El 'nacionalismo' de Errejón y la 'izquierda improductiva'

En Moncloa lo ven como el mal necesario para debilitar a Podemos a largo plazo y sumar post 10-N. Su función, creen, es el contexto concreto y después diluirse

Foto: Íñigo Errejón presenta Más País. (Reuters)
Íñigo Errejón presenta Más País. (Reuters)

En Moncloa sonó cual música celestial el mitin de Íñigo Errejón este miércoles, por la comparativa de no bloquear nunca más a un gobierno progresista. "Lo que quiere es fastidiar a Iglesias", se jactaban en el Gobierno —que en eso, Más País y el PSOE parecen ir los dos a una—. Sin embargo, el artefacto de Errejón nace con una ambición mayor a la de ser muleta del PSOE y esponja del malestar ante las elecciones del 10-N. Ese solo es el caldo de cultivo de una plataforma que apunta maneras —a largo plazo— como pulsión de la España regionalista, frente al gobierno del Estado.

Y en eso parece estar el líder de Más País estos días. No ha logrado atraerse para su plataforma a Ada Colau (Comuns) —más cercanos a Pablo Iglesias—; sí a Compromís, Equo y Podemos Murcia. También se unirá la Chunta Aragonesista aunque con menos éxito cursa Més en Baleares. Hasta Joan Coscubiela —referente de la izquierda alternativa catalana— tuvo que desmentir este viernes que le hubiesen ofrecido liderar ese espacio en Cataluña, pese al interés del errejonismo.

Ada Colau y Pablo Iglesias. (EFE)
Ada Colau y Pablo Iglesias. (EFE)

Y es que Errejón —con una tesis sobre la construcción del Estado plurinacional en Bolivia— cree en España como país de países. Eso explicaría —remilgos izquierdistas al margen— por qué no eligió el nombre Más España para su partido.

De ese modo, y pese a la percepción de que su tentativa buscaría —en esencia— la venganza contra Iglesias, el espacio del errejonismo apunta ya a un repliegue de la izquierda federalista y de hermandad entre pueblos al estilo de Carmena repartiendo magdalenas. De hecho, se abrirá una nueva coyuntura en nuestro país para ese escenario, en la fase posterior a la sentencia por el 1-O. "Se trata de reconstruir la convivencia y suplir el hastío" dicen fuentes cercanas a Errejón sobre cómo el 'procés' ha afectado a los lazos entre Cataluña y el resto de España.

En ese sentido, Más País pareciera la reacción a la pulsión centralizadora de la derecha, tras la crisis territorial. De un lado está Vox —con el afán de eliminar las autonomías—; del otro, Ciudadanos —con rechazo a los nacionalismos periféricos—; y el PP en el medio. Los nuevos partidos de derechas cuestionaron la concepción ruralista y diversa de España. Pero las fuerzas regionales —Partido de Cantabria, PNV, Coalición Canaria…— alzan ahora de nuevo la voz, haciendo valer sus intereses en el Estado, roto el monopolio del nacionalismo catalán.

El éxito errejonista, en realidad, es encontrar un discurso que le permita ir más allá de la suma de partidos territoriales

En segundo lugar, Más País encuentra un vector de crecimiento en el descrédito de la plurinacionalidad de Podemos. Pasa que la defensa del 'derecho a decidir' podemita perdió fuerza tras el referéndum ilegal en Cataluña. Y Podemos cada vez es más una formación al estilo Izquierda Unida. Por eso, no ha sabido retener credibilidad en el flanco de la 'nación de naciones'. Ejemplo fue que, con tal de entrar al Gobierno de Sánchez, Iglesias no pondría líneas a un 155 o a evitar ministros de las confluencias, para perjuicio de los Comuns.

Tercero, El Confidencial publicaba este viernes que la metropolización de Madrid empezaba a vaciar también las provincias ricas de España. Es decir, que ya no solo sería la España vaciada —que benefició a Ciudadanos el pasado 28-A— la que se erigiría en oposición al 'dumping' de la capital del Estado. Si bien, ese vector no es nuevo, en la última conferencia de presidentes autonómicos sacó a relucir el malestar de varias comunidades. Pero los agravios entre regiones serán todavía más habituales cuando se negocie el nuevo modelo de financiación.

Albert Rivera. (EFE)
Albert Rivera. (EFE)

De ese modo, el éxito de la candidatura de Errejón a largo plazo, dependerá no solo de lograr arrebatarle las confluencias a Pablo Iglesias, para completar su plataforma. De momento, la mayoría sigue con el líder podemita, aunque Adelante Andalucía avisa de que quiere grupo propio; también, para reivindicar el rasgo andaluz.

El éxito errejonista, en realidad, será urdir un discurso federalista que le permita ir más allá de la suma de partidos territoriales, aglutinando tan diferentes sensibilidades en pro de un objetivo, y diferenciándose del PSOE. "Lo primero el país, primero España", fue —tal vez— el grito fraterno de aviso sobre el trasfondo populista que busca tejer Más País, con el temible horizonte de una nueva recesión económica y los agravios del Estado frente a las comunidades autónomas.

Pero sus rivales no le auguran demasiado éxito. En Moncloa, parte perjudicada por su llegada al tablero, lo ven como el mal necesario para debilitar a Podemos a largo plazo y sumar post 10-N. A eso le llaman algunos socialistas la "izquierda improductiva": la nueva izquierda que viene a suplir a la nueva izquierda anterior, pero que más allá de robarles votos, no será un rival temible. Su función, creen, es el contexto concreto y después diluirse. Aunque Errejón no ha arriesgado —quizás— su último cartucho político en algo tan efímero.

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