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El cese de la directora del CNI activa la cuenta atrás para Sánchez
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Nacho Cardero

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El cese de la directora del CNI activa la cuenta atrás para Sánchez

Lo de que un desastre tape a otro, que es lo que el presidente del Gobierno lleva haciendo desde el inicio de legislatura, ya no cuela

Foto: La directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
La directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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A Pedro Sánchez le está ocurriendo lo mismo que a Albert Rivera en el segundo debate electoral de 2019: se le están acabando los trucos. En el primero, el de Ciudadanos puso contra las cuerdas a los rivales con una carpeta de la que iba sacando, cual mago con chistera, todo tipo de documentos con los que asediaba eficazmente al resto de participantes. En el segundo, la estrategia devino fiasco total. Ya no había factor sorpresa y los telespectadores estaban hastiados de los jueguecitos naranjas. Con el Sánchez de 2022 ocurre tres cuartas partes de lo mismo. Los españoles se han cansado de sus trucos.

Lo de que un desastre tape a otro, que es lo que el presidente del Gobierno lleva haciendo desde el inicio de legislatura, ya no cuela. Esa estrategia, consistente en saltar de charco en charco sin meterse de lleno en ninguno, como describía gráficamente Carlos Sánchez este fin de semana, ha quedado al descubierto ante la falta de resultados y el progresivo deterioro del Estado de derecho provocado por sus juegos de prestidigitador. El desencanto con Pedro Sánchez pudo apreciarse en las jornadas del Cercle d’Economia, con un discurso que apenas despertó entusiasmo y donde Feijóo se llevó el gato al agua. La cuenta atrás ha empezado.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, inaugura las jornadas del Cercle d'Economia. (EFE/Quique García)

Fue también en el Cercle donde se produjo el breve aparte entre Sánchez y Aragonès y donde ambos mandatarios se comprometieron a tener una reunión próximamente para salvar la crisis del espionaje Pegasus, al tiempo que amarraron el muy probable cese de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban, que se convertirá de esta forma en el último chivo expiatorio de las políticas del PSOE con sus aliados comunistas e independentistas. La van a vender por un puñado de votos.

Resulta paradójico que, después de una reveladora comparecencia en la comisión de secretos del Congreso, en la que Esteban reconoció que se realizaron, con autorización judicial, escuchas a 18 dirigentes independentistas por presuntas actividades ilícitas, entre ellas, la formación y coordinación de Tsunami Democràtic, la que salga mal parada sea la directora del CNI y no quienes promovieron la sedición y alteraron el orden público. El mundo al revés.

Los miembros del centro han cerrado filas con su directora como jamás antes se había visto

Porque no es solo el CNI. Es una tras otra. Institución que toca Sánchez, institución que destruye. Para ello, ha contado con el apoyo de Unidas Podemos, de los secesionistas vascos de EH Bildu, con los que ha sacado adelante el decreto anticrisis en vez de tender la mano al PP, y de los independentistas de ERC, a quienes han prometido el cese de la directora del CNI. Primero fueron los indultos y ahora la cabeza de Paz Esteban.

Los miembros del centro han cerrado filas con su directora como jamás antes se había visto. Nadie recuerda un apoyo tan sentido y profundo como el del pasado viernes con motivo de la celebración del 20 aniversario del organismo. Las palabras de aliento a la directora del CNI corren en paralelo al enfado que muestran con Moncloa, especialmente tras la visita exprés de Bolaños a Barcelona y la rueda de prensa posterior.

La caída de Esteban se va a producir porque así lo exigen los independentistas catalanes y porque, no lo olvidemos, servirá de cortafuegos para no escalar en las responsabilidades. La opinión pública, mientras tanto, se mueve entre el bochorno y la indignación. Según el sondeo de Metroscopia, el 67% de los consultados piensa que Margarita Robles no debe ser cesada ni dimitir y un 60% tampoco considera que lo tenga que hacer la directora del CNI.

La banda poco importa. La ha sacado del foco. Toda la responsabilidad es del solista y lo es porque así lo ha querido Sánchez

Los argumentos que Moncloa ha empezado a trasladar para justificar el cese de esta última, esto es, el agujero de seguridad por Pegasus, que hizo que el móvil del presidente estuviera infectado durante un año sin conocimiento del CNI, más el hecho de que el centro no informara a Sánchez del espionaje a los líderes independentistas, no son sino excusas de mal pagador. El Ejecutivo estaba al tanto. No podía no estarlo.

Los reproches mutuos entre Robles y Bolaños, con Esteban en el centro de la diana, para dirimir quién es el responsable del caos Pegasus esconden la triste realidad de un Gobierno que no es sino un solista con una banda de la que nada o muy poco se conoce. Se cuentan con los dedos de las manos quienes sean capaces de enumerar a los ministros con nombres y apellidos. La banda poco importa. La ha sacado del foco. Toda la responsabilidad es del solista y lo es porque así lo ha querido Sánchez. También en Pegasus.

placeholder La ministra de Defensa, Margarita Robles. (Reuters/Jon Nazca)
La ministra de Defensa, Margarita Robles. (Reuters/Jon Nazca)

De este destrozo vamos a tardar tiempo en recuperarnos. Viendo cómo han quedado las instituciones tras el paso del Ejecutivo de coalición, los ecos de recesión que se escuchan en los foros, el incremento de la deuda pública, la elevada inflación y la caída de la renta per cápita, siendo las familias españolas las únicas que al final de 2021 todavía no habían recuperado su renta disponible previa a la pandemia, viendo todo ello, digo, casi dan ganas de compadecerse de quien vaya a ser el próximo presidente del Gobierno, sea cual fuere este.

Cualquiera que conozca a Sánchez da por hecho que agotará la legislatura e incluso irá un poco más allá si puede. Feijóo, mientras, ha pedido elecciones anticipadas, sabiendo que no las va a convocar. Porque el tiempo juega a favor de Feijóo. De quien no juega a favor es de España.

A Pedro Sánchez le está ocurriendo lo mismo que a Albert Rivera en el segundo debate electoral de 2019: se le están acabando los trucos. En el primero, el de Ciudadanos puso contra las cuerdas a los rivales con una carpeta de la que iba sacando, cual mago con chistera, todo tipo de documentos con los que asediaba eficazmente al resto de participantes. En el segundo, la estrategia devino fiasco total. Ya no había factor sorpresa y los telespectadores estaban hastiados de los jueguecitos naranjas. Con el Sánchez de 2022 ocurre tres cuartas partes de lo mismo. Los españoles se han cansado de sus trucos.

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