26-M: el futuro de Pablo Casado y la descomposición del PP

La salvación de Casado pasa por Galicia (Feijóo) y Andalucía (Moreno Bonilla). En un pestañear, el líder del PP ha pasado de orillar a los barones a apoyarse en ellos para poder salir a flote

Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado, tras las elecciones generales de 2019. (Reuters)
El líder del Partido Popular, Pablo Casado, tras las elecciones generales de 2019. (Reuters)

“Los barones del PP señalan a García Egea como cambio urgente después del 26-M”, publicaba este sábado El Confidencial en portada. “El giro de Casado con Vox pone en aprietos al Gobierno de PP y Cs en Andalucía”, “La cúpula del PP culpa ahora a los barones de no haber sido más duros con Vox”, “Pablo Casado evita a Ángel Garrido en los actos del 2 de Mayo”, “El fracaso de los fichajes estrella de Casado”, escribían otros medios los días previos.

Resulta difícil recordar semejante alud de informaciones críticas, tan categóricas, tan consecutivas, hacia una formación. Titulares que no son sino el 'rigor mortis' que algunos quieren ver en el rostro del Partido Popular tras los resultados de las generales del 28 de abril, donde solo ha cosechado 66 escaños, 71 menos que en los anteriores comicios, con poco más de cuatro millones de votos, su cifra más baja con las siglas PP.

Casado se la juega el 26-M: "Aquí ya no vale ni la excusa de Vox ni la de la etapa anterior [Rajoy], porque los candidatos los ha puesto Pablo"

Tal vez por ello, este fin de semana, el presidente del partido, Pablo Casado, y su secretario general, Teodoro García Egea, viajaban a Galicia y Andalucía, respectivamente, con la intención de darle la vuelta al calcetín y mimetizarse con sus hombres fuertes. Ni el movimiento ni las instantáneas resultaban baladíes: en un pestañear, habían pasado de orillar a sus barones para las decisiones clave a apoyarse en ellos tras la debacle de abril.

El primero estuvo con Alberto Núñez Feijóo, y el segundo, con Elías Bendodo, la mano derecha de Juanma Moreno Bonilla en la Junta. Feijóo y Moreno Bonilla, junto con Ana Pastor, Juan Vicente Herrera y Fernando López Miras, se han convertido en los referentes del partido y aparente tabla de salvación de un barco a la deriva. En la dirección del PP han tomado la decisión de virar el rumbo y centrar el discurso para no destrozar la nave contra los acantilados.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo. (EFE)
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo. (EFE)

En caso contrario, la debacle, malician los rivales, podría alcanzar tintes homéricos. Se especula hasta con la posibilidad de que la formación conservadora pudiera perder su emblemático edificio de la calle Génova igual que el Imperio Romano perdió Constantinopla, lo que permitiría vislumbrar similitudes entre la situación actual del PP y el proceso de descomposición y disolución sufrido por la UCD en 1982.

Que se cumplan o no los peores presagios, así como la permanencia de Pablo Casado al frente del partido, dependerá de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas que se van a celebrar este 26 de mayo. “Ahí sí que no vale la excusa de Vox o de la etapa anterior, porque a los candidatos los ha puesto Pablo”, anticipa un antiguo referente popular hoy caído en desgracia. “Si nos va mal y seguimos perdiendo poder territorial, la desbandada de dirigentes y cuadros a Ciudadanos y Vox será terrible”.

El líder del PP, Pablo Casado (i), y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este fin de semana. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado (i), y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este fin de semana. (EFE)

La opa hostil de los partidos rivales empezó a finales del ejercicio pasado, se aceleró en comienzos de este 2019 y continuará en los próximos meses. La marcha de dirigentes históricos como José Ramón Bauzá (expresidente de Baleares) y Ángel Garrido (de Madrid), que han recalado en Ciudadanos, o Íñigo Henríquez de Luna (persona de confianza de Esperanza Aguirre), Fernando Martínez Vidal (demiurgo del logo de la gaviota) e Ignacio González Velayos (exCEO de Metro de Madrid), que se han pasado a Vox, es el anticipo de lo que está por venir.

En la dirección del PP están derrotados y perdidos, y eso, siendo natural, es una mala estrategia porque, al visualizarlo, la gente huye despavorida”, añade el exdirigente. “Centrarse y pasar en 24 horas del aznarismo al marianismo es una torpeza que el votante tampoco entiende, pero, claro, como vamos con prisas por las autonómicas… Aun así, el 26-M les tiene que ir mejor, pero no por el giro al centro sino porque, cuando sacas un mal resultado en las generales, el votante compensa en las autonómicas. Es de manual de política”.

Pasar en 24 horas del aznarismo al marianismo es algo que el votante tampoco entiende, pero como vamos con prisas por las autonómicas…

Que nadie se equivoque: dar por acabado al Partido Popular es como dar por finado al ruletista de Cartarescu. Uno piensa que es imposible que se salve de esta, que en los comicios del 26 de mayo la caída solo puede ir a más, por esa pulsión suicida de la derecha que nada tiene que envidiar a la de la izquierda, que cuando uno carga el revólver con seis balas en los seis huecos que tiene el tambor de la Winchester, no hay más final que un mal final. Uno piensa así y luego se equivoca. La estructura del PP, al igual que ocurre con la del PSOE, ha demostrado estar diseñada para aguantar todo tipo de seísmos.

“El 26-M irá mejor. Una mayoría de españoles quería desahogarse y pegar una bofetada al PP. Ya está. La bofetada se la ha llevado Pablo. Ahora empieza otra vez esto”, explica el presidente de Murcia, Fernando López Miras. “Muchos están arrepentidos de lo que ha pasado en las generales. ¿Por qué? Porque no han conseguido nada y va a seguir gobernando la izquierda. Mientras Vox esté presente en los medios, la izquierda estará movilizada. Los españoles han tomado conciencia de esto y lo demostrarán en unas semanas en las urnas”.

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el de Murcia, Fernando López Miras. (EFE)
El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el de Murcia, Fernando López Miras. (EFE)

De poco sirve ahora buscar culpables y repartir responsabilidades, como se encargan de hacer en algunos mentideros: bien se echa la culpa a Rajoy porque 3,5 millones de votos no se pierden solo en nueve meses; bien se señala al redivivo Aznar, uno de los personajes que menos simpatías despiertan entre la militancia; bien se dice que aquí no hay más responsable que el candidato Casado, que hizo un equipo a su medida y derechizó el mensaje.

“Pablo y Teo tienen todo nuestro apoyo. Eso quedó patente en el comité ejecutivo”, continúa López Miras. “Más que señalar a unas personas u otras, lo que hay que hacer es reflexionar, hacer autocrítica entre todos y compartir responsabilidades, por no haber dicho muchas cosas antes, por despistarnos en la estrategia, porque nos tenemos que centrar en bajar impuestos y hacer infraestructuras, que es lo importante, y no hablar tanto del 155”.

Los nuevos responsables de la campaña de mayo (‘Centrados en tu futuro’) serán la exministra Isabel García Tejerina y la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, que sustituyen a Javier Maroto y García Egea, cuyos resultados, parece claro, están lejos de haber sido óptimos y los sitúan en una delicada posición de cara al futuro.

Caza Mayor
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