La herencia de Díaz a Moreno Bonilla: condena de 160 M por el Metro de Sevilla

El socialismo de 'amiguetes' se encuentra incrustado en lo más hondo de Andalucía, en el tuétano de sus consejerías, de su tejido empresarial, de la sociedad civil. Ahora toca desenladrillarlo

Foto: Susana Díaz preside el comité ejecutivo del PSOE-A tras las elecciones. (EFE).
Susana Díaz preside el comité ejecutivo del PSOE-A tras las elecciones. (EFE).

El pasado 12 de diciembre, el Tribunal Supremo notificó a las partes la inadmisión del recurso de casación interpuesto por la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía (AOPJA) en relación a la construcción del Metro de Sevilla. Con dicha inadmisión, que no ha trascendido a la opinión pública, quedaba firme la sentencia dictada en su momento por el juzgado de lo contencioso de la capital andaluza, según la cual se condenaba al órgano dependiente de la Junta al pago de 126.846.435 euros en concepto de sobrecostes por la referida obra.

A esta cantidad, hay que sumar los intereses legales desde la fecha de la reclamación administrativa presentada el 4 de febrero de 2011, es decir, otros 35 millones de euros más. En total, más de 160 millones de euros que deberán apoquinar en San Telmo.

¿Quién cobrará este dinero? Sacyr, ACS y Gea 21 (esta última compañía en proceso de liquidación), que eran quienes conformaban la UTE para la construcción y ejecución del Metro. ¿Quién lo pagará? La nueva Junta de Andalucía comandada por Juanma Moreno Bonilla y Juan Marín. No lo pagará Susana Díaz. Tampoco el PSOE andaluz, que durante 40 años ha regido los designios de esta comunidad. Lo pagarán los nuevos.

La sentencia anticipa lo que se pueden encontrar los futuros inquilinos de San Telmo. ¿Cuántos otros Metros de Sevilla le esperan a Moreno Bonilla?

Las compañías antes citadas reclamaron en 2011 en el juzgado 11 de lo Contencioso Administrativo un sobrecoste de 145 millones y los intereses de demora por las obras de la línea 1 del Metro de Sevilla, así como la ampliación de la concesión tres años más, al entender que se habían producido cambios sustanciales ajenos a su voluntad que habían encarecido el proyecto. El juzgado de lo contencioso les dio la razón. Luego hizo lo propio el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Ahora lo ha hecho el Supremo.

Aun siendo una anécdota, esta sentencia anticipa lo que se pueden encontrar los nuevos inquilinos de San Telmo. ¿Cuántos otros Metros de Sevilla les espera por culpa de una gestión deficiente? ¿Cuánto se han gastado para regar el sistema clientelar que ha permitido a los socialistas permanecer tanto tiempo en el poder? ¿Cuántos fondos de reptiles? ¿Cuántos cursos de formación?

El presidente del PP-A, Juanma Moreno, junto al presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo. (EFE)
El presidente del PP-A, Juanma Moreno, junto al presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo. (EFE)

Moreno Bonilla es consciente de que tendrá que acometer decisiones difíciles, la mayor parte impopulares, para hacer un torniquete al exangüe gobierno andaluz que ha dejado Susana Díaz tras la égida de socialismo ‘manu militari’. El perfil de la Andalucía que heredarán PP y Ciudadanos será el de una región en la que la corrupción de casos como los ERE e Invercaria son vistos como algo normal, que estaban ahí y lo cogías, igual que hacían todos, donde abundan los ‘cazasubvenciones’ y los amiguetes.

Durante la campaña, la presidenta en funciones, Susana Díaz, abonó esa idea tan extendida entre los miembros de su gabinete de que los culpables de los malos datos económicos de Andalucía son la falta de inversión del Gobierno de Madrid y el sistema de financiación autonómica, un manido mantra que igual sirve en San Telmo que en el Palau de la Generalitat y que deja entrever la habilidad de algunos políticos para echar balones fuera. Como si la gestión no fuera con ellos, como si lo del Metro de Sevilla hubiera sido una pérfida maniobra diseñada por los adversarios políticos, ora Sánchez, ora Rajoy.

"Vamos a tener que entrar rápido y a fondo en la Administración. Lo que no haces durante los dos o tres primeros meses, luego parece que no lo haces"

“No va a ser nada sencillo el gobierno en Andalucía. Vamos a tener que entrar rápido y a fondo. Lo que no haces durante los dos o tres primeros meses, luego parece que no lo haces”, explican desde Génova 13. “Habrá que desmantelar esa parte de la Administración que resulta improductiva y que se ha acostumbrado a vivir de las prebendas, habrá que suprimir empresas públicas… Habrá que tomar decisiones difíciles, pero habrá que hacerlo. Tendremos también que bajar impuestos. Cuanto antes, mejor. En cuanto podamos suprimir el impuesto de Sucesiones, lo haremos”.

Este es, precisamente, el espíritu recogido en el acuerdo programático que rubricaron Moreno Bonilla y Marín ayer domingo. Medidas de ‘regeneración democrática’ que incluyen, entre otras, una ley de despolitización de la administración pública, la eliminación de los aforamientos, la limitación de mandatos, la elección mediante concurso de los directores de las agencias, sociedades mercantiles, fundaciones y demás entes públicos instrumentales que ahora son nombrados libremente por el Gobierno, así como el redimensionamiento de Canal Sur.

También se prevé una comisión de investigación sobre la Fundación andaluza para la Formación y el Empleo (Faffe) y otras iniciativas “que el PSOE no quería llevar a cabo” para acabar con la corrupción, tales que el “cierre de chiringuitos políticos, la despolitización de la sanidad y la mejora de la educación”, señaló Marín.

Esta sintonía entre ambos partidos para el programa de gobierno resulta más difícil de encajar en las otras fases de la negociación para la configuración de la Mesa del Parlamento, por un lado, y la investidura y la conformación del Gobierno, por el otro.

Hay miedo escénico en Ciudadanos. Albert Rivera sabe que se la juega en Andalucía. Es consciente de que los resultados de las próximos comicios dependerán de cómo gestione el dilema andaluz. Igual que su electorado jamás perdonaría que una falta de entendimiento con el PP o una pelea por el reparto de cargos truncaran el cambio, tampoco ve bien un encamamiento explícito con Vox.

A esto hay que añadir sus titubeos a la hora de entrar por primera vez en un gobierno autonómico. ‘Titubeos’ porque se han dado cuenta de que la Administración andaluza es un mastodonte sin control y porque Ciudadanos carece de los cuadros necesarios para domeñarlo. No tiene la estructura de la que puede presumir el PSOE e incluso el PP.

Los empresarios colocados por el 'anterior régimen' se aferran al poder como percebes; los funcionarios llaman a la resistencia igual que espartanos

La cuestión no es baladí ya que el socialismo se encuentra incrustado en lo más hondo de Andalucía, en el tuétano de sus consejerías, de su tejido empresarial, de la sociedad civil. Los empresarios colocados a dedo por el ‘anterior régimen’ se agarran al poder como percebes a la roca y los funcionarios, en su mayoría afectos a la causa, llaman a la resistencia igual que espartanos. "No sabemos lo que hay ahí dentro", confiesan en el entorno de Moreno Bonilla. Con estos mimbres, la labor de nuevo ejecutivo, encaminada a desenladrillar las murallas del cortijo andaluz, se adivina hercúlea. Algunos dicen que imposible.

Tanto en el PP como en Cs hay miedo a que les entre el ‘síndrome Touriño’, ese político que, tras llegar a la presidencia de la Xunta después de mucho esfuerzo, acabó siendo devorado por unas estructuras controladas ‘ad eternum’ por el partido rival y tuvo que abandonar la política. Nadie dijo que esto del poder fuera sencillo.

Caza Mayor

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