Moncloa, Pallete y Sanz Roldán: guerra fría por el 5G

El gigante chino Huawei ha iniciado una ofensiva para intentar seducir a los gobiernos europeos y evitar así los vetos que vienen del otro lado del Atlántico

Foto: José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica. (EFE)
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica. (EFE)
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Moncloa está siguiendo los acontecimientos en torno a Telefónica con mucha atención y algo de preocupación. Al Gobierno de Sánchez le gusta estar atento a la cosa empresarial más que a su antecesor, Rajoy, que dejaba hacer y huía de componendas.

El Ejecutivo actual se ha despojado de complejos —si es que alguna vez los tuvo— y se deja ver con el 'establishment' —o lo que queda de él—, e incluso se permite hacerle sugerencias, lo que para Ambrose Bierce sería como tomar acciones sin emitirlas o agenciarse la propiedad sin la formalidad de la ‘morganización’, esto es, sin entrar en el capital como haría JP Morgan.

Lo que ocupa a Moncloa ahora es lo del 5G, una quinta generación de telefonía que revolucionará el móvil y la forma de relacionarnos y que, por eso de entrar hasta las entrañas de países y compañías, y controlar el dato, ha devenido en lo que Luis María Anson denomina con acierto la Segunda Guerra Fría entre Estados Unidos y China, y que, sin beberlo ni comerlo, ha pillado al presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, entre dos fuegos.

Las conversaciones de Álvarez-Pallete con las autoridades norteamericanas han frenado en seco los planes originales de la española

El drama sucede en tres actos. Primero, Telefónica decide en diciembre ponerse en manos de Huawei para el despliegue de su red de 5G. Segundo, Álvarez-Pallete viaja a Nueva York para recoger el premio al líder empresarial del año de manos de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos en reconocimiento a “su visión y liderazgo al frente de la compañía”. Tercer acto, Telefónica rectifica por sorpresa y anuncia que prescindiría en el medio plazo del gigante chino para optar por un multifabricante, donde se incluirían proveedores como Ericsson y Nokia, entre otros, y que, según los expertos, distan de ser tan punteros como los chinos.

¿‘Errare humanum est’ o presiones de los Estados Unidos para que la operadora tumbara la decisión original sobre el 5G? La interpretación generalizada es que las distintas conversaciones que Álvarez-Pallete ha venido manteniendo con las autoridades norteamericanas y las llamadas al orden del embajador Richard Duke Buchan III a la cúpula de la operadora han frenado los planes originales de la española.

El embajador de Estados Unidos en España y Andorra, Richard Duke Buchan III. (EFE)
El embajador de Estados Unidos en España y Andorra, Richard Duke Buchan III. (EFE)

Lo del 5G es algo más que una tecnología que conecta todo con todos y que sirve para que tus zapatillas puedan registrar las estadísticas de cuánto corres y a qué velocidad vas. Lo del 5G es una guerra comercial que incluso va más allá. Es la guerra por el dato. El dato es el algoritmo, y el algoritmo es poder y permite entrar hasta lo más hondo de las sociedades. Es como una inyección en la médula ósea de las democracias occidentales.

Shoshana Zuboff lo llama el “capitalismo de la vigilancia”, una forma de capitalismo “sin precedentes” que predice las acciones de los internautas en el mundo real con el único propósito de beneficiar a un tercero. Estados Unidos, dicen, ha puesto el algoritmo al servicio de las empresas. China, malician, lo ha puesto al servicio del Estado.

Moncloa, que está recabando opiniones para saber cómo legislar al respecto, sigue al milímetro la decisión de la operadora española. Los Estados Unidos consideran que poner el 5G en manos de Huawei es lo mismo que abrir las puertas de casa al mayor de tus enemigos, pero lo cierto es que quien posee la tecnología es China y el Ejecutivo español se malicia que ponerse en manos de otros operadores que carecen del ‘know how’ retrasará el despliegue y hará perder una ventaja competitiva que resulta estratégica para los planes del país.

Huawei se ha dirigido al antiguo director del CNI Félix Sanz Roldán, en un intento de captarle para su ofensiva en España

El gigante chino, mientras tanto, ha iniciado una ofensiva para intentar seducir a los gobiernos europeos y evitar así los vetos que vienen del otro lado del Atlántico. Según informa ‘Politico’, Huawei ha ofrecido invertir millones de euros en centros de investigación y fábricas en Países Bajos, Francia, Holanda, Alemania, Reino Unido y Polonia.

En España, está preparando una intensa campaña de comunicación y se está dirigiendo a personas bien relacionadas con la Administración y el mundo de la Inteligencia, caso del antiguo director del CNI Félix Sanz Roldán, en un intento de captarles como asesores en esta guerra fría por el control de la quinta generación.

“Huawei ya es consciente de que no puede ser el único proveedor, pero también de que posee la mejor tecnología. Su objetivo es que no le saquen del ‘pool’ de proveedores del 5G en España y poder tener una cuota de entre un 20 y un 25%”, señalan fuentes próximas a la tecnológica china. El Gobierno de Reino Unido, que ha dado luz verde a la entrada de Huawei en el desarrollo de la tecnología 5G ignorando las presiones de Washington, ha establecido un límite de cuota de mercado para el gigante asiático del 35%.

El general Félix Sanz Roldán en una intervención en un seminario en Toledo. (EFE)
El general Félix Sanz Roldán en una intervención en un seminario en Toledo. (EFE)

Pero el 5G no es la única inquietud de Moncloa respecto a Telefónica. El Gobierno de Sánchez también mira de reojo la cotización de las telefónicas, las otrora ‘matildes’, que el pasado viernes cerraron a 5,36 euros, niveles de 1996 (sin contar dividendos). No es que hayan roto la barrera psicológica de los seis euros, es que la han pulverizado. Todo ello a pesar de cumplir con el recorte de deuda que exigen los inversores. Arrastrada por las horas bajas del sector teleco, la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete ha reducido su capitalización bursátil hasta los casi 28.000 millones, lo que la hace cada vez más frágil y opable, asunto nada baladí para el Gobierno, al tratarse de una compañía estratégica para el futuro del país.

Tampoco resulta baladí para CaixaBank y BBVA, accionistas relevantes de la operadora, y mucho menos para BlackRock, que compite con los anteriores por ser socio de referencia. La gestora norteamericana posee un 5,33% del capital de forma directa y se especula con que este porcentaje sea incluso más elevado a través de participaciones indirectas.

La cotización de Telefónica también preocupa. Ha roto la barrera psicológica de los seis euros y se encuentra a tiro de piedra de opa

Y luego está el desmantelamiento de la división de Latam, un “continente con 500 millones de personas, en el que prácticamente está todo por hacer en el campo de las telecomunicaciones”, en palabras del expresidente de Telefónica España Luis Miguel Gilpérez.

El Gobierno analiza las consecuencias que para la ‘marca país’ tiene que la principal empresa española en Latinoamérica ponga pies en polvorosa. “Se debería poner más el foco en Latinoamérica por parte de todas las empresas españolas, y si al final decidimos salir de allí ya vendrán las empresas norteamericanas para quedarse con ese mercado”, advierte Gilpérez.

Hoy más que nunca: ‘Quo vadis, Telefónica?’.

Caza Mayor
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