¿Hacia dónde va Cataluña?

Las encuestas apuntan a un papel más relevante de ERC en el campo independentista y del PSC en el constitucionalista

Foto: Una bandera independentista catalana ondea frente a la sede de la Comisión Europea. (EFE)
Una bandera independentista catalana ondea frente a la sede de la Comisión Europea. (EFE)

Es difícil contestar a la pregunta. Pablo Casado y Albert Rivera —pesimistas, o que alimentan el catastrofismo para ganar votos en el resto de España— deben pensar que hacia el desastre. Por eso Casado no deja de repetir lo de la inmediata aplicación de un 155 más duro y más largo. Y el último invento es decir que si gobierna, pero no puede aplicar el 155 —porque el PSOE tenga más senadores o la mayoría absoluta en el Senado—, hará que los mandos de la Guardia Civil y la Policia Nacional tengan autoridad sobre los Mossos.

Por eso Rivera insiste también en el 155 y añade que los partidos independentistas quedarían de hecho reducidos a poca cosa (aunque no ilegalizados) si a la Ley Electoral se le añadiera una cláusula exigiendo para tener escaños un 3% del voto en toda España (no de las circunscripciones donde se presentan). Parece no preocuparle lo que pasaría en las elecciones autonómicas. Rivera, el gran admirador de Adolfo Suárez y de la transición, querría acabar así con el sentido de una Ley Electoral cuyos principios son incluso anteriores a la Constitución y que fue pactada por Adolfo Suárez con los partidos de izquierdas para las elecciones de 1977.

Por su parte, el PSOE no trata de Cataluña en su programa, quizá por aquel principio de que el hombre solo se preocupa de los asuntos que puede resolver, pero insiste en la política de diálogo y desinflamación. Espera así que el independentismo desista de su programa máximo y lo adapte a lo constitucionalmente posible, o que pierda las elecciones, o que se divida y como consecuencia deje de gobernar la Generalitat. Esto último puede no estar tan lejos, porque en pleno juicio del Supremo —que califican de ignominioso— es muy difícil de entender que las dos principales formaciones independentistas presenten dos listas separadas, enfrentadas y encabezadas por dos presos —Oriol Junqueras y Jordi Sànchez— que se sientan juntos cada día en el banquillo de los acusados del Supremo. Y que el mismo Junqueras y Carles Puigdemont encabecen dos candidaturas también enfrentadas para las elecciones europeas. Quizás el separatismo siga siendo una bandera capaz de movilizar, pero se está empequeñeciendo en la lucha por dominar la bandera.

El independentismo pierde algo de fuerza y se agrieta. Y ERC parece que superará de largo a la antigua CDC entregada a Puigdemont

Algo de esto puede estar pasando, porque las encuestas dicen que el independentismo bajará del 47% de las elecciones autonómicas de diciembre de 2017 al 40% en las legislativas del 28 de abril. Y la alcaldesa de l'Hospitalet, la segunda ciudad catalana, que siempre ha tenido alcalde socialista, preguntada por 'El Mundo' sobre las consecuencias del 'procés' en sus próximas municipales, ha declarado: “Creo que afectará poco. La gente está harta del 'procés'. Hace un año que ningún vecino me habla de ese tema. Y casi cada día tengo encuentros con vecinos. Limpieza, incivismo, plazas que faltan en residencias de ancianos… De eso me hablan”. Claro que l'Hospitalet no es toda Cataluña y por eso el 'president' Torra, tan aficionado a visitar capitales de comarca, pueblos y fiestas culturales, todavía no se ha dignado hacer una visita oficial a la segunda ciudad catalana.

En esta Cataluña confusa y preelectoral, sí se empiezan a percibir algunas evoluciones y nuevos vectores. La primera impresión es que ERC se puede convertir en la primera fuerza electoral independentista frente a la antigua CDC que, seducida por el puigdemontismo, se inclina hacia posiciones más radicales, como insistir en la vía unilateral a la independencia —sin especificar cómo, porque no lo sabe— e intentar bloquear la política española imposibilitando una hipotética investidura de Pedro Sánchez. Parece que el independentismo no compra el maximalismo de Puigdemont porque las encuestas (del 'ABC' y del digital independentista 'El Nacional') dan a ERC 12 o 14 diputados en las próximas legislativas y solo seis a Junts per Catalunya. Y el partido que ambas encuestas dicen que le puede discutir la victoria a ERC es el PSC.

Este predominio de ERC se puede acentuar si Junqueras, candidato apoyado por Bildu y una fuerza gallega, queda por delante de Puigdemont en las elecciones europeas. Y no digamos si Puigdemont —que no tendrá, contra lo acostumbrado, el apoyo del PNV— no sale elegido eurodiputado.

Y en las municipales de Barcelona, el fenómeno se acentúa porque la lista convergente bajaría de 10 a seis concejales, mientras que la de ERC ganaría las elecciones, batiendo a Ada Colau, y subiría de cinco a 11. En las perspectivas para Barcelona, la habilidad de ERC al confeccionar su lista también debe estar contando mucho. La lista la abre Ernest Maragall, el hermano de Pasqual, el mítico alcalde olímpico, y dirigente del PSC en el ayuntamiento durante mucho tiempo que, tras un periodo de acercamiento, se ha hecho militante de ERC hace poco tiempo. El segundo lugar lo ocupa Elisenda Alamany, hasta hace unas semanas joven y dinámica portavoz de En Comú Podem, el partido de Colau, en el Parlament. Finalmente, en el tercer puesto figura Miquel Puig, un brillante economista liberal (pero no de derechas) que había tenido cargos en los departamentos económicos de la Generalitat pujolista. En Barcelona, ERC ha dejado de lado la rigidez partidista y se ha abierto a la sociedad en varias direcciones. Puede tener premio, aunque el ascenso de Collboni —ayudado por una posible victoria de Pedro Sanchez en las legislativas— preocupa tanto a ERC como —todavía más— a Ada Colau.

El efecto Pedro Sánchez favorece la recuperación del PSC tanto en las próximas legislativas como en las municipales de Barcelona

El otro vector de cambio parece ser una fuerte recuperación del PSC que, ayudado por la política de desinflamación de Pedro Sánchez, por la presencia de dos ministros catalanes, Meritxell Batet y Josep Borrell, en el Gobierno de Madrid y por la capacidad política (curiosa mezcla de realismo y audacia) de Miquel Iceta, sube en todas las encuestas a costa a la vez de Cs en el centro y del partido de Colau en la izquierda. En las municipales —de la mano de Jaume Collboni, que predica que Barcelona no puede quedar trinchada y paralizada por una lucha entre independentistas y antiindependentistas—, los socialistas subirán de cuatro a siete concejales y serían la tercera fuerza, detrás de ERC y Colau, pero por delante de Cs, cuya lista como independiente encabeza Manuel Valls, y JxCAT.

Pedro Sánchez, durante la clausura de la convención municipal del PSC en Tarragona. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la clausura de la convención municipal del PSC en Tarragona. (EFE)

En las legislativas, el PSC tendría todavía un mejor resultado, ya que podría ganar con 15 diputados, según la encuesta del 'ABC', frente a 12 de ERC. Luego vendrían Cs y JxCAT, empatados a seis diputados, y el partido de Colau —aquí, víctima de la pérdida de fuerza de Podemos en España— se quedaría con cinco, cuando en 2016 fue la primera fuerza, con 12. En la encuesta de 'El Nacional', las cosas serían algo distintas, ya que ERC ocuparía la primera posición con 14 escaños (ahora tiene nueve) mientras que el PSC tendría 12 o 13 frente a los siete actuales. En ambas encuestas, Vox sacaría uno o dos diputados por la provincia de Barcelona.

Es muy pronto para decir hacia dónde se encaminará la Cataluña posterior a las elecciones —en la que la renovación de la Cámara de Comercio e Industria en mayo también puede tener importancia—, pero hoy por hoy se puede colegir que ERC relevaría a la antigua CDC como partido nacionalista líder mientras que el PSC le disputaría el liderazgo en las elecciones legislativas y europeas (estas últimas, englobado en la lista del PSOE). Pero la gran incógnita será el resultado de las elecciones autonómicas, seguramente adelantadas, que el independentismo baraja convocar cuando se conozca la sentencia del juicio del Supremo. O sea, en el último trimestre.

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