PP, PSOE y Podemos: lemas que repiten

El primer objetivo es evitar que se pierdan votantes del 20-D

Foto: Foto: Reuters.
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Los tres principales competidores han reciclado lemas o mensajes anteriores para la campaña electoral que oficialmente ha comenzado. ¿Por qué?

Acerquémonos al momento en que se tomó la decisión en cada uno de los cuarteles de campaña.

Imaginemos tres salas, cada una de ellas con una mesa bastante grande. A un lado comienzan a sentarse cuatro o cinco dirigentes del partido, en el otro esperan dos o tres creativos que sonríen para ocultar la tensión.

Los tres encuentros empiezan de manera parecida. Quienes traen la propuesta abren juego mencionando lo obvio, que el primer objetivo está en evitar que se pierdan votantes del 20-D. Saben lo que los dirigentes quieren oír.

Así que esperan los gestos de asentimiento de los jefes y cuentan que la campaña general será dura, agresiva. Polarización. En las tres salas se escucha la misma lógica, un “para marcar diferencias con los adversarios, debe emplearse un tono positivo”.

La sincronía continúa. “Hay que motivar a las tropas, encender la ilusión”. Las cabezas, casi imperceptiblemente, siguen moviéndose hacia arriba y hacia abajo. Triple luz verde al empleo superficial del optimismo.

Turno para el siguiente movimiento, el más delicado, el que sostiene la lógica del lema elegido: “La mejor manera de afirmar el voto es reafirmar el mensaje”.

(Tic). Silencio de los publicitarios para que los clientes absorban, para que la atención espese. (Tac). Encanto personal al presentar la idea. “La sonrisa de un país”. “Un sí por el cambio”. “A favor”.

Como no ven riesgo en el eslogan, los estrategas de cada partido se sienten aliviados. Acercan la espalda al respaldo, dispuestos a dejarse seducir durante la explicación y darle carpetazo al tema.

Sala 1: Podemos. El creativo sabe que ya juega en campo prácticamente conquistado, pero debe rematar la presentación. Por eso divide los cinco minutos que le quedan en dos partes.

Primero, un rescate frente al recuerdo más reciente. Asume con aparente tranquilidad que la imagen de Iglesias se ha deteriorado durante los últimos meses. Es cierto que en todos los estudios cualitativos pueden verse palabras como 'soberbio' o 'intransigente' para calificarle.

Recorre la sala con la mirada y sonríe. No pasa nada. Pablo es más que eso.

Recupera el mejor minuto que nunca ha emitido Podemos. En el cierre de aquel debate a cuatro está el principio de este lema: “Sonrían, que sí se puede”. 

Iglesias pide a los españoles que no olviden pasado y sonrían, "que sí se puede"

Y, luego, retomar el tratamiento. Puesto que el flanco electoral más débil de Podemos sigue en la cuestión territorial, parece sensato aplicar el 26-J la misma medicina del 20-D. 'Un país' para calmar a todos los posibles votantes que teman la ruptura de España (y si hay acto en Cataluña, pues se cambia y punto). Comprado.


Sala 2: PSOE. El creativo apuesta sobre seguro y lo sabe. Su razonamiento rueda solo. Si este partido necesita una campaña que selle las vías de agua hacia ambos lados y genere un efecto retorno en los que se fueron a Podemos pero han desarrollado anticuerpos hacia Iglesias, tiene sentido volver a las raíces con una campaña de identidad socialista.

Desempolvemos, evoquemos y reafirmemos el momento de máximo esplendor que conocieron estas siglas para que al menos nos voten los que se acuerdan del espíritu del 82. Pedro como Felipe. Comprado.


 

Sala 3. Partido Popular. Moragas se enciende otro cigarro. El publicitario recurre a un viejo truco: le da la razón al cliente y de paso a sí mismo.

No se anda con rodeos. Es verdad que el presidente tenía razón en la estrategia aplicada desde diciembre, porque el lema 'España en serio' vale más de lo que valía en la campaña anterior. Sería un error no reivindicarlo durante la precampaña, quizá con un tono más imperativo. 

 

¿Qué tal si incorporemos antes un 'ahora más que nunca'? De esa forma estaremos en condiciones de darle el mismo tirón de orejas a los que puedan dudar ahora y a los que se marcharon hacia Ciudadanos para ver cómo Rivera pactaba con Sánchez.

 

El hombre de la agencia de publicidad cambia el gesto, frunce el ceño, levanta el mentón. Tiene que colocar un segundo lema, el de las dos semanas anteriores a las elecciones. Confía en que su línea argumental se abrirá camino como cuchillo en mantequilla caliente.

Así que se libera de remilgos. Estando las cosas como están, estar en contra del PP es estar en contra de España. La única forma de estar a favor de la unidad del Estado, de la recuperación económica y de la estabilidad es estar con el presidente. Y punto. Comprado.

 

Terminan las tres reuniones. Los dirigentes políticos vuelven a sus despachos pensando en lo que pensaban, en los líos del territorio, los imposibles de la agenda, las llamadas perdidas…

Los publicitarios bajan en el ascensor. Son conscientes de que han hecho cosas más brillantes en sus vidas, pero también saben que el mercado está como está y que no se puede perder ningún cliente. Pronto habrá elecciones en Galicia y País Vasco, puede que en Cataluña. Eso como poco, ojalá unas terceras generales. Así que pájaro en mano.

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