¿Es un vodevil la política catalana?

El pasado 9 de noviembre por la noche, mientras Artur Mas explicaba a la prensa –catalana, española y mundial– que había sido una gran jornada, que

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el líder de ERC, Oriol Junqueras. (Reuters)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el líder de ERC, Oriol Junqueras. (Reuters)

El pasado 9 de noviembre por la noche, mientras Artur Mas explicaba a la prensa –catalana, española y mundial– que había sido una gran jornada, que Cataluña se había gustado a sí misma (el expresident Pujol dijo que Cataluña no se había gustado cuando el proceso del Estatut del 2006) y que se había ganado el derecho a un auténtico referéndum, la política catalana parecía un poema épico al estilo del viaje de Ulises a Ítaca, al que tanto recurre el independentismo.

Pero Cataluña también es –Verdi mediante– “mobile”. Ahora, un mes después del 9-N, la política catalana parece un vodevil, todo lo más una tragicomedia. Empecemos por lo más ingenuo. El conseller Felip Puig, en otro tiempo el más aguerrido nacionalista de CDC (ahora parece un ‘michelín’ de Arzalluz al lado de los ‘jóvenes’ que rodean a Artur Mas) ha olvidado por un día que su misión es recuperar Cataluña para la industria y ha saltado a la palestra para proclamar –alto y fuerte– que va a abrir un expediente sancionador a la firma Desigual (sí, la pequeña Zara catalana con capital no catalán) por haber abierto sus tiendas el pasado domingo 14.

El conseller ha declarado –solemne– que Desigual no podría haber abierto “ni de acuerdo con la ley española”. En realidad, todo se reduce a que según el pacto del alcalde Trias con algunas asociaciones de comerciantes ya se habían consumido los domingos disponibles y diciembre se ha quedado con dos domingos cerrados en Barcelona (no en otras ciudades catalanas).

Algo que era fácil de solucionar si se cree que el número de festivos ‘abribles’ no es comparable a las tablas de la ley. Pero ha provocado que el conseller haga de don Quijote del modelo comercial catalán. Es algo que CDC –con votos en el pequeño comercio– hace desde tiempo inmemorial pero cuyo resultado es que las familias catalanas hayan desaparecido de los antiguos ultramarinos, que han sido sustituidos por una exuberancia de comercios ‘paquis’ abiertos las 24 horas.

Más grave –estamos ya en la tragicomedia– es que la Generalitat haya tenido que dar marcha atrás en la privatización más importante de su historia, la de Aigües del TerLlobregat (ATLL), la red de alta del agua. La privatización era forzosa porque había que cuadrar las cuentas (algo) y el conseller Mas-Collell estaba lógicamente interesado en llevarla a cabo antes del 31 de diciembre del 2011 para poder apuntar 1.000 millones.

Pero el Ejecutivo catalán estaba dividido entre los partidarios de dar la concesión a Agbar (la antigua Aguas de Barcelona que domina la red de baja) y los que querían un nuevo concursante que elevara el precio (al final fue Acciona en compañía de unos bancos brasileños).

El fracaso de la privatización de Aiguas del Ter-Llobregat (ATLL) y los ocho de los nueve miembros de la familia Pujol imputados en los juzgados indican que la política catalana dista mucho de ser un modelo de futuro. En esto se parece demasiado a la tan criticada política española

La lucha interna fue férrea entre los dos bandos y oficialmente ganaron los partidarios de Acciona, que era la que ofrecía más dinero. Pero los contrarios no se dieron por vencidos y un organismo administrativo de la Generalitat (con poder para ello) anuló la concesión a Acciona pocos días después tras un recurso de Agbar. Al parecer, la oferta de la primera incumplía unos plazos de inversiones.

Pero la Generalitat no se inmutó, entregó ATLL a Acciona y recurrió la decisión de su órgano administrativo (entonces unipersonal y ocupado por Federico Gallo, el hijo del famoso locutor del franquismo) ante los tribunales. Cosechó varias sentencias contrarias hasta que hace unos días el Tribunal Supremo dictaminó que la oferta de Acciona no cumplía las condiciones requeridas en el concurso. Ahora el conseller Santi Vila –que no es ya el que fue el principal impulsor de la concesión a Acciona– ha reconocido que tienen que acatar la sentencia, pero dice querer hacer un nuevo concurso cuando la sentencia del Supremo parece indicar que ATLL debe ser entregada a Agbar. Y tampoco aclara qué pasará mientras se resuelve el nuevo concurso. Al parecer, se teme la acción ante los tribunales de Acciona, que podría tener derecho a una fuerte indemnización.

Sería más cómico que trágico si no se tratara de la privatización más ‘jugosa’ de las realizadas por la Generalitat, si no fuera porque fue una de las decisiones de más calado del equipo que Artur Mas presentó entonces como el “Govern dels millors” (el Gobierno de los mejores), que quería emular a aquel “the best and the brightest” de los presidentes Kennedy y Johnson… y si no fuera porque el president Mas se reveló incapaz de poner orden y arbitrar entre los partidarios de dos grupos empresariales con mucha influencia. Y se podría poner mucha más sal.

Lo relevante es que “el Govern dels millors” se ha estrellado estrepitosamente en la privatización más relevante. Admitamos que le puede pasar a todo el mundo. Acciona tiene tentáculos y amigos. Y Agbar no le queda a la zaga. La carne es débil y el afán de mangoneo, elevado. Pero un Gobierno que peca de no saber resolver una encarnizada lucha de intereses no puede ir pregonando que una Cataluña gobernada por ellos –sin el freno que supone la dependencia de España– sería el mejor de los mundos.

Hombre, lo de la ATLL no es Bankia, pero inhabilita para decir que Cataluña y España son dos mundos absolutamente diferentes. En realidad los vicios de la Administración Pública son bastante similares.

Lo demuestra la llegada de la tragedia. Una juez de Barcelona acaba de citar a declarar como imputados el 27 de enero –les quiere dejar pasar tranquilos las Navidades de la recuperación de Rajoy– a Jordi Pujol, a su mujer, Marta Ferrusola, y a cuatro hijos. La familia Pujol se compone de nueve miembros (el matrimonio y siete hijos), y ocho ya están imputados entre la Audiencia Nacional y el juzgado de Barcelona.

Que la familia del Padre de la Patria, la autoridad fáctica, política y moral de Cataluña durante muchos años, esté imputada en los juzgados para explicar el origen de una fortuna desconocida, sospechosa y oculta al fisco… Y es más grave que algunos defensores –haciendo alarde de ‘realismo’– digan que Pujol sólo paga haber cruzado el Rubicón independentista.

Mas y Junqueras se han lanzado a un casi transparente chantaje mutuo sobre las condiciones en las que se deben afrontar unas elecciones anticipadas catalanas que ambos aspiran a que sean un paso decisivo hacia la independencia. ¿Lista unitaria bajo mandato de Mas o listas separadas con liderazgos concurrentes?

Si quieren un poco más de pimienta, la antigua novia de Jordi Pujol Ferrusola –algo así como la ‘garganta profunda’ de este peculiar Watergate catalán– ha retirado la demanda contra Método 3, la agencia de detectives que grabó una conversación en un restaurante con una dirigente del PP catalán –según leo en los periódicos– porque sospecha que fue esa dirigente la que ordenó grabarla.

La familia presidencial, los hijos, una exnovia de armas tomar y una dirigente catalana del PP. Toda una historia. Y ahora CDC ataca con fuerza a Alicia Sánchez-Camacho olvidando que fue la garante de la estabilidad del Gobierno Mas en su primera legislatura, cuando la urgencia era abolir el impuesto de sucesiones y no la independencia. Parece el siglo pasado, pero era anteayer.

Vamos del vodevil a la tragedia pasando, y volviendo, por la tragicomedia.

¿Y la épica del 9-N? Pues ahí sigue... pero algo tocada. Ahora estamos en un pugilato entre dos jugadores de apuestas que se hacen un chantaje mutuo casi transparente. El president Mas dice que quiere convocar elecciones anticipadas para que Cataluña sea independiente en 18 meses, pero que no las convocará si Oriol Junqueras, el líder de ERC, no se une a una candidatura independentista única y pone a ERC de vacaciones 18 meses, el tiempo de manos libres que él necesita para coronar el sueño histórico de los catalanes.

Artur Mas adorna su propuesta con múltiples consideraciones –bien expuestas porque es un político aplicado que además sabe afrontar con éxito las ruedas de prensa– pero el beef está aquí: Junqueras, o fusionas ERC en una lista encabezada por mí (y mangoneada por mí) o no hay elecciones anticipadas y Cataluña no será independiente por culpa tuya.

Pero Junqueras le ha cogido el guante y le dice: Mas, no presento una enmienda a la totalidad a los Presupuestos para que no hagas el ridículo ante el mundo, pero si no convocas elecciones (no de lista unitaria como quieres sino con listas separadas pero con un punto programático común en la independencia) votaré contra los Presupuestos el próximo 19 de enero y te quedarás sin Presupuestos. No tendrás otro remedio que convocarlas o exponerte a gobernar en minoría el resto de legislatura, y Cataluña no será independiente por culpa tuya y la de tu partido… el de Pujol.

Y lanzado este doble chantaje parece que los dos líderes independentistas se disponen a pasar en paz las Navidades de la recuperación de Rajoy. Después de Reyes será el crujir…

Escrita esta crónica temo que el lector pueda creer que considero deplorable la política catalana. No es exacto. Sólo lo creo en la misma medida que respecto a la política española. ¿Se acuerdan de mayo del 2010? Zapatero tenía que tomar medidas de emergencia para que España no fuera rescatada. Y el PP le negó el apoyo. Lo dice una diputada canaria, que un ministro actual le dijo: “No te preocupe que España quiebre, que venimos nosotros y lo arreglaremos”. ¿Saben quién evitó el desastre absteniéndose por sensatez para que Zapatero no perdiera la votación? Pues Artur Mas y Duran i Lleida, quizás aconsejados por el Ibex, que son muchos puestos de trabajo.

Y ahora cuando Rajoy ha hecho la segunda reforma laboral –Zapatero pegó el tajo al gasto en inversión pública y salario de los funcionarios pero sólo escribió el prólogo y medio primer capítulo de la reforma laboral– el PSOE proclama que aquel ajuste del 2010 y la reforma de la Constitución del verano del 2011 fue un error del que conviene pedir perdón y hacer marcha atrás. ¡Vaya por Dios!

Y en asuntos venales… Bueno, la familia Pujol va a dar mucho juego pero el lío Rajoy-Bárcenas-Cospedal-Valencia, la Gürtel, el juez Ruz y la expulsión del juez Garzón…Y no quiero hablar de Andalucía porque sólo con que la peculiar juez Alaya tenga un 10% de fundamento en las sospechas que expande con tiento, discreción y en las fechas señaladas…   

Confidencias Catalanas

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