Vox, el 'Economist' y la estabilidad

El mundo económico constata que el resultado electoral volverá a hacer difícil un Gobierno estable

Foto: El candidato de Vox a la presidencia del Gobierno, Santiago Abascal, participa en un mitin en A Coruña. (EFE)
El candidato de Vox a la presidencia del Gobierno, Santiago Abascal, participa en un mitin en A Coruña. (EFE)

El diario económico 'Expansión' preguntó ayer a una cuarentena de empresarios por el Ejecutivo al que aspiraban tras las elecciones y solo pudo titular algo tan vaporoso como “Los empresarios reclaman un Gobierno estable y reformista”. No es que el diario no quisiera mojarse —que lo hace a menudo y a veces demasiado—, es que los líderes empresariales se escaparon por la tangente.

Ana Botín concretó que “necesitamos un pacto político para el crecimiento inclusivo”. Correcto, pero… El nuevo presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, todavía la ganó, “las empresas quieren estabilidad institucional, social y política”. Lo alarmante sería que desearan lo contrario. Y Josep Lluís Bonet, el empresario catalán que durante años no tuvo reparos en arriesgar y defender públicamente que la independencia sería funesta para Cataluña, se ha escondido esta vez en un portal: “Hay que armonizar la normativa del comercio en todo el país”.

La fragmentación política puede llevar a unas cuartas elecciones en cuatro años

Edición de 'The Economist' del 20 de abril.
Edición de 'The Economist' del 20 de abril.

¿Por qué tanta timidez empresarial? Quizá porque constatan, como el editorial del último 'The Economist', que la fragmentación política ha causado retrasos y disfunciones en países como Alemania, Italia, Suecia, Estonia y ahora seguramente Finlandia. Y que España no es desde 2015 una excepción. Las elecciones las ganará con claridad el PSOE, pero no se sabe si habrá mayoría para formar un Gobierno estable. Por eso, el prestigioso semanario británico, que vende más ejemplares fuera que dentro de Reino Unido, titulaba: “Yendo hacia ninguna parte” y añadía que “más parálisis política tras las elecciones no sería buena para España”.

Partiendo de la victoria del actual partido en el Gobierno que predicen todas las encuestas, el semanario solo ve tres posibilidades: otro Gobierno sin mayoría de corta duración, una coalición de pacto laborioso o, “más probable, unas nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años”. Se entiende pues la cautela de los empresarios consultados por 'Expansión', pero el 'Economist' —que por eso lo lee la tan criticada pero existente élite mundial, que no es peor sino posiblemente mejor que la de otros tiempos— va más allá en el análisis. Cree que la economía —con una previsión de crecimiento para este año del 2,1%, tras varios por encima del 3%— va bien, pero que el crecimiento, que ha bajado el déficit público y también al mismo tiempo el desempleo, es en parte cíclico y efecto retardado de las antipáticas reformas de Rajoy antes de 2015, y que España necesita seguir reformando. Pero un peligro es que un nuevo Gobierno socialista opte por apoyarse en el izquierdista Podemos, lo que podría frustrar parte de las reformas necesarias y volver a agravar el déficit.

Un Gobierno con Vox, extrañamente ausente de los debates de televisión, no favorecería la estabilidad

El otro problema es el de Cataluña, donde el 'Economist' ve amenazada la actual “complicada calma” por la sentencia del juicio a nueve dirigentes independentistas, no dice ni una palabra sobre el nuevo 155 que pide la derecha y añade, en una frase rápida pero de digestión lenta, que “los socialistas favorecen el diálogo, pero su otro potencial socio (Cs) está totalmente en contra, lo que es una desgracia, ya que en otras materias podrían ejercer una positiva influencia sobre Pedro Sánchez a favor del mercado”.

La alianza PSOE-Podemos sería pues peligrosa y la alianza con Cs, imposible por la crisis catalana. Y sigue diciendo que la otra opción, la coalición del PP con Cs, seguramente con la entrada de Vox en el Gobierno, abriría una perspectiva preocupante porque solo ofrecería a los separatistas catalanes más confrontación y que “para el país que ha luchado tanto contra los fantasmas del nacionalismo franquista, sería un paso en la mala dirección”. Para el 'Economist', gobernar con Vox no solo no garantizaría la estabilidad sino que sería equivocado. Para Albert Rivera, en una entrevista en 'El País' de ayer, solo seria preferible que Vox no estuviera en el Gobierno.

Vox no estará en ninguno de los dos debates de televisión, lo que puede tener lógica en uno —el de la televisión pública, porque no tiene grupo parlamentario— pero es ilógico en el de Atresmedia, porque todas las encuestas dicen que tiene una estimación de voto muy cercana a la de Podemos o Cs. Sería bueno que los españoles pudieran ver a Vox confrontarse con los otros partidos y comprobar si es o no una amenaza a la estabilidad. Pero Santiago Abascal ya se ha explicado bastante. Sin ir más lejos, ayer dijo que el himno de la legión, el 'Soy el novio de la muerte' que hace un año entonaron Cospedal y cuatro ministros de Rajoy, debía convertirse en el himno nacional y ser cantado en las escuelas. ¿Favorecen estos ardores legionarios el consenso necesario para la estabilidad que reclaman tanto los empresarios como el 'Economist'?

Y en una entrevista ayer en 'El Mundo', Santiago Abascal afirma que “Vox ya ha resquebrajado los cimientos de la dictadura progre”, una forma de calificar el actual e inestable consenso. Luego añade que “los españoles tienen una elección muy importante el 28-A. El que quiera la impunidad para los golpistas que vote a Sánchez y el que quiera un gran castigo judicial para los golpistas que vote a Vox, que representa a la acusación popular”. ¿Dónde queda la independencia judicial y del Tribunal Supremo?

Cuando un semanario liberal parece inclinarse por una mayoría socialista que no necesite pactar demasiado

Y sobre el PP, el que Aznar dijo no hace mucho que era “un buen chico lleno de ideas interesantes” asegura: “La campaña del voto útil me parece bastante patética (…) el ridículo ya lo hicieron en Andalucía, ahora se lo podrían haber ahorrado (…) no descarto que el PP se disuelva como la UCD. Cuando se traicionan tanto los principios y se defrauda tanto a los electores, es normal que estos castiguen a los partidos, y eso es lo que le está pasando desde hace tiempo al PP”.

Más adelante, añade: “Vinimos a Andalucía a decir que frente a la Andalucía de Blas Infante y la Andalucía islamizada, reivindicamos la Andalucía de Isabel la Católica y de Fernando III El Santo”. Pues eso, a asegurar la estabilidad y la unidad de regiones y nacionalidades establecida en la Constitución.

Parece claro que para la estabilidad y el pacto entre diferentes fuerzas políticas que pide Ana Botín, Vox no sirve. ¿Un Gobierno de la triple derecha sí? Es algo que flotará, sin la presencia de Vox, en los dos debates de televisión.

Pero el 'Economist' va más allá que la cuarentena de empresarios de 'Expansión' —quizá porque no vive en el barrio de Salamanca—, y concluye algo sarcásticamente: “Quizá los españoles deban votar el 28-A para que el partido del señor Sánchez tenga un número suficiente de diputados para no necesitar alianzas. Pero esto parece muy improbable”.

Sorprendente conclusión para un semanario que es visto algunas veces como la biblia del mundo económico. Para unos, se deberá a que la pérfida Albión vuelve a inmiscuirse en nuestros asuntos internos. Para otros, a que el capitalismo mundial sin alma teme la alianza progresista PSOE-Podemos. Quizá sea conveniente reflexionar sobre los juicios de un semanario, liberal desde 1840, que no siempre acierta y que no es profeta en su tierra. Los ingleses votaron por el Brexit contra la opinión de 'The Economist'. Las consecuencias…

Confidencias Catalanas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
16 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios