El no de Barcelona a la independencia

La suma de CiU y ERC se queda sólo en el 32,8% según la encuesta de ‘El Periodico’

Foto: El alcalde y candidato de CiU, Xavier Trias, a acompañado del secretario general de CiU, del presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El alcalde y candidato de CiU, Xavier Trias, a acompañado del secretario general de CiU, del presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Las elecciones municipales tienen una dinámica propia y se vota –la mayoría de las veces– en clave de ciudad. Parece que esto es lo que va a ocurrir en Cataluña porque las encuestas que está publicando El Periódico de Catalunya sobre las cuatro capitales catalanas (falta por conocer la de Tarragona) indican que los alcaldes actuales van a ser reelegidos. Y que la principal razón es que los ciudadanos creen que –pese a la crisis– sus ciudades han mejorado.

Cierto que en Barcelona Xavier Trias (CiU) va a perder concejales y que la encuesta del CIS da a Ada Colau, la candidata de una amplia plataforma de izquierdas apoyada por ICV y Podemos, la victoria. Pero la creencia general –y lo que dice la encuesta de El Periodico– es que la lista Trias será la más votada, aunque luego la formación de una mayoría de gobierno pueda resultar extremadamente complicada.

En Girona Carles Puigdemont (CiU) puede incluso ganar un concejal y en Lleida, el alcalde y presidente del PSC, Àngel Ros, perderá su actual mayoría absoluta pero será reelegido con comodidad. Y parece que algo similar pasará en Tarragona con el alcalde socialista Josep Fèlix Ballesteros. Así pues, el escenario de las capitales catalanas será continuista pese al aumento de los votos para las candidaturas de protesta social, como Colau y las CUP, o a las más reticentes al nacionalismo (Ciutadans entrará en los ayuntamientos de las cuatro capitales, en las que hasta ahora estaba ausente).

La suma del voto independentistas se queda en 37,85%, lejos de “la mayoría excepcional” que pedía Artur Mas

Pese a la oleada independentista de los últimos años y el crecimiento de las candidaturas de protesta (Barcelona en Común, las CUP, Ciutadans e incluso ERC), el voto de las capitales catalanas va a ser de cierta continuidad. Y la llamada sociovergencia –la larga pugna por el poder entre convergentes y socialistas que no excluye colaboraciones puntuales– va a seguir siendo dominante, aunque con menos fuerza que hace cuatro años.

En este sentido es curioso que en Girona, donde los socialistas gobernaron desde 1979 hasta el 2011 –cuando fueron desbancados por Carles Puigdemont– y donde la mayoría de dirigentes conocidos (Joaquim Nadal, Marina Geli y Pia Bosch) se han separado del partido por poco soberanista, el PSC parece que va a continuar siendo la segunda agrupación. Aunque se queda con cuatro concejales frente a los siete actuales, el partido de Miquel Iceta –encabezado por Silvia Paneque– va a seguir siendo la segunda fuerza, por delante de ERC. Es relevante porque, como explica el conocido periodista Rafael Nadal –hermano del antiguo alcalde socialista (Joaquim Nadal) que abandonó el PSC–, Girona no es que sea independentista, es que ya vive como si Cataluña fuera independiente.

Claro que para sacar conclusiones sólidas habrá que esperar al 25-M porque la clara victoria de David Cameron en el Reino Unido –cuando todas las encuestas daban un parlamento casi ingobernable– aconseja la máxima prudencia. Las municipales son municipales, pero revelan también tendencias. En Cataluña, la primera es que CiU y el PSC siguen siendo más relevantes de lo que se podría pensar.

La segunda es que, al menos en las cuatro capitales, no hay el terremoto independentista que la ANC, CDC, Artur Mas y ERC han pronosticado en los últimos meses. Quizás la mayor novedad será el mayor número de concejales elegidos en listas de protesta social y la irrupción de Ciutadans (6 concejales en Barcelona, 3 en Lleida y 1 o 2 en la soberanista Girona), que sólo puede ser entendida como una reacción de fatiga frente “al procés”.

Las capitales catalanas repetirán alcalde: dos convergentes en Barcelona y Girona; y dos socialistas en Lleida y Tarragona

En el caso de Barcelona, el resultado va a poner de relieve una clara reticencia a la opción independentista. En efecto, los dos partidos (CiU y ERC) que avalan la llamada “hoja de ruta” a la independencia no van a obtener buenos resultados y van a quedarse lejos de la mayoría absoluta. CiU con un 22,6% baja 5,6 puntos y 3 o 4 concejales (se queda con 10 u 11 de un total de 41). Es un mal resultado pese a seguir siendo la lista más votada. 

Por su parte, ERC dobla su porcentaje, hasta el 10,2% y logra 4 o 5 concejales (ahora tiene 2), pero tampoco quedará contenta. Hace años su  candidato Jordi Portabella (ahora apartado por Junqueras) ya obtuvo ese número de regidores cuando gobernaba con el socialista Joan Clos. Y el cálculo de la dirección de ERC hace unos meses era que Alfred Bosch –actualmente diputado en Madrid– lograría ser la lista más votada (como en las elecciones europeas) y sería el primer alcalde independentista de la capital de Cataluña.

Sin embargo el dato más sustancial y revelador es que la suma de CiU y ERC alcanza sólo un 32,8% frente al 33,7% de hace cuatro años, lo que indica que el independentismo está estancado y a la baja pese al “procés”, el 9-N y las tres grandes manifestaciones del 11 de setiembre del 2012, 2013 y 2014. Y eso en el caso de que todos los votos de Trias se puedan contabilizar como independentistas, porque el actual alcalde, que pelea por apropiarse de todo el voto moderado frente a Ada Colau, ha repetido que no le interesan unas municipales en clave soberanista.

Es cierto que sumando las CUP (extrema izquierda independentista y asamblearia) que pasan del 1,9 al 5%, el independentismo sube hasta el 37,8% (el 34,7% en el 2011), pero tampoco alcanza la mayoría municipal y además es una imposible coalición de gobierno. Y el alza de las CUP en toda Cataluña indica que Artur Mas se equivocó con la apuesta independentista. Cuando un partido con ADN moderado, tradicionalmente centrista y de orden (la CiU que pactaba con Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar), escoge el camino de la protesta continua y cuestiona el Estado de derecho, no recoge los hipotéticos dividendos que vuelan hacia formaciones más radicales. Primero ERC, luego la CUP.

Las fuerzas que no suscriben la hoja de ruta hacia la independencia alcanzan el 58,1% en la encuesta de ‘El Periodico’, pero no pueden sumarse

Globalmente, todo el independentismo unido (con los electores de Unió y los moderados de Trias dentro) suma el 38,7% y el resto de partidos diversos que no  asumen la hoja de ruta alcanzan el 58,1%. Claro que no se pueden contraponer absolutamente estos dos porcentajes. Primero porque entre los que no suscriben la hoja de ruta (PPC a la baja, Ciutadans al alza, PSC a la baja y Barcelona en Comú al alza) el pacto es totalmente imposible ya que sus posiciones tanto sociales como respecto al encaje de Cataluña en España son muy diferentes. Van desde los “constitucionalistas estrictos” y refractarios al Estatut del 2006 del PP y Ciutadans, a los federalistas e impulsores de la Tercera Via del PSC, hasta el variado pelaje de Barcelona en Comú, en el que hay federalistas, confederalistas, gente que se apunta a la Tercera Via y partidarios del derecho a decidir.

Pero lo que nadie puede discutir es que, en unas elecciones municipales que el independentismo ha vendido como una previa de las plebiscitarias del 27-S, los barceloneses que se inclinarán por los partidos cercanos a la hoja de ruta de Artur Mas suman todo lo más (la CUP no ha suscrito la hoja de ruta) un relevante pero minoritario 37,8%. No es la mayoría “excepcional” que Artur Mas pidió para sí en las elecciones anticipadas del 2012 y que ahora es una condición indispensable –no forzosamente  suficiente– para exigir la independencia.

Pero el Gobierno de Madrid se equivocará si interpreta ese resultado como un éxito porque los barceloneses que votarán a favor de la política de Rajoy –un constitucionalismo estricto y contrario al Estatut del 2006– será un porcentaje muy respetable pero todavía más minoritario, el 24,6%. El resultado de Barcelona dará felices dolores de cabeza a Trias, pero debería obligar a reflexionar tanto a Artur Mas como a Mariano Rajoy. Están elegidos para resolver el problema, no para mantenerlo por los siglos de los siglos.

Confidencias Catalanas
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