Si Sánchez se enfrenta a 'España Suma' (PP+Cs)

El horizonte temporal es todo en política. Y en el corto plazo, un tándem nacional de derechas movilizaría a la izquierda, hasta si se repitiesen las elecciones

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

Arrojado como está el país al 'show' preelectoral de Sánchez e Iglesias, me comenta el exministro José Manuel García-Margallo que la derecha debería impulsar una “UCD del siglo XXI” si se repiten las elecciones generales. “Tendría que ser una coalición de Partido Popular y Ciudadanos con un programa netamente centrista y que esté lo más alejado de Vox posible. Como UCD, que dejó a su derecha a Alianza Popular”, barrunta Margallo. Es decir: una plataforma electoral al estilo de Navarra Suma pero ambicionando ya arrasar por toda España.

La idea parece seductora tras las investiduras regionales. Castilla y León demuestra que el tándem de PP y Cs goza de estabilidad cuando gobiernan en solitario, repartiéndose el poder sin reproches –a diferencia de la izquierda estatal. La cuna política de José María Aznar actúa así como laboratorio de pruebas del centroderecha otra vez en España. El dúo idílico sufre turbulencias, en cambio, en Madrid, Murcia, Andalucía... donde Vox es necesario, sin que ello altere la sintonía de populares y ciudadanos.

Cada vez es más complicado diferenciar el proyecto de Génova y los naranjas, desde que Albert Rivera ha renunciado a ser partido bisagra

Se manifiesta además desde hace días un llamativo proceso mimético de Cs hacia el PP. “Semejante disuelve a semejante”, diría Alfredo Pérez Rubalcaba. Cada vez es más complicado diferenciar el proyecto de Génova y los naranjas, desde que Albert Rivera ha renunciado a ser partido bisagra y pone todos sus esfuerzos al servicio de liderar el bloque, mientras transige ‘in crescendo’ con Vox, aún de forma remilgada.

La pregunta es si el artefacto ‘España Suma’ multiplicaría en el centroderecha.

El PP de Aznar triunfó porque fusionaba en una nueva marca toda sensibilidad a la derecha del PSOE. Pero en caso de coalición, planea el vaticinio de Íñigo Errejón sobre IU y Podemos: Las sopas de siglas no siempre suman. A veces restan. ¿Mantendría cierto votante de Vox la intención de regresar al PP, si en esa plataforma donde estuviera Cs? ¿Saltaría del lado del PSOE ese votante de Cs que bascula, o escogería una entente con el PP?

Los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera. (EFE)
Los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera. (EFE)

El horizonte temporal es todo en política. Y quizás los compartimentos estancos de hoy puedan diluirse en el 'impase' de una legislatura, entre socios cada vez más semejantes. “Ahora mismo sería difícil pensar en esos movimientos…” me dicen fuentes de la dirección nacional de Génova negando que tengan en mente ‘España Suma’ en el corto plazo. Pero añaden un contrapunto: “En cuatro años tendremos un PP más fuerte, un Cs que está perdiendo a muchas personalidades del partido. Como UPyD: si se te va la gente, quizás también el votante…”.

Y es que la pugna por el liderazgo del centroderecha es el elemento que más dificulta un eventual y completo artefacto electoral bifásico.

Sucede que Rivera es percibido como el ‘free-rider’ de la política española. Y sólo si el partido naranja se ve en horas bajas y abandona el espíritu de ‘joven promesa de la derecha’ verá incentivos para la colusión con los populares. No ha andado todo este camino para ser el segundón, tras haber oxigenado al PP por todo el mapa con los pactos locales.

Interesante en 'Navarra Suma' es que la derecha estatal sacó un gran resultado en un territorio con aspiraciones nacionalistas

Hasta ese escenario de necesidad, la idea quizás suene menos extraña en el Senado, donde Cs y Vox ya sacan pocos o ningunos escaños. O incluso, en algunas circunscripciones pequeñas o ámbitos regionales.

Interesante en ‘Navarra Suma’ es que la derecha estatal sacó un gran resultado en un territorio con aspiraciones nacionalistas. Cs fue la parte beneficiada, al no tener representación. Lo mismo le ocurriría al PP en una ‘Cataluña Suma’. Se demuestra que el centralismo de PP y Cs encuentra mejor salida bajo el paraguas de una marca regionalistas (UPN…) capaz de captar la idiosincrasia y particularidades del territorio. ¿Por qué, si no, la derecha nacional no rascó ni un escaño en Euskadi?

Lo más importante, a la postre, es que la unión de PP y Cs corregiría la división de voto y la penalización del sistema electoral. En varias circunscripciones el centroderecha sumó el 28-A más que el PSOE. La plataforma maximizaría la obtención de escaños, haría de voto útil para algún desencantado con Vox y arañaría en el centro.

Los populares, si bien, ambicionan algo más que una sopa de siglas. Casado ha virado de estrategia y se ha centrado en las últimas semanas, tanto, que recibe elogios hasta en Moncloa. “Lo está haciendo muy bien…” dicen fuentes gubernamentales. El líder del PP asume su papel de Estado, mientras Cs se niega a acudir a la ronda del presidente del Gobierno en funciones. La duda, en adelante, es qué estrategia preferirán sus votantes.

Porque el horizonte temporal es todo en política. Y en el corto plazo, un tándem nacional de derechas movilizaría a la izquierda, hasta si se repitiesen las elecciones. La duda es si la suma de PP y CS sería efectiva, el electorado vería la fusión creíble como opción de centro, o necesaria sin situación de emergencia nacional.

Aunque solo sabremos de su verdadera alquimia, si Sánchez se enfrentase algún día al producto de política-ficción del verano que es ‘Suma España’.

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