Redondo a Iglesias: "Al final todo el mundo acaba cadáver. Solo es cuestión de tiempo"

Tres años más tarde, las tornas han cambiado. El que está en La Moncloa es Redondo, mientras Unidas Podemos se ha convertido en un ‘partido fake’ que lucha por sobrevivir

Foto: El secretario general Podemos, Pablo Iglesias.(EFE)
El secretario general Podemos, Pablo Iglesias.(EFE)

“Analiza tu punto de partida… Define tus objetivos… Define tu estrategia y haz un plan de acción. Y la clave de un plan de acción siempre es el calendario. El tiempo en política es lo más importante. Como me dijo un socialista hace muchos años: Iván, al final, todo el mundo acaba cadáver. Solo es cuestión de tiempo. El que controle el tiempo, gana”, explicaba premonitoriamente Iván Redondo, hoy todopoderosa mano derecha de Pedro Sánchez en Moncloa, al entonces ufano Pablo Iglesias allá por 2016 en el programa La Tuerka.

En el momento de la entrevista, Iglesias atravesaba su particular época de vino y rosas. Podemos se había constituido en partido político tras capitalizar el movimiento 15-M y haber sabido hacer bandera del malestar ciudadano por la corrupción y los recortes en Sanidad. Los morados estaban de moda. Popularizaron a Gramsci y Laclau, de los que se hablaba en las barras del bar con la misma familiaridad que algunos hablan hoy de Rafael Nadal. El cineasta Fernando León de Aranoa les dedicó una película. Amenazaban con asaltar los cielos y acabar con el bipartidismo. Querían ‘okupar’ La Moncloa.

Tres años después, las tornas han cambiado. No ha habido asalto a los cielos. El que está en Moncloa es Redondo, mientras Podemos lucha por sobrevivir

En aquellos días, Iván Redondo solo era un “'spin doctor' muy especial, culto, rápido, sensible”, que se prodigaba en las tertulias de televisión y que, tristemente, “siempre había trabajado para nuestros adversarios” (Iglesias ‘dixit’) y, más concretamente, para el PP (y con suerte desigual, habría que añadir). Sería meses después cuando Pedro Sánchez llamara a su puerta: primero, la moción de censura; luego, las generales.

Tres años más tarde, las tornas han cambiado. El que está en La Moncloa es Redondo, mientras Unidas Podemos se ha convertido en un ‘partido fake’ que lucha por sobrevivir. Ambos compiten en el mismo tablero, el de la izquierda, con intereses contrapuestos.

En este patio de monipodio que es la ronda de negociaciones para formar Gobierno, lo que está haciendo Sánchez es, precisamente, lo que decía Redondo en la entrevista: jugar con los tiempos y esperar sentado a que la presidenta de la Mesa del Congreso, Meritxell Batet, fije día y hora para la investidura. Que sean los otros los que muevan ficha, los que se desgasten.

Al líder socialista le han recomendado que se prodigue lo menos posible. Apenas se expone a los medios y cuando comparece, lo hace a rastras y sin entusiasmo, como en la rueda de prensa posterior a recibir el encargo del Rey como candidato a la presidencia. Luego está el Consejo Europeo del 20 y 21 de junio, clave para el reparto de poder de la UE, y más tarde el G-20 de Tokio el 28 y 29 de ese mismo mes. No hay prisa. “Los tiempos periodísticos” no son los tiempos de la política, sentenciaba Carmen Calvo en una frase cien por cien ‘rajoniana’.

Pablo Iglesias se ha puesto una pistola en la sien y amenaza a Sánchez en la investidura: o me metes en el Gobierno o me pego un tiro

En este ‘dar hilo a la cometa’, el presidente en funciones iniciará este martes una nueva ronda de contactos con los líderes de PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, con preferencia por este último para llegar a algún tipo de ‘entente cordiale’. Iglesias insiste en entrar en el Gobierno y ocupar carteras ministeriales a cambio de que sus 42 diputados apoyen a Sánchez, mientras que en las filas socialistas señalan que no hay más Gobierno que el del PSOE en solitario.

“No tiene sentido la exigencia de Iglesias. Solo lo tendría si entre los dos sumásemos mayoría absoluta, pero es que los números no dan”, concluyen en el ‘war room’ de Ferraz. “Hablaremos con nuestros posibles aliados para conformar ese gobierno. Tenemos que contar con ellos, sabiendo que sus intereses no son siempre compatibles con los de Podemos. También nos sentaremos con la sociedad civil. No se trata de hacer geometría variable sino geometría permanente”.

En el PSOE insisten en que van a gobernar en solitario porque Unidas Podemos no está en condiciones de exigir nada. Más bien al contrario: su bloqueo acentuaría el declive de la formación morada y lo conduciría a la irrelevancia. Pablo Iglesias se ha puesto una pistola en la sien y amenaza a Sánchez: o me metes en el Gobierno o me pego un tiro.

De ahí que los socialistas, como buena parte de la troupe periodística, no se tomen en serio al líder de la formación morada. Piensan que va de farol. A sensu contrario, ¿no podría ser que este ultimátum obedeciera a una estrategia de fondo? ¿Y si cuando Iglesias decía en campaña que su objetivo último pasaba por entrar en el Ejecutivo es que su intención era en realidad esa y no otra? ¿No es acaso más peligroso un animal cuando está herido y acorralado?

Lo ponía negro sobre blanco el politólogo y exdiputado de Podemos, Manuel Monereo, en Más de Uno: “En política, lo importante es saber lo que uno está obligado a hacer y a Pablo Iglesias no le queda otra que luchar hasta el final por un gobierno de coalición. Esto no es solamente porque lo piense él sino por algo muy importante: él ha hecho de esta idea del gobierno de coalición el eje de su política. Si algo caracteriza a Iglesias es que irá hasta el final”.

Iglesias está dispuesto a estirar la cuerda hasta el final. Como decía Cobain: "Que tú seas paranoico no significa que no te estén persiguiendo"

En su intervención este fin de semana en el Consejo Ciudadano Estatal, Iglesias incidió en esta idea. Primero, animó a mejorar la implantación territorial, causantes de los malos resultados electorales, y segundo, insistió en entrar en La Moncloa de la mano de Sánchez a pesar “la buena predisposición del PSOE a formar gobiernos de coalición progresistas en la Comunidad Valenciana, Baleares o Canarias”, pero no tanto en el Gobierno de la nación.

Siguiendo esta línea de pensamiento, compartida por otros dirigentes de Podemos, Iglesias no solo no estaría tan loco como algunos lo quieren dibujar sino que no tendría más remedio que estirar la cuerda incluso a riesgo de ir de nuevo a generales. Ya lo decía el malogrado cantante de Nirvana, Kurt Cobain: “Que tú seas paranoico no significa que no te estén persiguiendo”.

Caza Mayor
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
47 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios