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'Shakira' Arrimadas y su factura de 300.000 votos a Feijóo
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Nacho Cardero

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'Shakira' Arrimadas y su factura de 300.000 votos a Feijóo

Arrimadas se hizo un Shakira este fin de semana con motivo de su despedida y se despachó a gusto contra Edmundo Bal. Solo faltó Albert 'Bizarrap' Rivera para la marcha fúnebre

Foto: Inés Arrimadas, en el Congreso de los Diputados. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
Inés Arrimadas, en el Congreso de los Diputados. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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El resultado final de las primarias de Ciudadanos apenas tuvo hueco en la parrilla de las televisiones. Dedicaron 20 minutos al vídeo de Shakira, dos a los precios de los alimentos, uno a la euroorden de Llarena y 20 segundos a la victoria de la candidatura amadrinada por Inés Arrimadas. Las televisiones, como los expertos en demoscopia, saben que es hablar de Cs y que se hunda la audiencia. No interesa. Sic transit.

Arrimadas se hizo un Shakira este fin de semana con motivo de su despedida y se despachó a gusto contra Edmundo Bal ("hoy soy más fuerte y más optimista y miro el futuro con más esperanza e ilusión. (...) Nadie es más importante que el partido. Normalmente, quienes se creen más importantes son los más prescindibles") para ver si así sus palabras tenían un eco mínimo en la prensa, cosa que, vistos los resultados, consiguió a medias. Solo faltó Albert Bizarrap Rivera a los teclados para la marcha fúnebre.

Foto: Zapatero, junto a Sánchez, durante la Internacional Socialista. (EFE/Chema Moya) Opinión

La mujer que consiguió la gesta de ganar unas elecciones en Cataluña teniendo en frente a la guardia de corps de Puigdemont y Junqueras, la musa de Urquinaona, dijo adiós por la puerta de atrás. No vamos a gastar tiempo ni tinta en otro epitafio de Cs. Ya se han escrito muchos. Como en la canción ("las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan"), aquí de lo que se trata es de, igual que el Cid, ganar la batalla después de muertos.

Los miembros de la formación naranja acudirán a los comicios autonómicos y municipales de mayo como los cristianos al coliseo: sabiendo que van a morir. Pese al descalabro, los precedentes aventuran que los naranjas retendrán un residuo de 300.000 votos, que son los mismos que le quedaron a UPyD y Rosa Díez en su fase terminal. Podrían parecer pocos si no fuera porque las próximas generales se antojan reñidas y unos y otros son conscientes de que tan importante es sumar como que las formaciones que tienen a su diestra (o siniestra) no les resten.

Pocos dudan de que, antes de cerrar las candidaturas a las generales, las capitidisminuidas huestes de Cs llamarán a las puertas de Génova 13 para ofrecerse. Son 300.000 votos inútiles para que los naranjas tengan presencia en el Congreso de los Diputados, pero que a Feijóo le supondrían entre dos y tres diputados adicionales en una situación crítica.

El líder del PP siempre ha destacado el capital político de figuras como Garicano o Pagaza

A cambio, eso sí, los de Cs exigirán unas migajas, algún hueco en las listas, nada descabellado. El líder del PP siempre ha destacado el capital político de figuras como Garicano o Pagaza y la contrariedad que supondría renunciar a este talento. A modo de indicio, el vicesecretario del Partido Popular, Pedro Rollán, confirmó el domingo que Feijóo había felicitado a Arrimadas por la resolución de la VI asamblea general.

Cuando les preguntas por las razones que han llevado al hundimiento, los todavía militantes de Ciudadanos enferman de melancolía. Rememoran y se fustigan por las generales de 2019 y su fatídico no a Sánchez. Si la respuesta hubiera sido otra, dicen, no estaríamos hablando de la desaparición de Cs, ni posiblemente de la peligrosa deriva del país. La principal finalidad de los partidos liberales pasa por condicionar la acción de gobierno, sea quien fuere quien ostente el poder, y huir de los radicalismos, pero prefirieron darse mus. Les pudo la vanidad, pensar que podrían llegar a la Moncloa. Erraron. Luego vino la salida de Rivera del partido, su segunda gran irresponsabilidad.

A Ciudadanos solo le quedaba un camino: agarrarse a Arrimadas para afrontar la travesía del desierto. El camino estaba repleto de trampas. La primera, las elecciones en Cataluña, donde habían nacido y también triunfado. El resultado fue tan mediocre que les dejó sin opciones de competir en el resto del territorio. Cataluña me lo dio, Cataluña me lo quitó. Los comicios posteriores hicieron el hoyo más profundo. La moción de censura de Murcia, un ejercicio tremebundo de ingenuidad e incompetencia, echó más tierra sobre la tumba.

placeholder Inés Arrimadas, junto a Edmundo Bal, durante la asamblea del partido. (EFE/Fernando Alvarado)
Inés Arrimadas, junto a Edmundo Bal, durante la asamblea del partido. (EFE/Fernando Alvarado)

El fiasco murciano borró a los naranjas de la Asamblea de Madrid y dejó al partido en la UVI. La jugada de Ayuso con el adelanto electoral puso de manifiesto que Edmundo Bal —consejos vendo que para mí no tengo— era mucho peor competidor de lo que él mismo creía. No consiguió ni un solo escaño.

Pasada esa pantalla, la única vía posible era la refundación. Reconstruir el partido y convertirlo en un refugio para los huérfanos del liberalismo, unos votantes que, en un escenario óptimo, podrían llegar al 10-12% del censo electoral. Pero la condición humana —otra vez— pudo más que el pragmatismo y dinamitó las iniciativas puestas en marcha. Lo que tendría que haber sido una reconstrucción se convirtió en una matanza, de la que todos los naranjas, y en especial Edmundo Bal, son responsables.

Votaron 3.792 militantes en las primarias. Hay asociaciones de barrio con más masa social

En estos momentos, la probabilidad de que Cs renazca es mínima. Votaron 3.792 militantes en las primarias. Eso lo dice todo. Hay asociaciones de barrio con más masa social de la que ha movido Ciudadanos. Además, a los ganadores, Patricia Guasp y Adrián Vázquez, se les ve con ganas, pero carecen del músculo necesario para afrontar tamaño desafío.

El tiempo actual de los españoles es otro. Los que votan al centro derecha no lo hacen tanto por convertir a Feijóo en presidente como para sacar a Sánchez del poder. Y para eso, desgraciadamente, Ciudadanos es más un obstáculo que un motor. La única salida que les queda es entregar las llaves con honor y ahorrarse las lágrimas.

El resultado final de las primarias de Ciudadanos apenas tuvo hueco en la parrilla de las televisiones. Dedicaron 20 minutos al vídeo de Shakira, dos a los precios de los alimentos, uno a la euroorden de Llarena y 20 segundos a la victoria de la candidatura amadrinada por Inés Arrimadas. Las televisiones, como los expertos en demoscopia, saben que es hablar de Cs y que se hunda la audiencia. No interesa. Sic transit.

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