El 'cayetanismo' se les atraganta a Vox y Arrimadas

El nuevo PP flojea de base —con dificultosa regeneración y pocos escaños— pero cuenta con el afán de 'auctoritas' de la "indómita" Álvarez de Toledo

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo en el Pleno del Congreso del pasado jueves. (EFE)
Cayetana Álvarez de Toledo en el Pleno del Congreso del pasado jueves. (EFE)

Me confesaba bien ufano alguien del Partido Popular este jueves, tras el combate plenario, que escuchó en el pasillo del Congreso a una notable espada de Ciudadanos elogiar a Cayetana Álvarez de Toledo. "Le soltaba mil piropos. ¡Es que CAT es mucha CAT!" fardaba mi interlocutor. Pues Cayetana es 'derecha pura', no cabe duda, y por eso el 'cayetanismo' pone en guardia a Santiago Abascal. Pero también es 'derecha ilustrada', embistiendo al estilo de 'coletillas' de los naranjas.

Y es que el nuevo PP flojea de base —con dificultosa regeneración y pocos escaños—, pero cuenta con el afán de 'auctoritas' de la indómita portavoz —es decir, voluntad de poder ideologizante. Eso, pese a que la fragmentación de la derecha impida desbancar a Pedro Sánchez. En Moncloa lo saben, de paseíllo preelectoral por los agentes sociales: "La derecha solo tendría opciones con una candidatura única. Pero no tienen arquitectos para esa catedral", descartan.

Ahora bien. Debería cuestionarse Pablo Casado si le conviene presionar a Rivera para España Suma en el corto plazo —quizás hasta dando oxígeno a sus adversarios en la derecha— o esperar cuatro años. Que en política, como en la vida, las prisas no son buenas: Vox va a la baja y hay alta volatilidad en el voto de Cs.

Pues que el problema de Génova hasta hace dos días era ese riesgo de pérdida de personalidad, de identificación de la marca, tan acusado. Si los conservadores iban a Vox y los liberal-regeneradores a Ciudadanos, ¿Qué eran los populares? "Es llamativo que el PP de las esencias, el más purista, lo primero que haga sea promover la disolución de la marca", me criticaba un antiguo colaborador de Rajoy, sobre el artefacto-coalición de las tres derechas.

Pero algo destacó del pleno pasado, donde el PP evidenció que aún tiene un recorrido, en oposición a sus rivales.

Subió Abascal, a confrontar con las ONG, las mafias… Un discurso que solo le da 24 escaños. Y de "superioridad moral" tachó —irritado— el discurso "cayetanista". Esto es, una de las obsesiones de Álvarez de Toledo: diferenciar entre ciudadanía y nacionalismo, entre control de la migración y "supremacía". Entre ser de derecha 'aznarista' o ser del extremo.

La bancada 'popular' aplaude a la portavoz Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)
La bancada 'popular' aplaude a la portavoz Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)

Subió Arrimadas, arrastrando las contradicciones de la formación naranja. Apeló a la "solidaridad y empatía", a pocos escaños de Marcos de Quinto y sus tuits, a cuenta del Open Arms. Disonancias cognitivas, como "regeneración" en Madrid, con los fichajes de Díaz Ayuso. Como lo de "frenar al independentismo" estando Valls mediante. Y en el arte de la coletilla hurgó Cayetana, recordando "que el señor Rivera tiene el 'copyright' de la 'banda". Es decir, más política, menos marketing.

Pasa, sin embargo, que CAT se representa más a sí misma que al PP de todas las Españas. Por eso hubo resistencias a su portavocía. Aunque la rebaja de agresividad esta vez le granjeó el aprobado. Y es que lo del "sí, sí, sí…" resulta a más de un diputado chirriante. Como lo de llevar a iniciativa parlamentaria un bulo sobre seguridad en Barcelona –con posterior corrección–. Tampoco está la única diputada por Barcelona para aconsejar a Feijóo, con sus supermayorías en Galicia.

De hecho, la duda es si la epistemología de la intelectual Cayetana enganchará al centro, conectará con el amplio electorado. Como lo de que "Sánchez y Salvini son las dos caras de la misma moneda". Luego están las familias que no llegan a final de mes, o los nacionalismos periféricos que no tienen una concepción patriótica de España. Quienes esperan de sus representantes resultados en convivencia y trabajo.

La evidencia y el contexto tampoco acompañan: Aguirre y Cifuentes podrían ser imputadas. El PP de Madrid, referente de gestión según los populares

Aunque la evidencia y el contexto tampoco acompañan: Aguirre y Cifuentes podrían ser imputadas por la Púnica este mismo lunes. El PP de Madrid, ese referente de gestión según los populares.

Pero una reflexión sí deja la portavoz popular: baste una sola mujer para que el principal grupo de la derecha —ese que huye de asistir al 8-M y repudia todo lo que suena a lucha feminista— cierre filas entorno a ella. Otra cosa es el reparto de poder paritario: en eso, el PP de Rajoy parecía más avanzado.

Y es como en la mitología griega, donde la presencia del personaje femenino preconiza la construcción de un nuevo orden socio-político, el 'cayetanismo' fue un aviso. Que igual lo que necesita el PP, de momento, no es 'España Suma', sino más diferenciación de la marca a las puertas de un 10-N que puede reoxigenarles. Donde, además, la próxima batalla sea, con gran probabilidad, disputarse el voto de Vox que quiere volver a 'casa'.

Con V de voto
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