empresarios quieren resarcirse de sus anteriores engaños amorosos. Les ocurrió con el actual Gobierno. Recibieron a la ministra de Economía y Empresas, Nadia Calviño, igual que al Real Madrid en Cibeles después de la Champions, esto es, con artículos panegíricos y tuits de apoyo, y tres meses más tarde se han dado de bruces con la realidad de un Ejecutivo que depende de Podemos y les amenaza con una ristra de impuestos.

En el desayuno político que protagonizó recientemente la ministra en el Palace, los empresarios hicieron mutis por el foro. Tampoco el presidente Sánchez se muestra interesado en saber de las opiniones de estos últimos, tal y como se comprobó en el encuentro de la Fundación Carolina en La Moncloa.

Casado ha de ser precavido y cuidarse de ciertas relaciones con el mundo del dinero. Hay amores que matan. Que se lo digan a Susana Díaz

La relación con Ciudadanos exhibe más cordialidad, pero adolece igualmente de desapego. A pesar de haber apoyado la formación naranja tratando de dar con un interlocutor en el mundo de la política y como dique de contención al independentismo en Cataluña, los empresarios no consideran que Cs represente fielmente sus intereses. Más liberales en lo social que en lo económico, han relegado esta materia en su discurso, al tiempo que el responsable de esta área, el profesor del Instituto de Empresa Luis Garicano, ha optado por adoptar un perfil bajo, en ocasiones casi inexistente.

Casado sintoniza con los empresarios en el mismo dial. Elaborar un discurso bien armado en lo económico, en un momento en que la desaceleración resulta cada vez más patente, puede dar sus buenos réditos al líder del PP. Aun así, este último ha de ser precavido y cuidarse de ciertas relaciones con el mundo del dinero. Hay amores que matan. Baste recordar aquellas instantáneas de Susana Díaz sacando músculo durante la campaña de las primaras socialistas con lo más granado del mundo de la política y la empresa. Para unos se trata del ‘establishment’, otros en cambio lo llaman casta.

Caza Mayor

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