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Productividad e innovación: la importancia de observar para decidir
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Productividad e innovación: la importancia de observar para decidir

En los últimos años, el crecimiento de la productividad valenciana se apoya en palancas más sólidas y la Comunidad ha conseguido mejorar en ámbitos de innovación, preparación tecnológica y de negocios

Foto: Trabajadoras en una fábrica de juguetes de Alicante (Roberto Plaza / Europa Press)
Trabajadoras en una fábrica de juguetes de Alicante (Roberto Plaza / Europa Press)

Hablar del bajo nivel de productividad de la economía valenciana en su conjunto no sorprende a nadie. Sin embargo, los últimos datos publicados confirman que la Comunidad Valenciana se aproxima a la media europea desde 2020, algo de lo que no todo el mundo es consciente. Es cierto que entre 2014 y 2020 la economía valenciana había perdido competitividad relativa en comparación con la UE-27, al pasar de situarse 6 puntos por debajo en productividad por hora trabajada a 15 con la llegada de la pandemia. Sin embargo, desde entonces, la productividad valenciana ha mejorado, y se ha aproximado a la de Europa (10 puntos por debajo en 2024) y ha mantenido la distancia con la media española (7 puntos por detrás).

Nadie puede dudar de la mejoría de la competitividad regional valenciana en los últimos cuatro años, pero tampoco negar la importancia de mantener esta tendencia a lo largo del tiempo y no repetir errores que ya se dieron en el pasado. Entre 2004 y 2009 la productividad valenciana convergió con la europea, y se situó en este último año apenas 3 puntos por debajo de la media, su nivel más próximo al dato europeo. Sin embargo, basar el crecimiento económico solo en pilares poco sólidos y muy cíclicos (como lo fue el sector inmobiliario) tiene efectos positivos inmediatos, pero riesgos importantes en el medio y corto plazo, como ya pudimos experimentar.

La información disponible muestra que, en los últimos años, el crecimiento de la productividad valenciana se apoya en palancas más sólidas. Según el Regional Competitiveness Index de la Comisión Europea, la Comunidad Valenciana no solo ha mejorado su posición en el ranking (pasando del puesto 159 en 2019 al 137 en 2022 de las 234 regiones europeas analizadas), sino que además ha conseguido la mejora principalmente en los ámbitos de la innovación, la preparación tecnológica de la población y de los negocios, y en un capital humano disponible más formado en estudios superiores.

Además, recientemente la Comisión Europea catalogó a la Comunidad Valenciana como una región strong innovator (fuertemente innovadora), situándole en el segundo escalón de las regiones europeas en materia de innovación junto a grandes capitales europeas como Roma, Lisboa o Praga. Este indicador sintético sitúa al sistema de I+D+i valenciano en la posición 107 de las 247 regiones evaluadas por Bruselas, mejorando 16 puestos respecto a 2018. Desde entonces, el ecosistema valenciano ha pasado de estar 4 puntos por debajo de la media europea a situarse, por primera vez desde que se calcula este índice, por encima de la misma en el ranking de 2025.

Disponer de información estadística de forma continuada en el tiempo que permita observar la evolución de la competitividad de la Comunidad Valenciana, analizar los distintos pilares sobre los que se apoya dicho crecimiento y poder compararse con otros territorios es fundamental para evaluar si se va por el camino correcto o si se transita por un atajo que puede que conduzca a un callejón sin salida.

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En este sentido, el Observatorio LAB de I+D+i, tecnología y emprendimiento en la Comunidad Valenciana, liderado por la Fundación LAB Mediterráneo con el apoyo del Ivie, es un ejemplo de información regional muy valiosa. Con la misión de hacer más visible ante la sociedad el papel de empresas, científicos y emprendedores como agentes dinamizadores de la economía valenciana, se consideró oportuna la creación de este Observatorio que permite la monitorización de la I+D+i y la tecnología en la Comunidad y ayuda al diseño de acciones públicas y privadas para contribuir al cambio de modelo productivo, más basado en el conocimiento y la tecnología.

El Observatorio se compone de 50 indicadores distribuidos en cinco grandes pilares. En primer lugar, uno general en el que se mide el nivel de competitividad de la Comunidad Valenciana comparado con su entorno nacional y europeo; y otros cuatro en los que se analizan las palancas con las que se pretende impulsar y reorientar el crecimiento económico valenciano. Así, la investigación y desarrollo, los intangibles y la innovación empresarial, la tecnología y digitalización de la economía, y el emprendimiento y el capital humano serían el resto de pilares donde se agrupan los medidores.

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A finales de este mes de septiembre se publicará la segunda edición del informe anual del Observatorio LAB en el que, además de analizar el comportamiento de estos indicadores, se actualizan las recomendaciones del informe anterior y se introducen nuevas con el fin de crecer de forma sostenible con tres instrumentos simultáneos: la creación de empleo y la mejora de su calidad, la innovación empresarial y el avance de la productividad del trabajo y de la productividad total de los factores que permita una distribución justa del progreso.

La gran cantidad de información actualmente disponible, contenida y sintetizada en el Observatorio es esencial para que los agentes del sistema económico valenciano (empresarios, autónomos, gestores públicos, universidades, directores de centros formativos, investigadores, ciudadanía…) tomen las decisiones más adecuadas a sus objetivos e intereses. Con más y mejor estructurada información sobre la evolución de los indicadores se pueden diseñar las estrategias más adecuadas para anticipar los retos actuales y futuros de nuestra sociedad, entre ellos seguir recortando distancias en materia de productividad con nuestros socios europeos y ganando posiciones en los índices de competitividad. Sin saber primero dónde se está, resulta imposible conocer la dirección que se desea seguir.

*Javier Quesada es investigador del Ivie y presidente ejecutivo de la Fundación Valenciana Premios Rei Jaume I

*Juan Pérez es economista del Ivie

Hablar del bajo nivel de productividad de la economía valenciana en su conjunto no sorprende a nadie. Sin embargo, los últimos datos publicados confirman que la Comunidad Valenciana se aproxima a la media europea desde 2020, algo de lo que no todo el mundo es consciente. Es cierto que entre 2014 y 2020 la economía valenciana había perdido competitividad relativa en comparación con la UE-27, al pasar de situarse 6 puntos por debajo en productividad por hora trabajada a 15 con la llegada de la pandemia. Sin embargo, desde entonces, la productividad valenciana ha mejorado, y se ha aproximado a la de Europa (10 puntos por debajo en 2024) y ha mantenido la distancia con la media española (7 puntos por detrás).

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