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Del 'procés' al proceso. Guion para un 'thriller' judicial
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Pablo Pombo

Crónicas desde el frente viral

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Del 'procés' al proceso. Guion para un 'thriller' judicial

La decisión del juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, de imputar a Mas, Rovira y Gabriel, entre otros, cambia el relato de los acontecimientos de cara al año entrante

Foto: Tribunal Supremo. (EFE)
Tribunal Supremo. (EFE)

Madrid, primavera 2018. Exteriores del Tribunal Supremo. La imagen desciende hasta la nube de periodistas que llena la calle. Máximo revuelo. Incontables cámaras en sus trípodes, selva de jirafas sujetando micrófonos, empujones para ocupar la primera posición en la valla para la prensa. Voces en todos los idiomas, corresponsales de los cuatro puntos cardinales. Conexiones en directo. Cambio de velocidad.

Cámara lenta. Entre los destellos fotográficos, aparece el primero de los encausados. Cerca, sin prisa, vienen los demás. Juntos, por decenas, en el día de las peticiones de cárcel por veinte años. Dejan de caminar al mismo tiempo. Giran simultáneamente y se dirigen hacia los reporteros.

Foto: La número dos por ERC, Marta Rovira. (EFE)

'Travelling'. Mensaje memorizado, sincronizado. Palabras iguales para todos los medios, exactas. "El Estado español no aceptó el dictado de las urnas, está impugnando la voluntad popular. Pedimos ayuda internacional. En Europa, la democracia está en peligro. Help Catalunya".

Pequeña interferencia. La pantalla se pixela y cambiamos de escenario. Lo que ocurre en la calle sigue viéndose en una televisión que se queda sin volumen. Estamos en el primer despacho de un partido político. Rápida sucesión de fundidos en negro: sedes de Ciudadanos, Partido Socialista y Partido Popular. Y folio con la propuesta discursiva llegando a las manos de cada líder. ¿Dirán lo mismo? Títulos de crédito.

Estalla una trompeta. Primeras notas de 'Respect' por Otis Redding. Los títulos de crédito se intercalan con las portadas posteriores al 21-D. Las imágenes de los candidatos en sus comparecencias, el repaso del pasado, empieza a dar soporte visual a la voz en 'off'…

"Lo más importante no vino con el resultado electoral. Aquello solo confirmó lo que ya aprendimos bajo el 155. El 'procés' murió en octubre. Se acabó porque cometimos tres errores de cálculo. Nos creímos mejor preparados de lo que estábamos, pensamos que el Estado andaba cerca del colapso, y esperamos un respaldo internacional que no llegó. Tiramos por la calle del medio y nos equivocamos.

Después, eso sí, alcanzamos nuestros dos millones de votos y nos liberamos de la CUP. De un día para otro, el campo de juego parlamentario se nos había ensanchado. Quedaba abierta la alternativa de una abstención condicionada de los comunes. Condicionada a renunciar a la estrategia que ya no pretendíamos.

El conflicto entre España y Cataluña cambió definitivamente de escenario central, dejó de ser el 'procés' y se concentró en el proceso judicial

Bastaba con hacer exactamente lo que queríamos. Para la práctica política: adiós rupturismo, hola soberanismo. Y para la retórica: frentismo incandescente. Trumpismo a base de 'pollos de cojones'. Tensión dramática porque la nueva estrategia venía diseñada para medio plazo. Unos años. Una década. Poco importa la diferencia porque el tiempo y la demografía juegan a nuestro favor.

Lo más relevante no pasó el 21D. Sucedió al día siguiente, cuando el juez del Tribunal Supremo amplió la causa por rebelión, sedición y malversación de fondos. Con la página electoral ya pasada, con Artur Mas, Anna Gabriel y Marta Rovira también encausados; el conflicto entre España y Cataluña cambió definitivamente de escenario central, dejó de ser el 'procés' de independencia y se concentró en el proceso judicial. Nuevo teatro de operaciones en 2018.

Enero. Primera vuelta de tuerca: la elección del 'president'. Con la credibilidad de Rajoy minada por el resultado de las elecciones, no fue fácil para el Estado vender internacionalmente que Cataluña no podía conformar gobierno porque faltaba el voto de nuestros 'exiliados' y nuestros 'presos políticos'. El coste en términos de imagen fue todavía mayor porque actualizamos la narrativa victimista. Mezclamos las fotografías de los nuevos mártires con las imágenes de la represión policial de octubre. Esta es una guerra de comunicación y el bando independentista cuenta con armas de mayor calibre.

placeholder Marcha por la excarcelación de los exconsejeros presos, en Bruselas. (EFE)
Marcha por la excarcelación de los exconsejeros presos, en Bruselas. (EFE)

Primer crujido en el sector constitucionalista. Pedro Sánchez, movido por la necesidad de diluir otro fracaso electoral, otro más, nada menos, optaba por desoír el consejo de callar hasta las elecciones generales y decidía marcar distancias con el Gobierno. Mensaje: los problemas políticos no pueden solucionarse en los tribunales, tarde o temprano habrá que hablar. Bingo para el nacionalismo.

Bingo porque ya antes de las elecciones la zona frágil del Estado estaba en la unidad de los constitucionalistas y por lo tanto en el líder del PSOE. Bingo porque después de las elecciones el Ejecutivo perdió fuerza. Y bingo porque Ciudadanos, después de la histórica victoria de Arrimadas, se sintió más legitimado para marcarle el camino al Gobierno. Presión, más presión para Rajoy.

Movimos ficha cuando parecía que la situación no podía ser más tirante en el club del 155. Nuestro gesto generó la confusión calculada. Los más españolistas podían seguir argumentado que las cosas estaban en el límite de la rebeldía. Y los más pactistas encontraban palabras con las que negar la vacuidad de su esperanza. Dijeron que dijimos no más unilateralidad. Dijeron que tocaba dialogar. Y al decirlo, dieron un paso más hacia donde queríamos. Hacia la bilateralidad”.

"La segunda vuelta de tuerca empieza ahora, en el primer día del juicio. Ahora se reinicia nuestra posibilidad de generar respaldo internacional"

El 'flashback' termina. Comienzan a repetirse las imágenes del principio: nube de periodistas, llegada de la plana mayor separatista…

La voz en 'off' continúa. "La segunda vuelta de tuerca empieza ahora, en el primer día del juicio. Ahora es cuando se reinicia nuestra posibilidad de generar respaldo internacional. Las movilizaciones de esta tarde volverán a ser pacíficas. Esto no parece una insurrección sino un problema político que el Gobierno de España no consigue dominar. Solo pedimos votar. Cuestión de tiempo que alguien en Europa llame a buscar una solución antes de que el contagio se extienda por el continente…".

placeholder Un grupo de periodistas a las puertas del Tribunal Supremo. (EFE)
Un grupo de periodistas a las puertas del Tribunal Supremo. (EFE)

Los encausados entran en el tribunal, el contraste entre la luz de fuera y la de dentro genera un claroscuro cuando Artur Mas gira la cabeza y se dirige directamente a cámara.

"Nosotros tenemos un plan. Soberanista, no rupturista. Estamos unidos y comunicamos mejor. La cuestión está en la capacidad del constitucionalismo, si vuelven volver a sincronizarse y organizan una contraofensiva, o si van a verse desbordados”.

Continúa su camino. Rápida sucesión de fundidos a negro. Un papel llega a la mano de cada líder político. PP, PSOE y Ciudadanos. "No tardaremos en saberlo". Títulos de crédito.

Madrid, primavera 2018. Exteriores del Tribunal Supremo. La imagen desciende hasta la nube de periodistas que llena la calle. Máximo revuelo. Incontables cámaras en sus trípodes, selva de jirafas sujetando micrófonos, empujones para ocupar la primera posición en la valla para la prensa. Voces en todos los idiomas, corresponsales de los cuatro puntos cardinales. Conexiones en directo. Cambio de velocidad.

Artur Mas Tribunal Supremo Marta Rovira