Torra, fuera de control: "¿Y si decide abrir las puertas de la cárcel a los presos?"

La escalada de tensión va en aumento a falta de pocos días para el aniversario del 1-O. Hay consenso generalizado: vuelven días de ruido y furia.

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

Torra está fuera de control. “Lo mejor que nos puede pasar es que lo detengan ya, este mismo lunes”, implora un dirigente del PDeCAT. Según los autos del juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, cinco de los miembros de los CDR que ingresaron la pasada semana en prisión actuaron como correo entre Carles Puigdemont, huido en Bruselas, y el actual 'president', Quim Torra. Los detenidos están acusados de pertenencia a organización terrorista y tenencia de explosivos. La escalada de tensión va en aumento a falta de días para el aniversario del 1-O. Hay consenso generalizado: vuelven días de ruido y furia.

“Lo de los CDR y lo de Torra es muy grave. No estamos sabiendo valorar lo que está ocurriendo. No lo hacemos por nuestra inexperiencia con la violencia”, continúa el dirigente nacionalista. “Nunca hemos sido suficientemente contundentes en las condenas políticas preventivas. Son muy pocos los convergentes que estuvieron en la lista de ETA. Por eso, no somos capaces de valorar la gravedad de la situación. Nos vamos al escenario vasco”.

"Nunca hemos sido contundentes en las condenas políticas preventivas. Son muy pocos los convergentes que estuvieron en la lista de ETA"

Pero el fin de trayecto que anhelan para Torra algunos compañeros de viaje, entre ellos los socios de gobierno de ERC, está lejos de producirse. Torra está protegido por su aforamiento, los hechos dados a conocer no implican su participación en actividad alguna y la reunión de los CDR fue con la hermana de Puigdemont. El 'president' no tenía por qué saberlo. Lo que sí queda negro sobre blanco es la progresiva 'euskaldunización' de la política catalana.

Los autos del juez García-Castellón se conocieron el domingo por la noche, pocas horas después de que la portavoz de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs, anunciara frente a la cárcel de Lledoners que los independentistas encarcelados Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn concurrirán a las elecciones del 10-N. Anunciaron la candidatura sin pasar antes por el Consejo Nacional del PDeCAT, convocado para el 5 de octubre. El PDeCAT ha terminado por convertirse en el hijo apestado de JxCAT. Apenas sirve para traer los cafés.

En el acto de Lledoners, intervino Torra. También lo hizo por Skype el 'expresident' Puigdemont, más conocido por el ‘marqués de Waterloo’ entre las voces críticas de la Generalitat, ya que sigue manejando los designios de Cataluña desde su poltrona del palacete belga.

Junqueras y algunos de los otros presos que esperan la sentencia del juicio del 'procés' han puesto pie en pared ante los últimos acontecimientos.

Primero fue la detención de los CDR, que pretendían tomar el Parlament y sabotear infraestructuras, así como las declaraciones del 'president' Torra saliendo en su apoyo en una peligrosa exaltación del terrorismo; luego vino la resolución en la que el Parlament de Cataluña apelaba a la desobediencia civil e institucional, lo que provocaba, a su vez, que la sombra del 155 volviera a planear por las calles de Barcelona; por último, están los fastos a la hongkonesa que los independentistas más radicales, y algún que otro político despistado con chapa amarilla, han preparado para la efeméride del 1-O.

“Estamos entrando en el mes de la ira”, continúa este dirigente del PDeCAT. “Se activará el día que se haga pública la sentencia. Los CDR cortarán autopistas y el acceso a Barcelona. Serán unos días insufribles. Es importante que el trabajo de orden público lo hagan los Mossos para evitar los errores del 1-O. También habrá una respuesta política y es posible que a Torra se le pase por la cabeza volver a proclamar la independencia. Todo ello impactará en el voto del 10-N. Mi pronóstico es que la CUP sacará un diputado”.

El TS no es ajeno a los llamamientos al desacato institucional que se escuchan desde los altavoces del Govern. Tampoco el Gobierno de Madrid

Lejos de facilitarles la llave para salir lo antes posible de la cárcel, la paranoia secesionista que se ha instalado estos días en plaza Sant Jaume supone material inflamable para el futuro de los dirigentes políticos presos.

En el Supremo, están reflexionando sobre la cuestión. Los magistrados no son ajenos a los llamamientos al desacato institucional que se escuchan desde los altavoces del Govern. Tampoco el Gobierno de Madrid. Todos se hacen ‘sotto voce’ una pregunta cuasi distópica: ¿y si, en coherencia con sus palabras, Torra ignora la sentencia del 'procés' y decide abrir las puertas de Lledoners, Mas d'Enric y Puig de les Basses, todas ellas cárceles dependientes de la Generalitat, para que salgan los presos en un nuevo acto de rebeldía?

La sentencia del 'procés' se conocerá a finales de la primera quincena de octubre, a punto de expirar los dos años de ingreso en prisión preventiva de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, fecha a partir de la cual se necesitaría una nueva prórroga. El fallo no será por lectura pública sino que se notificará directamente a las partes en persona. Lo previsible es que se dé a conocer a los abogados y procuradores de los acusados y estos se lo hagan llegar a sus defendidos sin que tengan que desplazarse.

Carles Puigdemont, en Waterloo. (Reuters)
Carles Puigdemont, en Waterloo. (Reuters)

Si existiera amenaza real de que el 'president' entrara en desacato, como ha amenazado en anteriores ocasiones, y dejara en libertad a los presos condenados, el Gobierno de Madrid podría tomar medidas y cambiarlos de cárcel antes de notificarse la sentencia. Interior tiene competencias para ello. Difícil papeleta para Pedro Sánchez en plena campaña electoral.

También existe la posibilidad de que, una vez conocido el fallo, los responsables de las cárceles catalanas concedan el tercer grado a los dirigentes secesionistas —aunque no les corresponda—, lo que implicaría salidas de prisión los fines de semana y de lunes a viernes para trabajar.

Este cumplimiento efectivo de la condena preocupa a la Fiscalía. Hasta el extremo de que pidió expresamente al Supremo que los políticos catalanes que resultasen condenados no obtuvieran el tercer grado hasta cumplir la mitad de la pena ni se les aplicara la vía del 100.2, un artículo del reglamento penitenciario más abierto y favorable.

Por eso, ha solicitado al Tribunal Supremo que los condenados no obtengan el tercer grado hasta que cumplan la mitad de la pena de cárcel, una puntualización que, por obvia, no merecería la pena recoger en la sentencia pero que el TS está dispuesto a incluir, vista la evolución de los acontecimientos y la llamada de desobediencia de Torra y su jefe de Waterloo. Junqueras ya sabe que no tiene peor carcelero que Puigdemont.

Caza Mayor
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