Jaume Roures, el auténtico Tsunami Democràtic

Quien se esconde tanto detrás de Tebas como de los chinos de DDMC es el hombre de las mil caras, el trasunto de señor Scrooge, trotskista de palabra y capitalista de chequera

Foto: El presidente de Mediapro, Jaume Roures. (Reuters)
El presidente de Mediapro, Jaume Roures. (Reuters)

La fiesta que tenían preparados los chinos de DDMC era como una boda de Vanitatis: más de 1.000 invitados, fiestón en Shanghái y champán a raudales. Boato por todo lo alto montado con motivo del clásico del Barça y Real Madrid que iba a tener lugar el pasado 26 de octubre y del que el grupo asiático tenía los derechos de televisión. Evento que habían promocionado hasta la saciedad por ser ocasión pintiparada para darle a la máquina registradora.

Lo que no imaginaban los capitostes de DDMC era que unos chavales embozados hasta la coronilla iban a dar al traste con sus propósitos al convertir Barcelona en un campo de batalla —enfrentamientos con los Mossos, vuelo de cascotes, coches ardiendo—, obligando a aplazar el partido de fútbol “al concurrir causas excepcionales” al próximo 18 de diciembre.

[El aplazamiento del clásico pasa factura al mercado asiático]

DDMC ha puesto pies en pared por la decisión tomada por la Real Federación Española de Fútbol que preside Luis Rubiales, decisión que cuenta con el visto bueno de Florentino Pérez (Real Madrid) y Josep Maria Bartomeu (Barcelona). Se quejan no solo por la mala imagen mostrada ante sus invitados vip sino, sobre todo, por lo poco idóneo de la nueva fecha. El clásico se solapará entonces con los partidos de la Copa del Rey y con la semifinal del Mundialito de Clubes que disputa el Liverpool y cuyos derechos de televisión ya se han comercializado con las operadoras del resto del mundo. Un mal negocio para los chinos.

Tal es el quebranto económico (y de imagen) que tienen que afrontar que se han dirigido por correo electrónico a los dos clubes implicados para hacerles notar su profundo malestar.

Las entretelas del Barça-Madrid: quien se esconde detrás de Tebas y de los chinos de DDMC no es otro que Jaume Roures, el hombre de las mil caras

El otro que ha mostrado su desacuerdo es el presidente de LaLiga, Javier Tebas, la gata Flora del fútbol español, que primero dijo que sí, que había que aplazar el encuentro por motivos de seguridad, que así se lo había recomendado Interior, y luego puso el grito en el cielo cuando le hicieron caso y fijaron el partido para el 18-D. Tan es así que LaLiga ha anunciado que recurrirá la decisión ante el Consejo Superior de Deportes y los tribunales ordinarios, aunque no pedirá medidas cautelares para “no causar más incertidumbre”.

En puridad, la cuestión es mucho más simple. Quien se esconde tanto detrás de Tebas como de los chinos de DDMC es el hombre de las mil caras, el trasunto de señor Scrooge, trotskista de palabra y capitalista de chequera, el mismo al que la Guardia Civil situaba al frente de la estrategia de comunicación del ‘procés’, el que montó el centro de prensa para seguir en sus instalaciones de avenida Diagonal la consulta del 1-O, el anfitrión de la cena secreta de Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, el productor del documental sobre las ‘cloacas de Interior', el ‘editor fake’ que se confiesa ante Gabriel Rufián para poner como chupa de dómine a Ferreras… Sí, el hombre que se sitúa en las entretelas del clásico (y de la política catalana) no es otro que Jaume Roures.

Si Tebas es el ‘socio’ con el que tejió, ‘mutatis mutandis’, el real decreto para la venta centralizada de los derechos televisivos del fútbol que tan buen parné ha proporcionado a ambos, los chinos de DDMC son sus otros socios, con los que comparte capital en Media Base Sports (MBS), agencia de representación y ‘management’ integral de deportistas.

El grupo asiático posee el 70% de MBS y el 30% restante está en manos de Mediapro (con Jaume Roures y Tatxo Benet a la cabeza) y Pere Guardiola, el hermano de Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, ‘agitprop’ de Tsunami Democràtic y agente experto en colocar a familiares entre los satélites del independentismo.

La burguesía catalana ha desaparecido. Primero lo hizo el ‘seny’ y después la burguesía. También la gran empresa. Solo queda Mediapro

Roures, Tebas y DDMC, un trío sin más mandamiento que el de “Barcelona es bona si la bolsa sona”. El triángulo de las Bermudas del fútbol español. Obstáculo que les colocan, obstáculo que pasan por encima. Si el presidente de LaLiga pone la proa a Rubiales en un intento de controlar el negocio del balompié patrio, Roures hace lo propio con Bartomeu por eso de que el FC Barcelona no cuenta con un presidente con el lazo amarillo tatuado en la frente, como su otrora amigo Laporta, y quiere hacerlo suyo.

En este ‘ménage à trois’ de intereses crematísticos, merece la pena echar un ojo a la cuenta de Twitter de Gol TV, propiedad de Mediapro, y sus invectivas contra Rubiales a cuenta de esta guerra. Roures, Tebas y DDMM, los tres mosqueteros, uno para todos y todos para uno.

Lo ocurrido en los últimos años en la política catalana, y por ende en la española, sería imposible de explicar sin la figura de Roures. Ha sido un elemento de desestabilización constante, un personaje que considera que todavía “estamos en la época de Franco” y al que las autoridades no solo no le censuran las gracias sino que en ocasiones parecen trabajar para él, como algunos creyeron deducir tras el fichaje del anterior presidente del Consejo Superior del Deporte, Miguel Cardenal, por Mediapro.

La burguesía catalana ha desaparecido. Primero lo hizo el ‘seny’ e inmediatamente después la burguesía. También la gran empresa. El universo Caixa se ha ido difuminando progresivamente (vendieron Abertis, han desaparecido de Repsol, pierden fuerza en Naturgy ante el avance de los fondos), amén de llevarse la sede social fuera de Cataluña, igual que han hecho otras compañías y bancos como el Sabadell.

Para más inri, firmas totémicas como pueda ser el caso de Freixenet, Codorníu, Pronovias, Cirsa, Pastas Gallo, Gaes, Pans & Company y FresCo, entre otras, han caído en manos de capital extranjero. Empresas señeras con siete apellidos catalanes quedan menos. La que más destaca, y cada vez con mayor fortaleza, es Mediapro. El independentismo y la permisividad del mundo del dinero la están haciendo grande. Roures es el auténtico Tsunami Democràtic.

Caza Mayor
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