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Ayuso-Egea, puñetazo en la mesa por la remontada
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Estefania Molina

Con V de voto

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Ayuso-Egea, puñetazo en la mesa por la remontada

El tándem Ayuso-Egea podría ser el principio de la remontada: encumbramiento del PP, freno a Vox en la batalla a la derecha y salvación política de Pablo Casado

Foto: Isabel Díaz Ayuso y Teodoro García Egea. (EFE)
Isabel Díaz Ayuso y Teodoro García Egea. (EFE)
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El Partido Popular demostró esta semana que seguía vivo y que la refundación del centroderecha no se hará de forma amable sino por la vía de los hechos consumados y a través del hundimiento político de Ciudadanos como marca, navajazos mediante. Porque a lo que asiste España en estos momentos es a la sinfonía de un PP herido que ha decidido jugárselo todo y salir de su letargo defensivo. Primero intentado parar el batacazo en Murcia por la vía de los despachos. Segundo, con la convocatoria de unas elecciones en Madrid que podrían ser el principio de una remontada en brazos de Vox, pese a arrojar un país más polarizado, o bien complicar la situación de los populares.

Eso es así porque los comicios de Isabel Díaz Ayuso –aún a la espera de ratificación judicial– podrían provocar el encumbramiento de un nuevo tándem PP-Vox, en el feudo por antonomasia del centroderecha. Es decir, si los populares arrasan, y la formación naranja se hunde quedando fuera de la asamblea, tal como muestra la encuesta de El Confidencial de este viernes. Ello podría provocar la consolidación de un nuevo contrapoder a la derecha que hiciera frente al Gobierno de PSOE-Unidas Podemos en la Moncloa. Asimismo, la estocada definitiva a Cs tendría su réplica por otros puntos de la geografía –Andalucía, Castilla y León, Murcia...– cuando hubiera elecciones autonómicas, augurando el peor escenario a futuro para Inés Arrimadas.

En consecuencia, quedaría una España que visibilizaría con todo su esplendor la polarización izquierda-derecha que lleva tiempo implantada, con la desaparición del presunto “centro”. Pese a ello, si a Ayuso le saliera bien la carambola, los populares lograrían tal vez frenar la batalla a la derecha dejando a Vox como subalterno. Eso lanzaría un mensaje por toda España sobre quién es el líder entre ambos. Aunque, como contrapartida, el PP podría dar entrada por vez primera al partido de Santiago Abascal en su Ejecutivo, si fuera necesario.

De ese modo, el PP ha encontrado esta semana la ventana de oportunidad que necesitaba para salir del marasmo tras el último fracaso en Cataluña el pasado 14-F, cuando fue superado por Vox. El centroderecha se hundió, y en vez de barajar la necesidad de cooperación futura se instaló el sálvese quien pueda entre PP-Cs. Tanto es así que Ciudadanos y la Moncloa confabularon para seguir secando el poder territorial de Génova 13. A Pedro Sánchez le conviene que el partido de Pablo Casado esté absolutamente debilitado para que no haya alternativa al PSOE. Inés Arrimadas, a su vez, hace aspavientos de desesperación para no desaparecer definitivamente del mapa político.

Sin embargo, el plan de Arrimadas de tumbar al PP en Murcia presentó varias fisuras desde el primer momento. Solo sin entender que la política está hecha de condiciones humanas podría parecer buena idea que a la vicepresidenta de Cs (Isabel Franco, uno de los tres votos fieles al PP) le gustara que Ana Martínez, también de Ciudadanos, fuera la presidenta. Ello demuestra una débil gestión del capital humano en Cs, que tampoco es anecdótica. La ganadora de las primarias en Cataluña, Lorena Roldán, se pasó al PP después de que Arrimadas colocara a Carlos Carrizosa como cabeza de la lista catalana.

Así las cosas, los navajazos murcianos han puesto de manifiesto los instintos más atávicos de la clase política española. En primer lugar, la sombra del transfuguismo a cambio de carreras políticas, ya que Francisco Álvarez y Valle Miguélez –los otros dos diputados de Cs fieles a López Miras– entrarán en el Gobierno de Murcia como consejeros. La otra forma de entender la jugada es que Arrimadas hubiera alterado desde Madrid la inercia de su facción, dado que 3 de 6 suponen la mitad del grupo parlamentario. Es decir, una contestación de su poder y el escaso control o conocimiento de su feudo, generando confusión en otras regiones del partido.

Foto: Sondeo elaborado por Metroscopia.

Pero en realidad Ciudadanos no se juega tanto en esta operación como pareciera. El declive del partido venía de mucho antes y hace tiempo que España camina inexorablemente hacia la consolidación de dos bloques. Pese a ello, Cs salió en busca de 3 diputados de Vox expulsados del grupo para ganar la moción de censura, lo que podría provocar otro giro de los acontecimientos. Es decir, todo por poder hablarle al PP de tú a tú, poniendo numerosas trabas a la inevitable refundación del centroderecha, que se acabará haciendo por la vía de los votos o por la vía de los cargos orgánicos que podrían ir dejando tirada a Arrimadas en adelante.

Así las cosas, el ganador laureado del segundo 'round' de este repóquer es por ahora el secretario general del PP, Teodoro García-Egea, figura contestada en los últimos días por no haber parado el golpe murciano antes y que recupera su trono legitimando su poder como número dos nacional.

Pese a ello, no es la primera vez que García-Egea demuestra su poderío ante Cs. Es decir, la diferencia entre un partido que ha gobernado durante décadas y el amauterismo político naranja. Ya en 2019, Albert Rivera le puso muy fácil al PP el reparto del mapa autonómico al negar el apoyo del PSOE. De ese modo, el secretario general popular supo que tenía el poder de negociación y acabó llevando el poder territorial de las principales plazas, relegando a Cs a segundón o, a lo sumo, a alcalde de ciudades medianas.

El tándem Ayuso-Egea podría ser el principio de la remontada: encumbramiento del PP

A la postre, la aún Génova 13 puede extraer ya lecciones clave de este episodio. Primero, que Sánchez está al acecho para sacar tajada de la debilidad de la crisis del centroderecha, porque en ausencia de alternativa el PSOE gobernará 'sine die'. Segundo, en política el arrojo es lo único que queda cuando todo parece perdido. A veces es la única salida. Tercero, una carambola del destino puede hundirte o encumbrarte –como Sánchez con la moción de censura en 2018. Cuarto, Ciudadanos no piensa rendirse sin dar la batalla. Quinto, aquellos cuadros que quieran seguir en política siempre preferirán al líder de la oposición en España que a un partido de 10 escaños.

Sexto, el tándem Ayuso-Egea podría ser el principio de la remontada: encumbramiento del PP, freno a Vox en la batalla a la derecha y salvación política de Pablo Casado. O no. El desenlace, probablemente, el 4 de mayo.

El Partido Popular demostró esta semana que seguía vivo y que la refundación del centroderecha no se hará de forma amable sino por la vía de los hechos consumados y a través del hundimiento político de Ciudadanos como marca, navajazos mediante. Porque a lo que asiste España en estos momentos es a la sinfonía de un PP herido que ha decidido jugárselo todo y salir de su letargo defensivo. Primero intentado parar el batacazo en Murcia por la vía de los despachos. Segundo, con la convocatoria de unas elecciones en Madrid que podrían ser el principio de una remontada en brazos de Vox, pese a arrojar un país más polarizado, o bien complicar la situación de los populares.

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