Es noticia
Zapatero y la profecía de Aldama
  1. España
  2. Caza Mayor
Nacho Cardero

Caza Mayor

Por

Zapatero y la profecía de Aldama

Aldama no era el problema. Era el mensajero. Y como ocurre siempre en política, el mensajero acaba revelando lo que otros querían mantener enterrado

Foto: En 2022 Maduro recibió a Zapatero en el Palacio Miraflores. (EFE)
En 2022 Maduro recibió a Zapatero en el Palacio Miraflores. (EFE)
EC EXCLUSIVO

"Menuda inventada". Con los casos de corrupción saliéndoles por las orejas, Moncloa y sus satélites maniobraron desde el primer minuto para pintar a Víctor de Aldama como un fantasioso al que se le iba la cabeza, una especie de Anacleto, agente secreto, pero sin licencia para matar. Craso error.

Además de que los argumentarios gubernamentales tienen las patas muy cortas, Aldama ha sabido defenderse como gato panza arriba con una mezcla de sobreexposición mediática y un alud de documentos entregados en sede judicial que ha provocado que el Ejecutivo, cual rey desnudo, haya ido quedando una y otra vez en evidencia. Desde las mascarillas hasta los contratos públicos adjudicados a constructoras amigas, pasando por Servinabar.

Y ahora, inevitablemente, le toca el turno a Venezuela.

En algún momento de 2018, Víctor de Aldama se convirtió en interlocutor oficioso del Gobierno de Pedro Sánchez con el chavismo, un país clave en el ecosistema exterior de España. Se mensajeaba con la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, se reunía —por encargo del PSOE— con Juan Guaidó, la gran esperanza blanca de Occidente, y negociaba la venta de petróleo venezolano a terceros países. Un currículo difícil de encajar con la caricatura del fabulador compulsivo.

Foto: hermano-delcy-agradece-zapatero-mediacion-liberar-espanoles-presos
TE PUEDE INTERESAR
Zapatero, de enemigo público a liberador en cinco días: "El régimen le está lavando la cara"
J. Fernández-Miranda Mónica Redondo José María Olmo

Ante semejante trayectoria, los satélites gubernamentales siguieron coreando lo de la "inventada". Como respuesta, Aldama entregó los mensajes cruzados con Delcy Rodríguez y la carta del PSOE para contactar con Guaidó. El Confidencial publicó además una fotografía inédita de marzo de 2019 en la planta noble de Ferraz: Aldama, sentado a la derecha de José Luis Ábalos, junto a representantes diplomáticos del entonces presidente interino de Venezuela. No era una fantasía.

Las verdades terminan emergiendo. Ocurrió con Ferraz y va a ocurrir con el trampantojo de Zapatero.

Foto: sanchez-psoe-gobierno-aldama-abalos-ferraz-koldo

Aldama ha sostenido en varias declaraciones públicas que posee información sensible —incluido material documental— que probaría la existencia de pagos procedentes de Venezuela destinados a beneficiar al expresidente, canalizados a través de comisiones y estructuras vinculadas a intereses chavistas. No hablaba de oídas ni en condicional: hablaba como quien daba por sentado que el tiempo juega a su favor.

Afirmaba que Zapatero había presionado directamente al entonces ministro de Transportes para el rescate de Plus Ultra, una operación que Ábalos habría tratado de frenar en un primer momento ante los informes técnicos que calificaban a la compañía como inviable. El ministro se negó, discutió, pero finalmente cedió con el rescate de 53 millones de euros con cargo a la SEPI. Koldo llegó a comentar a Aldama, según este, que Zapatero había recibido una comisión de 10 millones por su papel en la gestión.

Cuando uno repasa el historial reciente, cuesta encontrar una sola 'profecía' de Aldama que no haya terminado materializándose. Nada invita, por tanto, a pensar que la conexión venezolana de Zapatero vaya a ser la excepción.

Foto: arbol-corrupcion-psoe-guia-no-perderse-causas-cercan-sanchez

El entorno del expresidente insiste machaconamente en dibujarlo como un hombre ingenuo, ajeno al dinero, movido por causas nobles: erradicar el hambre en el mundo, promover la paz universal, dialogar hasta con las piedras. Tal vez fuera así en algún momento remoto. Pero dejó de serlo hace tiempo.

El punto de inflexión llegó cuando descubrió a Julio Martínez Martínez —y a otros como él— y con ellos el gusto por el dinero y por los atajos. Desde entonces, la frontera entre diplomacia, mediación y negocio se volvió deliberadamente borrosa.

Fuentes que han seguido de cerca la deriva, describen a un Zapatero visiblemente nervioso. La relación con Delcy Rodríguez, como llegó a admitir el propio Albares, no es del Gobierno de España, sino personal del expresidente. Y este, más que inquieto, está asustado. Ha estado buscando al mejor abogado posible desde que estalló el caso de Martínez Martínez, amigo íntimo de Javier de Paz, otro viejo conocido del zapaterismo.

Foto: hidalgo-confia-trump-zapatero-cobrar-tesoro-robado-venezuela

El retrato que trazan de Martínez Martínez es el de un intermediario rápido, eficaz, de los que hacen que las cosas sucedan. El expresidente es consciente de que lo que vaya a salir de esta investigación —sea bueno, malo o regular— no va a poder borrarse. Le recomiendan prepararse para lo que viene. En eso está.

El dossier más delicado sobre Zapatero, dicen, no lo tienen ni en España ni en Venezuela, sino en Estados Unidos. Algunos creen que su relación con los hermanos Rodríguez y sus declaraciones públicas blanqueando al chavismo pueden darle oxígeno ahora que Trump ha entregado el futuro de Venezuela a una negociación cruda. Ingenuos.

Trump y Netanyahu tienen el semblante de Pedro Sánchez clavado en una diana, y Vox aparece como posible terminal europea de esa estrategia. Si Abascal logra activar contactos en Washington y tender puentes con figuras como Marco Rubio, Delcy Rodríguez tardaría dos segundos en sacrificar a su amigo Zapatero si se lo pidieran.

Foto: la-okupacion-de-venezuela-la-politica-del-maleteo-y-el-panico-del-sanchismo Opinión

Zapatero lo sabe. Y lleva tiempo preparándose. Pactar para que no le hagan daño. Porque, según estas fuentes, Estados Unidos tendría pruebas documentales de lo que ocurrió en el rescate de Plus Ultra. Su implicación directa en reuniones y llamadas es un hecho. Ábalos, que miente poco cuando habla de los demás, lo contó.

La realidad no solo es tozuda: también duele. Lo de Aldama no era una inventada, como ya ha confirmado la Fiscalía Anticorrupción, sino un libro de viajes por las entrañas de este PSOE y de este Gobierno. Y entre esos viajes, destaca la ruta directa a Caracas.

El Ferraz que lo negaba todo es hoy un sainete sometido al escrutinio de un juez de la Audiencia Nacional. Santos Cerdán ha pasado por la cárcel y no sería extraño que Ábalos y Koldo no vean la luz hasta que Madrid vuelva a soñar con unos Juegos Olímpicos.

Aldama pactó con la Justicia en noviembre de 2024 y rompió el velo de impunidad que protegía a Moncloa. Sus declaraciones no solo reconstruyeron operaciones sospechosas con dinero público, sino una manera de entender la política como un mercado persa donde la corrupción sirve para comprar mayorías y repartir licitaciones.

Foto: trump-ladrillos-moscu-europa-escombros Opinión

Sánchez optó por negar la realidad, pero la UCO le ha enmendado la plana una y otra vez. La investigación ha demostrado que el presidente del Gobierno supo con antelación el episodio de Barajas de enero de 2020. ¿Qué Gobierno deja en manos de un empresario y de Koldo la preparación de un viaje oficial de esa envergadura?

En ese ecosistema degradado se movió Aldama como una gota en un tanque de tormentas. Y en ese mismo lodazal ha florecido la figura de José Luis Rodríguez Zapatero.

Aldama no era el problema. Era el mensajero. Y como ocurre siempre en política, el mensajero acaba revelando lo que otros querían mantener enterrado. Si todo lo que ha contado hasta ahora se ha ido cumpliendo, no hay ninguna razón para pensar que Venezuela —ni Zapatero— vayan a escapar a esa lógica.

El futuro es incierto. Para el chavismo, para Sánchez… y sobre todo para Zapatero, el expresidente que creyó que podía jugar a mediador global sin pagar ningún precio.

"Menuda inventada". Con los casos de corrupción saliéndoles por las orejas, Moncloa y sus satélites maniobraron desde el primer minuto para pintar a Víctor de Aldama como un fantasioso al que se le iba la cabeza, una especie de Anacleto, agente secreto, pero sin licencia para matar. Craso error.

José Luis Rodríguez Zapatero PSOE Aldama
El redactor recomienda