Si Arrimadas derrota a Igea (y entrega Ciudadanos al PP)

Si Inés Arrimadas derrotase a Francisco Igea en las primarias de Ciudadanos, será la primera vez en nuestro país que una candidata continuista alcanzase el liderazgo

Foto: Inés Arrimadas y Francisco Igea. (EFE)
Inés Arrimadas y Francisco Igea. (EFE)
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Si Inés Arrimadas derrotase a Francisco Igea en las primarias de Ciudadanos, sería la primera vez en nuestro país que una candidata continuista alcanzase el liderazgo, en estos tiempos de revueltas de la militancia contra las élites y los aparatos de los partidos. Lo saben bien Susana Díaz o Soraya Sáenz de Santamaría. Y por ese motivo, si Arrimadas lograse imponerse a Igea, lo más probable es que Cs persista en los errores que llevaron a la formación naranja a los 10 diputados, sin ponerle freno a la desintegración de la marca.

Y es que el camino emprendido por Arrimadas estas semanas pareciera consistir en entregar la formación al Partido Popular poco a poco, para, a cambio, granjearse una cuota de poder —ante las dificultades de desandar la etapa Rivera—. Pasa que para Pablo Casado, la coalición del País Vasco solo supone el campo de prueba en sus ansias de reunificación del centroderecha. Por eso, sacrificó a Alfonso Alonso en brazos del tándem PP y Cs. Pago pequeño, si le sirviese luego para hacer el 'España Suma' a escala nacional para los comicios de 2023.

Sin embargo, la coalición vasca supone el ejemplo envenenado de lo difícil para Cs de regresar al "centro liberal progresista" que vende ya Arrimadas para superar la etapa Rivera. De qué sirve votar en el Congreso con el PSOE la ley de eutanasia, o la eliminación del veto del Senado a la senda de estabilidad, si luego Vox ondea el pin parental donde lo necesitan PP y Cs. Cómo erigirse en defensa de la moderación, si Carlos Iturgaiz, el candidato de la lista conjunta en Euskadi, no esconde sus simpatías con Santiago Abascal.

Por eso, Cs seguirá preso de sus los pecados originales que lo alejaron del centro, mientras dependa —junto al PP— del partido de Abascal en varias autonomías y municipios. De un lado, la portavoz naranja ya no habla de vetar al PSOE, si no de forjar la "alianza constitucionalista" junto al PP en el Congreso. Del otro, la candidata dice querer huir del populismo, en alusión a Podemos, e incluso a Vox. Sin embargo, esos apoyos en Murcia o en Andalucía son la principal gota malaya para la credibilidad ideológica centrista de los naranjas.

De ese modo, lo que se decidirá en las primarias de Cs es si este debe seguir anclado, disuelto en el PP (Arrimadas); o hacer una apuesta arriesgada por la propia autonomía de la formación (Igea). En el primer caso, la oferta de opa por parte de Casado seguirá siendo una tentadora realidad. También la cercanía con Vox. En el segundo, si Igea se impone, quizás Cs se acerque más al PSOE. Aunque la autonomía que este candidato propone tampoco garantiza que el partido se salve de una desaparición electoral en unos años.

Sin embargo, el modelo de partido no es asunto menor, en lo que a la supervivencia de Cs se refiere. A Arrimadas se la acusa de mantener el incontestable hiperliderazgo de Rivera, bajo una dirección única nacional. Igea se postula del lado del partido con baronías, asumido también que otro de los errores electorales de Cs fue subestimar la fuerza de la España autonómica. Es decir, mantener el poder centralizado, en vez de descentralizar las decisiones y profundizar la capilarización del partido en el territorio.

Francisco Igea, candidato a liderar Cs. (EFE)
Francisco Igea, candidato a liderar Cs. (EFE)

De hecho, Arrimadas corre el riesgo de perpetuar la comprensión centralista de España que abunda en Cs, manteniendo Cataluña como principal baza política. En esencia, porque su carrera política fue lanzada desde el Parlament, y con ese prisma se ha vetado este tiempo al PSOE 'sanchista'. En cambio, Igea encarna otra óptica, desde el momento en que hubiese preferido pactar con los socialistas en Castilla y León, en vez de con el PP en aras de no sacrificar la bandera de la regeneración política.

Pasa que el escándalo sobre el miembro de la Junta Electoral Central (JEC), que cobraba un sueldo como asesor de Cs, llega en un momento complejo para los naranjas. Llueve sobre mojado, sobre la pérdida de las esencias de Cs. Asimismo, Inés Arrimadas deberá aclarar si conocía el caso, que se produjo en tiempos de Rivera. Y es que ser la candidata del continuismo puede pesar como una losa en su expediente ante la militancia, y en las posibilidades de sobrevivir sin un flotador como el del PP.

De momento, los escenarios están abiertos, tras la ajustada votación en Galicia, donde por poco la candidata de Arrimadas derrotó a la de Igea.

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