Es noticia
Ni tutelas ni tutías ni primarias: Feijóo y la herencia envenenada de Rajoy
  1. España
  2. Caza Mayor
Nacho Cardero

Caza Mayor

Por

Ni tutelas ni tutías ni primarias: Feijóo y la herencia envenenada de Rajoy

El mayor pecado que cometió la derecha, en general, fue dejar en herencia a Pedro Sánchez. Le puso una alfombra roja igual que Obama se la puso a Donald Trump

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (Europa Press/Mateo Lanzuela)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (Europa Press/Mateo Lanzuela)
EC EXCLUSIVO

Dicen que la bronca se oía en el otro lado de la acera, donde el partido tiene su histórica sede. Ocurrió a finales del año pasado en Génova 15, sede de Reformismo21, el laboratorio de ideas que el PP montó en 2023 con el aval personal de Alberto Núñez Feijóo y como alternativa a la Fundación FAES de José María Aznar, con el objeto de promover reformas políticas, económicas y sociales desde una perspectiva de centro-derecha.

Era 4 de diciembre de 2024 y Feijóo reunió a la plana mayor para transmitirles un mensaje que, grosso modo, venía a decir lo siguiente: "Me sugeristeis que organizase todo esto como herramienta indispensable para ganar la batalla de las ideas y alcanzar el Gobierno, y aquí estoy dos años después". Desde entonces, el presidente del PP no ha vuelto a convocar ninguna reunión con dicha fundación.

El malestar del líder popular refleja una de las quejas habituales que hacen a su gestión, la falta de propuestas que calen en la opinión pública y condicionen la conversación. No es que no las haya, que las hay, sino que no consiguen bajar de los argumentos técnicos y academicistas a los ciudadanos de a pie, que son los que, al fin y a la postre, depositan la papeleta en las urnas. Todo lo contrario que la oficina de Moncloa, una máquina de generar relatos alternativos y hacer bailar a los medios al son que más le conviene.

Los de Génova 13 señalaban a los del número 15 por ser muy buenos para los logaritmos y luego perderse en los aeropuertos, y de no entender la verdadera finalidad de la fundación, que no es tanto cultivar el ego de los que la conforman como ayudar al PP a que se les escuche en el ágora público. Reformismo21 está presidida por Pablo Vázquez, exdirector de FEDEA y expresidente de Renfe, un tipo con galones, economista formado en Berkeley al que, comentan en el PP, le cuesta entender el verdadero sentido de dicha fundación.

Foto: ni-moreno-ni-ayuso-feijoo-busca-un-modelo-propio-para-llegar-a-la-moncloa

Desde la llamada al orden de Feijóo, dicen en Génova, el laboratorio de ideas parece más engrasado. Tan es así que la redacción de la ponencia política del congreso recaerá en Alma Ezcurra, eurodiputada, liberal, de la escuela de Fernández-Lasquetty y coordinadora general de Reformismo21.

El mayor pecado que cometió la derecha, en general, y Mariano Rajoy, en particular, fue dejar en herencia a Pedro Sánchez. Le puso una alfombra roja igual que Obama se la puso a Donald Trump. El entonces presidente de los populares no acometió las reformas estructurales cuando tenía mayoría absoluta ni se atrevió a entablar una batalla cultural que la izquierda gana por goleada, imponiendo los marcos que más le conviene.

Foto: pp-feijoo-batalla-ideologica-debate-parasitos

Esa es una de las muchas razones por las que Feijóo ha convocado un congreso nacional el 5 y 6 de julio, que tendrá carácter extraordinario con el objeto de votar dos ponencias, una política y otra estatutaria, en busca de un "potente revulsivo" con el que enfrentar a Sánchez cuando vuelvan a abrirse las urnas. Intenta evitar un nuevo Rajoy.

Los populares ignoran si se tratará de un congreso de "ruptura absoluta", como aventuraba José Antonio Zarzalejos, pero lo que tienen meridianamente claro es que no se puede quedar bien con todo el mundo todo el rato, y que hay que elegir, y dejar de una vez por todas claro, entre otros asuntos, cuál debe ser la relación del PP con la extrema derecha.

No bastará con que la propuesta política del PP sea echar a Sánchez. Ni siquiera con articular un argumentario más técnico que ideológico. Si Feijóo quiere que el congreso no sea otra cita burocrática con frases bien medidas y consensos de plastilina, tendrá que decir lo que piensa o, al menos, decidir lo que piensa. Sin tutelas ni tu tías, sin morenos ni ayusos, "Feijóo tiene que construir un modelo propio", dice un presidente autonómico.

"¿A quién se le ocurrió esa genialidad de las primarias?"

Después de la moción de censura que sacó al PP del Gobierno, Rajoy celebró una Junta Directiva Nacional para despedirse y convocar un congreso extraordinario en el que se elegiría a su sucesor. Al término de aquella junta, según cuentan, Rajoy se acercó a Soraya Sáenz de Santamaría y le preguntó visiblemente desconcertado: "¿Me puedes explicar esto de las primarias? ¿Cuándo lo hemos aprobado y en qué demonios consiste?".

Sáenz de Santamaría, serena, respondió: "Lo aprobamos en el último congreso". "¿Y a quién se le ocurrió esta genialidad?", insistió él. Nadie contestó. Rajoy, encogiéndose de hombros, zanjó la conversación con una frase que retrata a la perfección la dimensión de la tragedia y lo que después ocurriría en el PP: "Pues estamos jodidos".

El corpus ideológico que se está tratando de pergeñar no iría a ninguna parte si antes no se pone orden dentro de la organización, de ahí la relevancia de la ponencia estatutaria y de la reforma del sistema de primarias impuesto en 2017, cuando el miedo a Ciudadanos hacía estragos y había que simular apertura democrática.

Foto: anatomia-de-un-colapso-moral-tres-semanas-y-nadie-se-acuerda-del-apagon Opinión

El sistema de doble vuelta, en el que primero votan los militantes y después los compromisarios, nunca gustó a Feijóo. Su propuesta pasa por enterrarlo discretamente y devolver la responsabilidad de la elección a los delegados, es decir, al aparato. "En el PSOE están deseando que nos las carguemos para poder hacer lo mismo", dice un barón popular, recordando el quilombo montado en este país con la fiebre de las primarias.

El objetivo último es relanzar el proyecto político y personal de Feijóo con vistas a las próximas generales. El congreso de julio es una oportunidad de resetear la organización, alinear los mensajes y demostrar que hay banquillo de gobierno. Porque, como ya se vio el 23-J, la ventaja en las encuestas no basta y la capacidad de autodestrucción de la derecha en la recta final de campaña es infinita.

Foto: junts-y-pp-partners-in-crime Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Junts y PP, 'partners in crime'
Nacho Cardero

El líder gallego sabe que su imagen de gestor fiable es necesaria pero no suficiente. Tiene que sonar creíble como alternativa de poder. Por eso prepara una revolución interna silenciosa: incorporar perfiles de peso, premiar a los territorios con más tirón electoral y rescatar a exiliados ilustres que puedan regresar con galones. Como en el ajedrez, hay que recuperar piezas que se sacrificaron demasiado pronto.

La idea es visualizar un gabinete en la sombra, con nombres y apellidos, y no dejar la interlocución política en manos de comunicados. En un ecosistema mediático voraz, si tú no defines tu proyecto, alguien lo hará por ti. Y si tú no pones caras, te las pondrán otros. España necesita un líder que sepa por qué está ahí y adónde quiere ir. Las ideas importan. El relato importa. La voluntad de dar la batalla importa. Porque mientras el PP sigue dudando si definirse o no, el sanchismo sigue definiendo el país.

Dicen que la bronca se oía en el otro lado de la acera, donde el partido tiene su histórica sede. Ocurrió a finales del año pasado en Génova 15, sede de Reformismo21, el laboratorio de ideas que el PP montó en 2023 con el aval personal de Alberto Núñez Feijóo y como alternativa a la Fundación FAES de José María Aznar, con el objeto de promover reformas políticas, económicas y sociales desde una perspectiva de centro-derecha.

Alberto Núñez Feijóo Mariano Rajoy Partido Popular (PP)
El redactor recomienda